Estados Unidos no se debe dejar engañar con el Acuerdo Bicentenario

Rafael Medina Martínez

El viernes pasado se celebró un encuentro binacional entre México y Estados Unidos para cerrar el capítulo de la Iniciativa Mérida para sustituirlo por el Acuerdo Bicentenario un nuevo entendimiento en materia de seguridad entre ambas naciones.

En el diálogo de alto nivel estuvieron presentes el Secretario de Estado Antony Blinken, el Fiscal General Merrick Garland y el Consejero de Seguridad Nacional Alejandro Mayorkas. Por la parte de México estuvo el Presidente, el Canciller, la Secretaria de Seguridad, los Secretarios de Defensa y Marina y el Secretario de Gobernación.

Un encuentro tardío celebrado a la mitad del sexenio ante las alarmantes cifras de homicidios y desaparecidos que impera en el país, y que ha superado todos los records que se tenga memoria en la historia moderna de México.

La Iniciativa Mérida que ha sido una de las más ambiciosas que han tenido México y EU en conjunto, tuvo más éxitos que fracasos en el gobierno de Calderón, nunca se había combatido al crimen tan fuerte, fue una lástima que en el gobierno corrupto y mediocre de Enrique Peña se haya desperdiciado y menospreciado dicha iniciativa, donde sólo prosperó el latrocinio y la impunidad.

A la entrada del gobierno actual hace tres años, se ignoró casi por completo dicha iniciativa, no le vieron el potencial ni la profundidad que tenía y terminaron por enterrarla. No obstante, López Obrador desde su toma de posesión se comprometió con su pueblo y con Estados Unidos a:

-Cambiar la estrategia de seguridad, pero no sólo no cumplió sino algo peor; la desapareció.
-Bajar los índices de homicidios; los multiplicó.
-Perseguir a los criminales; los liberó.
-Trabajar con agencias de seguridad de EU; prácticamente las expulsó.
-Juzgar a políticos corruptos del pasado; lo exoneró.
-Frenar las masacres en el país; las duplicó y se burló de ellas.
-Frenar los feminicidios; superó a Afganistán.

Y la lista es inmensa de todos los fracasos que tiene este gobierno en materia de seguridad, que lejos de cumplir sus promesas sólo a duplicado las cifras y ha profundizado la violencia.

Con todos estos engaños, fracasos y falsedades ¿todavía cree Estados Unidos que el presidente les va a cumplir lo pactado en el nuevo Acuerdo? ¿De verdad piensan que tiene la voluntad de combatir al crimen?
Tal vez no se han dado cuenta que este gobierno en vez de perseguir y encarcelar criminales, políticos y empresarios corruptos, mejor prefiere perseguir científicos acusándolos de delincuencia organizada por ejercer un presupuesto que fue autorizado por el Congreso.

Lo más seguro es que esta nueva estrategia tampoco funcione, no es pesimismo pero haciendo un análisis, vemos que el problema no son los acuerdos ni las estrategias, el problema es que el gobierno no tiene la voluntad de combatir al crimen, podrán acordar y firmar mil estrategias pero sino se le obliga al gobierno a cumplirlas, entonces no van a servir de nada.

Los mexicanos imploramos que el acuerdo funcione, no queremos que fracase como el plan anterior, si realmente el Presidente Biden quiere que funcione y se trabaje de manera coordinada entre ambos países con verdaderos resultados, entonces Estados Unidos debe imponer sanciones en cada punto del acuerdo para que se cumpla, y no cualquier tipo de sanción que no tenga consecuencias graves, sanciones severas que impacten en el país como clasificar al crimen como terrorismo (después de la bomba de Salamanca), por mencionar una que ya había sido considerada por Trump y que Obrador rechazó pareciendo como si los defendiera. O exigir que se regrese el dinero que destinen, sino se llega a las metas establecidas.

Estados Unidos debe presionar de verdad porque si no lo hace, lejos de haber resultados sólo se va a desaparecer el dinero, y no lo duden que todo el equipo que se entregue como aviones, vehículos y tecnología lo van a rifar después con cachitos de lotería como sucedió con el avión presidencial, y cuando le pidan cuentas al presidente de los nulos resultados, se va a burlar y les va a contestar: “yo tengo otros datos”, “funcionan mejor los abrazos no balazos”, “respeten el principio de no intervención”, “ya no somos como antes”, “somos un país soberano y no nos dejamos manejar”.

Y no es exageración ya que todos hemos visto lo altanero que ha sido con Estados Unidos como ningún otro presidente; se ha metido abiertamente a apoyar a un candidato en las elecciones presidenciales, ha apoyado a dictadores enemigos de Estados Unidos y ha abogado por ellos, ha corrido agentes de seguridad, ha estado en desacuerdo con el triunfo de un presidente electo y lo ha menospreciado, ha estado en contra de la política estadounidense y le ha exigido que quite el embargo económico a Cuba exaltando a su dictador, ha sido el único que ha engañado y se ha burlado de EU públicamente al liberar a un general extraditado y mostrar al mundo el expediente que lo inculpaba, ha sido el único que le ha solicitado una visa para un familiar de un capo, pero lo más raro de todo es que Estados Unidos no sólo no se ha dado a respetar, sino que le aplaude y lo felicita y sigue creyendo en él.

¡Me extraña del TIO SAM!

A los mexicanos ya nos engañó mucho López Obrador, a todos sin excepción, que algunos se dejen engañar y otros lo defiendan por dinero es diferente, pero a todos nos ha mentido perversamente, las consecuencias de sus mentiras han sido apocalípticas con más de 600 mil muertos por COVID, 100 mil muertos por el crimen, miles de desaparecidos, miles de feminicidios, ha convertido al país en un cementerio esa ha sido su verdadera transformación.

Estados Unidos no se debe seguir dejando engañar por López Obrador, o pone un ultimátum a sus engaños, o su acuerdo de seguridad binacional volverá a fracasar.

 

Analista Internacional.
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