El martes 3 de noviembre de este convulso 2026 se llevan a cabo elecciones intermedias en los Estados Unidos.
Los ciudadanos norteamericanos van a elegir la totalidad (435) escaños de la Cámara de Representantes y un tercio (100) de la totalidad del Senado de los Estados Unidos de América.
En este momento la vida política de los Estados Unidos vive una fiebre electoral.
Se trata de que los partidos capten la mayor parte de los legisladores para influir en la hechura de las leyes federales.
Los electores americanos perciben negativamente las acciones del Partido Republicano; sin embargo, la aprobación y entusiasmo por el partido demócrata no existen.
De modo que existe rechazo hacia las políticas públicas de Trump pero no existe un entusiasmo contundente hacia las personalidades del Partido Demócrata.
Los electores perciben a los demócratas como pusilánimes y cargados a propuestas de izquierda o progresistas que no comparten.
Aunque es cierto que al interior del Partido Demócrata hay más apoyo y cohesión con sus dirigencias y liderazgos, en el Partido Republicano quienes enfrentan hacia su interior fuertes divisiones, existe un sentimiento anti-Trump incluso en las entrañas del Partido Republicano.
Ahora bien, a pesar de la audaz estrategia de control energético mundial emprendida con éxito por Trump, y de sus medidas geopolíticas radicales, la imagen y popularidad del Presidente Donald Trump ha caído.
Trump enfrenta un problema interno gravísimo en términos electorales: la gasolina ha subido de precio incluso rebasando los 4 dólares. Para el ciudadano común esto es imperdonable.
Comienza a gestarse en el electorado la percepción de que los Demócratas poseen mayor experiencia y capacidad para contener la inflación y garantizar mejores condiciones de vida para la clase media.
El índice de desaprobación de Trump ha escalado llegando a un preocupante 58% .
Al interior de los grupos de apoyo hacia Trump comienza a sentirse un temor por la derrota, la guerra contra Irán que no concluye sigue provocando una especie de desbandada republicana.
En los Estados Unidos las contiendas políticas se alimentan con dinero, con aportaciones de simpatizantes, en ese rubro al iniciar el año los republicanos comenzaron muy fondeados pero en las últimas semanas los demócratas están recibiendo recursos cuantiosos.
El electorado demanda de Trump que arregle los temas internos, la economía, la inflación y no se distraiga con temas externos como Venezuela, Irán y Cuba. Si eso sucede será con jugadas teatrales y mediáticas de nuevo calado en los que Trump pueda declarar para sí y cantar para sus electores, su versión de triunfo/victoria.
La política hacia México continuará presionando con el tema de seguridad regional, migratorio, comercial y de combate al narcotráfico.
En México, la unidad nacional y el apoyo firme a las decisiones de la Presidenta de la República, deletrean el estado de la opinión pública nacional en torno al liderazgo de ella y la ruta de defensa de la soberanía nacional.
Pedro Isnardo De la Cruz es Doctor en Ciencias Políticas y Sociales y profesor en la UNAM. Publicó en 2017 Decisiones estratégicas presidenciales en EUA: El aprovechamiento de la ocasión en crisis de Seguridad nacional y Terrorismo. George W. Bush y Barack Obama (2001-2012).
Juan Carlos Reyes Torres es Licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana, con estudios en Ciencia Política y Administración Pública por la UNAM y profesor de Teoría del Estado.
Coautores de Para entender la 4T (2019), con el sello editorial de Stonehenge México.
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