En esta nota, hemos hablado en otras ocasiones de cómo funcionan los programas de computadora que todos hemos denominado inteligencia artificial generativa. Estos programas son los que conocemos que aceptan instrucciones del usuario y generan contenido, ya sea escrito o visual.

La siguiente evolución, que ya está en marcha, se refiere a la inteligencia artificial agéntica, que ya no solo devuelve contenidos estáticos, sino que también ayuda al usuario a completar un objetivo siguiendo una serie de pasos y tomando decisiones autónomas. Por ejemplo, con la inteligencia artificial generativa, un emprendedor puede pedirle a un chatbot que diseñe una campaña de publicidad en redes sociales y este le devolverá un texto con una serie de pasos a seguir. En contraste, la inteligencia artificial agéntica realizará los pasos en lugar del usuario.

La consultora McKinsey recientemente indicó en un estudio que la inteligencia artificial agéntica podría desplazar a 60% de los empleados que realizan labores de mercadotecnia, una función que generalmente se asocia con un flujo de trabajo que combina análisis y creatividad. Además, los gerentes de mercadotecnia planean reducir su fuerza de trabajo entre 35% y 45% en los próximos años. Pero el reemplazo de las personas no se da solo en mercadotecnia, sino que también es transversal a muchas industrias.

La reducción de la fuerza de trabajo ayuda a las empresas a ser más eficientes en sus costos y a lograr retornos de la inversión más altos. El objetivo de la inteligencia artificial, tanto generativa como agéntica, se ha vuelto la optimización de los negocios. Hasta aquí, la idea de reemplazar a personas por programas de computadora suena razonable.

Sin embargo, las proyecciones de reemplazo de personas son mucho más altas de las que se previeron para tecnologías anteriores, como, por ejemplo, con los paquetes de computación de oficina a inicios de la década de 1990. Esto plantea una cuestión que trasciende la eficiencia de los negocios. El despido de un número tan alto de personas plantea el problema social de qué haremos con todos los desempleados altamente educados y capacitados.

Algunas empresas están recontratando a las personas que habían despedido porque se dieron cuenta de que las computadoras no eran capaces de resolver problemas que implican juicio estratégico ni de considerar variables del contexto de negocios. Pero estas recontrataciones son sólo una fracción.

Sí, como las grandes consultoras y tecnológicas prevén, las personas seguirán siendo reemplazadas por programas de computadora; el desempleo será más prevalente y constante. Entonces, tal vez tenemos que empezar a pensar en un mundo económico y social donde la vida de las personas ya no gire alrededor del trabajo.

Las personas reemplazadas caerán en el desempleo, lo que implica que el nivel socioeconómico de familias enteras se deteriore rápidamente. Entonces se vuelve necesario pensar en formas de financiar ese no-empleo. El problema no se limita sólo a la persona que perdió su empleo, ni a la empresa que lo despidió, ni a que tenga que ver sólo con el gobierno. Aquí es necesario combinar la participación de las grandes empresas, que generan altos beneficios, con la de los gobiernos, que necesitan implementar políticas económicas y sociales que ayuden a las personas a contar con un ingreso mínimo que les permita vivir adecuadamente.

Incluso, pensando en un escenario en el que el reemplazo de una persona no sea de 100%, sino sólo de 50%, tal vez, efectivamente, la inteligencia artificial agéntica sea una forma no de mandar a la calle a las personas, sino de modular las largas jornadas de trabajo. Si incluso los puestos de trabajo esenciales, como fueron llamados durante la pandemia, como los choferes, están empezando a ser reemplazados por robots, también podemos empezar a pensar en una política de pleno empleo, que es financiada por los beneficios económicos generados por la inteligencia artificial.

Pensar estos escenarios de negocio es necesario, antes de que el problema social generado por la difusión de las tecnologías basadas en la inteligencia artificial agrave los problemas sociales.

*Académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac México

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