Ella, Claudia, es presidenta y transita con la seguridad y la cautela de que prácticamente nada le quitará la oportunidad de ser la primera. Lo dejó claro en el debate y lo ratificó en la reunión del lunes con empresarios y líderes de corporativos globales.

El #Blindspot de la semana está en que mientras ella presenta con claridad su propuesta económica, Prosperidad compartida; ellos, los empresarios, siguen en la anécdota. Por cierto, contrario a lo que se dice, estuvieron los representantes de las empresas más relevantes de sectores como bebidas, seguros, energía, etcétera.

Empecemos por Claudia. Con sagacidad e inteligencia se diferencia del presidente López Obrador al iniciar su presentación compartiendo sus credenciales académicas y con certeza afirma que ella ha formado “académicos, doctores”. No se confundan, no es una presentación de currículum, es una introducción a lo que proyecta como su estilo de gobernar. Lo acompaña de sus resultados al frente del Gobierno de la CDMX, que prácticamente nadie le ha podido discutir.

Claudia es la técnica que toma decisiones con la racionalidad de la ciencia y sin miedo afirma que está “totalmente de acuerdo con el libre mercado”. La frase es una sólida bienvenida a las inversiones.

Va más allá, les dice a los empresarios dónde va a impulsar los polos de bienestar y qué significa para ella economía moral. Incluso señala las tareas que le tocan a la Iniciativa Privada.

Al mismo tiempo, con elegancia, sin ofender y hasta honrando, coloca a López Obrador como el líder social. El reto para ambos será respetar sus tiempos y sus momentos políticos (la gira que va a hacer AMLO no va en este sentido). Mis deseos para que Andrés Manuel deje como legado su política social y dé paso a la ejecución de una política industrial y económica que no acepta ideología porque no es por el voto, sino por la competitividad global de México. Si lo hacen, serán sexenios complementarios, no competitivos.

El riesgo político para Claudia y para México está en los radicales de la #4T que estarán en el Congreso y los que se logren colar en el gabinete. Cada día del sexenio Sheinbaum será una batalla entre la politiquería y la ejecución. Claudia tendrá que elegir con precisión que les deja a ellos y que nos da a los mexicanos.

Vámonos a los empresarios. Tanto la Amcham y la Eurocam presentaron discursos vacíos, intrascendentes y, al parecer, ausentes de claridad de quien era su audiencia. Utilizar este foro para compartir que tienen 107 años en México, hablar de los mismos retos de los que han venido hablando en los muchos últimos años, y que México está de moda es un absoluto sinsentido. Dejaron pasar la oportunidad.

Concamin moderado y prudente en su discurso, aunque parece que algunos de ellos no entendieron el formato y se dicen no escuchados. Claramente no vieron que los que hablaron, lo hicieron para dar tarjetas de presentación.

Claudia se fue del foro sin escuchar una sola propuesta, un dato nuevo o una visión complementaria para la Prosperidad compartida.

Con decepción, hasta con tragedia y, nuevamente, sacando de la ecuación a los radicales #4T, hoy le debemos tener más miedo a la Iniciativa Privada anclada en lo vacío de presumir cuánto han invertido en México, que al Segundo Piso #4T. Grave situación.

La IP debería estar ya planeando lo que va a hacer con lo que proyecta Claudia. Hoy preocupa que, como dice el clásico de José Luis Perales, “en la misma cama soñarán ella y el (ellos)”, ella con la serenidad de quien ya ha trazado su camino, y ellos contentos de que le contaron quienes son. Tienen otra oportunidad, la Convención Bancaria. Veamos.

Oscar Sandoval-Sáenz es analista y estratega en comunicación

@osandovalsaenz

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