Diversos sectores se han visto fuertemente impactados a nivel global, derivado de una de las peores crisis económicas y sanitarias del último siglo debido a la pandemia por el COVID-19, lo cual ha orillado a los gobiernos a tomar medidas drásticas para contener la situación, y si bien actualmente muchos países ya han iniciado con las campañas de vacunación y estrategias de reactivación económica, las proyecciones en términos económicos y financieros siguen siendo inciertos.

Ante esta situación, sin duda alguna el sector extractivo no ha sido la excepción, y las distintas empresas y cámaras que lo componen se han visto obligadas a adaptarse a las medidas implementadas para poder continuar con sus operaciones bajo los más altos estándares de higiene y cuidado.

De acuerdo con cifras del INEGI, durante 2020 el sector minero y extractivo en México tuvo una caída estimada del 18%, lo cual exigirá por parte de la industria soluciones sumamente innovadoras, colaboración entre entidades, transparencia y un accionar rápido y efectivo con un sentido responsable y sostenible para salir delante de la crisis y reactivar el sector de forma óptima.

No se puede dejar de lado el impacto económico y social que esto ha tenido en las comunidades en las que las empresas dedicadas a estas actividades están presentes, pues la industria extractiva, genera 381 mil 456 empleos directos y más de 2.3 millones de empleos indirectos de acuerdo con un reporte emitido por el IMSS a inicios del 2020, teniendo un impacto directo en la economía y generación de empleo en los municipios y comunidades en las que están presentes, por lo que no se puede dejar de lado a este sector cuando se habla de reactivación económica.

El sector minero y extractivo en México representan actividades esenciales y centrales en la cadena de suministro de distintos sectores que jugarán un papel fundamental para la generación y recuperación de empleo, por lo que será indispensable mantener una industria unida y fuerte para salir adelante impactando positivamente a la sociedad, y seguir trabajado mano a mano con los habitantes de las comunidades vecinas a las compañías.

Tal vez en términos económicos la industria en la que me he especializado durante las últimas 4 décadas se ha visto afectada, sin embargo, también hemos obtenido grandes aprendizajes, siendo resilientes ante la coyuntura que nos envuelve, hemos colaborado activamente con los sectores de salud federal y estatal, para disminuir los riesgos en esta etapa de pandemia y proteger a los trabajadores mineros, hemos mantenido los proyectos de inversión social y programas de sustentabilidad, en beneficio de miles de familias mexicanas.

Sé que aún queda mucho por hacer, sin embargo, rescato la exigencia que ha surgido en el sector para fomentar una mejor industria, transparente, audaz, honesta; capaz de adaptarse a cualquier circunstancia y seguir luchando por ser un eje de transformación social.

La pandemia, tarde o temprano pasará, pero el sector extractivo de México perdurará más allá. Eso nos obliga a ser parte de la solución.

Director general de Minera Autlán

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