Tlalpan, una de las calzadas más importantes de la capital

Mochilazo en el tiempo

La Calzada de Tlalpan es la única vía que conecta directamente al centro y sur de la Ciudad de México, ha sido parte de la capital desde tiempos prehispánicos. Hoy continúa siendo una de las principales salidas de la capital, rumbo a Acapulco y Cuernavaca

principal_calzada_tlalpan.jpg
Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez

La Calzada de Tlalpan forma parte de la capital desde tiempos prehispánicos; si bien su extensión, nombre o traza no eran los que tiene hoy en día, ha sido un camino por el cual se accedía al corazón de la ciudad, ya fuera Tenochtitlan, la Nueva España o la Ciudad de México.

El cronista de Tlalpan, Manuel Valdespino explica en entrevista que el nombre de “calzada” proviene del latín calciata que significa "camino empedrado" y solía ser utilizado para caminos antiguos de gran relevancia; en tanto, el término “avenida” está más relacionado con vialidades importantes, pero que fueron planificados y desarrollados para la movilidad del automóvil en tiempos modernos.

En el libro La vida cotidiana de los aztecas en vísperas de la Conquista, de Jacques Soustelle, se describe que la ciudad de Tenochtitlán estaba comunicada “con la costa por las tres elevadas calzadas de las cuales hablan Hernán Cortés y Bernal Díaz.

La del norte partía de Tlatelolco y llegaba hasta la orilla en Tepeyac; la del oeste unía Tenochtitlán con la Ciudad Satélite de Tlacopan; la tercera partía hacia el sur y se dividía en dos ramales: uno hacia el sudoeste y terminaba en Coyoacán; el otro, en dirección al oriente, acababa en “Ixtapalapan”.

Sobre esta última, el autor describe que en la intersección sus ramales había un “reducto formado por dos torres y rodeado por una muralla” y que el acceso era sólo a través de dos puertas; esta era la única calzada que contaba con tal seguridad, ya que era la vía por la que se podía sufrir una invasión de los guerreros de Huexotzinco, en la actual Puebla. 

Según Soustelle, Cortés decía que las calzadas “eran tan anchas, que por ellas hubieran podido caminar ocho jinetes, uno al lado del otro, con toda comodidad” y Bernal Díaz documentó que “la de Ixtapalapan tenía aproximadamente ocho kilómetros de largo y era tan derecha que no se desviaba poco ni mucho”.

Compara el antes y después deslizando la barra central  (clic aquí para ver más grande)

La avenida Pino Suárez, vista hacia el norte desde el cruce con Fray Servando en abril de 1987. Del lado derecho se aprecian los restos del Conjunto Pino Suárez, que se derrumbó parcialmente con los sismos del 19 y 20 de septiembre de 1985; hoy en su lugar hay una plaza comercial. Fotos: Archivo EL UNIVERSAL y Google Maps. Diseño web: Griselda Carrera. 

El cronista Valdespino comparte que fue la última de las grandes calzadas construidas para entrar a Tenochtitlan. Una vez consumada la Conquista estos caminos fueron utilizados con el mismo fin y, con el tiempo, fueron cambiando sus nombres y trayectos.

La calzada de Iztapalapa fue ampliada hacia el sur, donde en 1532 se fundó el pueblo de San Agustín de las Cuevas y alrededor de 1550, fue rebautizada como “Calzada de San Agustín de las Cuevas”, que iniciaba en el actual Centro Histórico y llegaba hasta este poblado.

Para 1565 ya se consideraba una de las rutas más importantes de la Nueva España. Fue hasta 1830 que el pueblo cambió su nombre por el de “Tlalpan” y unos años más tarde lo mismo pasó con la calzada.

Los tranvías: el primer transporte público

El primer transporte público que recorrió esta vía de extremo a extremo fue el tranvía de tracción animal, mejor conocido como “tranvía de mulitas”, inaugurado en 1891. Valdespino comenta que el trayecto podría haber durado hora y media y, en temporada de lluvias, se llegaba a doblar el tiempo de traslado. 

calzada_tlalpan_1928.jpg
Una toma aérea de 1928 en la que se aprecia parte de la antigua delegación General Anaya, a la altura de lo que actualmente sería el cruce de Emperadores y la diagonal de la calle de Ajusco; la vía que se aprecia al fondo es la Calzada de Tlalpan, muy cerca de donde hoy se encuentra el Metro Portales. Colección Villasana - Torres / Atlas General del Distrito Federal.  

Ya entrado el siglo XX, la aparición de nuevas líneas de tranvías ayudó a que se redujeran los tiempos de traslado y en esa misma época empezaron a surgir ciertos hoteles para el descanso de los viajeros que iban y venían de la capital, ya fuera con destino a Acapulco o Cuernavaca, que podían tomar entre uno y dos días de camino.

Sin embargo, fue hasta la década de 1950 que inició el establecimiento de decenas de hoteles sobre esta vía.

También lee: El origen de los hoteles de paso de Tlalpan 

Aún en 1940, la calzada tenía como punto final el Sanatorio de Tuberculosos de Huipulco, donde hoy está el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias.

Dos años más tarde su trayecto se extendería debido a la inauguración del tramo de Avenida de los Insurgentes hasta su entronque con la salida a Cuernavaca, entonces la Calzada de Tlalpan fue ampliada desde el Sanatorio para Tuberculosos hasta Insurgentes Sur, zona que se conoce hoy como “La Joya”. 

El desarrollo de los ejes viales

Ya en la segunda mitad del siglo XX, en la ciudad empezó a predominar el desarrollo de ejes viales, vías rápidas, movilidad peatonal y de nuevos sistemas de transporte: los tranvías que corrían del Centro capitalino al sur fueron separados del tránsito vehicular a través de enrejados. 

tranvia_calzada_tlalpan.jpg
Las obras de instalación de las vías del tranvía sobre la Calzada de Tlalpan, a la altura del actual Metro Portales, con dirección al Centro, cerca de 1950. Del lado derecho se aprecia el cine Ajusco; en el lugar donde estuvo esta sala hoy se encuentra un terreno baldío, junto a una papelería Dabo. Cortesía: Colección particular.

Se añadieron carriles en ambos sentidos de la calzada, entre cuatro, seis u ocho dependiendo del tramo en el que se circulaba, esto sin tomar en cuenta el gran camellón en el centro donde corría el tranvía eléctrico.

La ampliación incluyó tres enormes glorietas, la primera a la altura de las actuales estaciones del Metro y del Tren Ligero: Ermita, la segunda muy cerca de General Anaya y la tercera a la altura de Huipulco. 

En la Glorieta de General Anaya había un monumento dedicado a dicho personaje y debido a ella, el Metro tomó ese nombre, mientras que en la de Huipulco, se colocó un monumento a Emiliano Zapata en 1958.

Alrededor de esos años también se modificó el nombre de la última sección de la Calzada de Tlalpan, en su tramo cercano al Zócalo: Calzada San Antonio Abad y José María Pino Suárez

calzada_tlalpan_anos_50.jpg
La Calzada de Tlalpan, vista hacia el norte en la década de los cincuenta. Al centro se aprecia el cruce con Zapata y hay algunos trabajadores realizando labores de mantenimiento en los rieles del tranvía, que en los sesenta fue reemplazado por la línea 2 del Metro; del lado izquierdo se encuentra la iglesia de Cristo Rey, en la colonia Portales.  Cortesía: Colección particular.

calzada_tlalpan_vista_aerea.jpg
La Calzada de Tlalpan cambia de nombre a Calzada San Antonio Abad al pasar el Viaducto. Aquí una toma aérea del Viaducto, mejor conocido como "el trébol" en 1963. Colección Villasana - Torres.  

En 1970, una parte de la línea del tranvía fue sustituida por la Línea 2 desde San Antonio Abad hasta Taxqueña y en 1986, lo que restaba del tranvía fue sustituido por el Tren Ligero. Para complementar a este nuevo sistema se construyeron pasos a desnivel para vehículos y peatones.

También lee: Los olvidados pasos subterráneos de Tlalpan

De centro a sur en siete minutos

De acuerdo con un informe del antiguo Departamento del Distrito Federal ( D.D.F.), la innovadora Calzada de Tlalpan permitía que quienes estuvieran en la capital pudieran llegar del corazón del Centro Histórico hasta Río Churubusco en siete minutos.

Este tiempo quizás en la actualidad ya sería muy difícil de realizar, ya que la Calzada de Tlalpan tiene una longitud de 18 kilómetros —considerando los tramos de Pino Suárez y Calzada San Antonio Abad — y es vecina de decenas de colonias de las alcaldías Cuauhtémoc, Benito Juárez, Coyoacán y Tlalpan.

captura_mapa_tlalpan.jpg
Mapa de Google Maps donde se indica la longitud de la Calzada de Tlalpan desde el tramo de “La Joya” hasta Pino Suárez; de acuerdo a la página, en una velocidad promedio y sin tráfico, el tramo se recorre en 22 minutos.

Para Manuel Valdespino, la Calzada de Tlalpan sigue siendo una de las más importantes de la capital: “es la única que comunica directamente el mero Centro de la ciudad con el sur, además conecta con las salidas a Cuernavaca y Acapulco, por lo que, hasta antes de la pandemia, es de las salidas y llegadas con mayor aforo en puentes, vacaciones y días festivos”.   

La fotografía principal muestra las obras de construcción del paso a desnivel para acceder a la estación del tranvía que correría por el centro de la Calzada San Antonio Abad, poco antes de convertirse en vía rápida en 1945. Del lado derecho se ve el antiguo Hospicio de Pobres y del lado izquierdo la colonia Algarín. Colección Villasana - Torres. 
​​​​​​
Fuentes: 

  • Manuel Valdespino, cronista de la Alcaldía Tlalpan.
  • Libro La vida cotidiana de los aztecas en vísperas de la Conquista, de Jacques Soustelle. 
  • Anales del Museo Nacional de Arqueología Historia y Etnografía, 1926. "Los caminos de Tenochtitlan a la Nueva España".
  • Documentos para la historia de un gobierno, Editorial La Justicia, 1960.
  • Historia de la Ciudad de México según los relatos de sus Cronistas, Artemio del Valle Arizpe, 1946.

Comentarios