Texto: Liza Luna
El imponente recinto deportivo de la Calzada de Tlalpan tiene historia para aventar en sus seis décadas de actividad y no se limita al balompié.
No sólo será el único estadio del mundo en albergar tres partidos de apertura mundialista, ya también tuvo las únicas cinco presentaciones que Michael Jackson dio en nuestro país o el récord de asistencia para una función de box pagada con la pelea Julio César Chávez frente a Greg Haugen.
Pero varios años antes de eso, en 1967, el Estadio Azteca abrió sus puertas y modificó un poco su cancha para la que fue su primera noche pugilística. Cuatro encuentros de box se vieron desde las gradas del Coloso de Santa Úrsula, destacando el choque de guantes entre el mexicano Vicente Saldívar contra el galés Howard Winstone.
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Toca subirnos al cuadrilátero para ver cómo se desarrolló esta histórica rivalidad por el cinturón de la categoría peso pluma, pasando por Inglaterra, Gales y culminando en el estadio más importante de México.

El combate por el cinturón comenzó en Londres
Vicente Saldívar, apodado “Zurdo de Oro”, obtuvo su título en la categoría peso pluma tras una explosiva pelea en el Toreo de Cuatro Caminos contra el entonces campeón y boxeador cubano-mexicano, Ultiminio Ramos, el 26 de septiembre de 1964.
Una vez coronado como el supremo de los “plumas”, cuatro boxeadores retaron a Saldívar por el cinturón: Raúl Rojas y Floyd Robertson, una ocasión cada uno; seguidos por el japonés Mitsunori Seki con dos encuentros y el galés Howard Winstone, con tres peleas estelares, convirtiéndose en su principal rival por el título.
El primer combate Saldívar vs. Winstone ocurrió en 1965, en la Earls Court Arena de Londres, Inglaterra. El recinto se llenó con 18 mil personas y aunque estar de local podía beneficiar al retador, las apuestas se inclinaban por el mexicano.
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Hay que decirlo, Howard Winstone no era un rival cualquiera. Para 1965, el pugilista galés acumulaba 55 peleas profesionales con 53 victorias, mientras que Vicente Saldívar apenas le competía con 26 enfrentamientos y una sola derrota.
El enfrentamiento se pactó para el atardecer del 7 de septiembre de 1965 y EL UNIVERSAL tuvo la amplia cobertura para su edición del día siguiente.

Con bombo y platillo, este diario informó que “brillantemente defendió Saldívar el Cetro Mundial”. El combate en Londres inició con un Winstone motivado y ágil, usando su jab izquierdo como arma secreta, pero el gusto le duró hasta el segundo round, cuando el mexicano conectó certeros golpes al torso y esquivó la ofensiva del galés.
Saldívar provocó una severa herida en la ceja de Winstone y obligó a los manejadores del retador a contener la sangre en cada descanso, para no provocar un nocaut técnico. Según describió EL UNIVERSAL, conforme se acercaba el fin del encuentro el galés fue un “cómodo blanco para los ganchos de izquierda de Saldívar”.
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Pactada a 15 rounds, la pelea se determinó por puntos y no hubo duda en darle la victoria a Vicente Saldívar, todavía campeón peso pluma. Winstone, con el ojo hinchado y supurante, resultó un contrincante sensato y comentó “no tengo nada contra la decisión. Él [Saldívar] fue el mejor; es el verdadero campeón de los plumas”.
Por su parte, el mexicano aseguró que su encuentro con Winstone “fue una de las más grandes peleas de mi vida, y todo el crédito es para Howard”, además de dejar la puerta abierta para una revancha.

Lo que pudo ser una noche de festejo para Vicente Saldívar se convirtió en preocupación y vigilia, pues el boxeador mexicano se trasladó a un hospital de Londres para conocer el estado de salud de su compañero Jesús Saucedo.
Previo a la pelea Saldívar vs. Winstone, estuvo el encuentro entre el mexicano Jesús Saucedo contra el escocés John O’Brien. En el cuarto asalto, O’Brien mandó a Saucedo a la lona y éste se golpeó la cabeza, quedando inconsciente.
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Saucedo iba y venía de un coma; tardó un par de semanas en recuperar bien la consciencia y regresó a nuestro país a finales de septiembre, concluyendo para siempre su presencia sobre el cuadrilátero.

Ni la ventaja de estar en su país ayudó a Winstone
El “Zurdo de Oro” defendió bien su cinturón en otras tres peleas, pero Howard Winstone no quería darse por vencido y pidió la revancha por el campeonato, pactada para el 15 de junio de 1967 en el Ninian Park de Cardiff, Gales.
Rodeado por 35 mil de sus connacionales, el retador tenía todo el ánimo del recinto a su favor, pero las apuestas seguían inclinadas por Saldívar.
En la edición del 16 de junio de 1967, EL UNIVERSAL describió esta emocionante revancha que comenzó con ventaja para el pugilista galés. De acuerdo con esta casa editorial, Winstone puso en jaque a Saldívar con “una lección de boxeo”, usando ambas manos para sus ataques veloces y bien conectados, aunque el mexicano destacó por su potencia de golpe.
Fue a partir del onceavo asalto de 15 que Vicente Saldívar mejoró su desempeño y lastimó más a su contrincante. El round más importante fue el 14, cuando el campeón de peso pluma desató sus golpes más contundentes y destanteó a Winstone, mandándolo al suelo por unos instantes.
La cuenta para el nocaut resonó en el Ninian Park. “… 6… 7… 8”, sonaban mientras el galés se ponía de pie con dificultad; la pelea continuó, pero el retador sólo se mantuvo en pie para recibir en lo que quedó del round. “una lluvia de golpes sin contestar” .

Con la última ronda encima, ambos pugilistas se veían desesperados por derribar al otro, pero ninguno tuvo éxito y la pelea tuvo que decidirse por puntaje. Con el sonido de la campana, el referee caminó hacia la esquina de Vicente Saldívar y levantó su mano en señal de victoria, ganador por sólo medio punto.
Winstone volvió a hacer gala de su serenidad y dijo “yo me ocupo de boxear, si el árbitro declaró ganador a Saldívar, hay que aceptar la decisión”. Por su parte, el aún supremo de los “plumas” afirmó que “Winstone es un valiente y lo encontré más peligroso que la última vez; nunca creí que alguien pudiera dar prueba de tal resistencia”.
La pelea fue una gran demostración deportiva y ambos contrincantes quedaron en paz con el resultado, pero no así la afición galesa. Según informó EL UNIVERSAL, varios asistentes expresaron su descontento por la derrota de Howard Winstone con abucheos y silbidos estridentes; uno de los más exaltados subió al cuadrilátero donde todavía estaba Vicente Saldívar, pero las autoridades lo detuvieron justo a tiempo.
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Otros arremetieron contra la prensa apiñada cerca del ring, destruyendo cámaras y desconectando líneas telefónicas. Una cadena de policías cercó el avance del ganador mientras regresaba a su camerino con un sombrero charro.

La tercera y vencida sería en el Estadio Azteca
Días después del enfrentamiento en Cardiff, los conocedores del pugilismo se preguntaron quién retaría ahora a Vicente Saldívar. Para ese momento, la categoría de peso pluma no tenía una gran oferta de contrincantes y los más destacados ya se habían medido contra el mexicano.
Una opción era el japonés Masahiko “Fighting” Harada, aunque a muchos les atrajo más una tercera pelea Saldívar vs. Winstone y, para ponerle sabor a las cosas, cualquiera de los contrincantes tendría que retar al campeón en suelo mexicano.
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El entonces escenario predilecto para boxeo de alto calibre era el Toreo de Cuatro Caminos, ahí ganó varias peleas el “Zurdo de Oro”, pero para el 21 de julio de 1967, la empresa Fútbol del Distrito Federal ofreció a Vicente Saldívar realizar su siguiente pelea en el legendario Estadio Azteca.

El plan era variar la oferta deportiva del Coloso de Santa Úrsula aprovechando los “tiempos muertos” que tenía el estadio y usarlo para otros eventos.
En septiembre se confirmó que el boxeador galés chocaría guantes por tercera ocasión con Saldívar y lo haría en el Estadio Azteca. Este diario sostuvo que “a nadie le interesa la revancha entre Vicente Saldívar y Howard Winstone”, pues ambos pugilistas ya conocían sus técnicas de boxeo y no habría sorpresas; era casi un hecho que el título peso pluma permanecería en México y que el “eterno retador” fracasaría otra vez.
Se acusó al Consejo Mundial de Boxeo de promover revanchas “sin importancia”, más preocupados de mantener un espectáculo que de dar valía al pugilismo profesional.
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Para comienzos de octubre, los boxeadores invitados al Estadio Azteca llegaron para aclimatarse y realizar entrenamientos. Por su cuenta, el Coloso de Santa Úrsula inició con su adecuación para la noche pugilística desde la tarde del 12 de octubre, instalando un ring en el centro de su cancha y sillas dispuestas para los espectadores más exclusivos.

Noche de trompadas en el Coloso de Santa Úrsula
La primera vez que el Coloso de Santa Úrsula albergó una noche de box fue el 14 de octubre de 1967. Mientras que la pelea estelar era Vicente Saldívar vs. Howard Winstone, se orquestaron otros tres enfrentamientos para complementar la jornada.
Rubén Olivares enfrentó al japonés Ushiwakamuru Harada, Chucho Castillo fue contra el colombiano Bernardo Caraballo y Manuel “Pulgarcito” Ramos se midió con el estadounidense Ernie Terrell. El estadio, desde entonces casa de las Águilas del Club América, tuvo una ocupación estimada de 40 mil asistentes, sin lucir abarrotado.
Durante las conferencias de pesaje, se determinó que los referees mexicanos no tendrían facultad para determinar al ganador, por temor a un fraude; sólo se decidiría por puntaje de los jueces o nocaut. En caso de KO, serían los entrenadores del boxeador más perjudicado quienes pidieran el fin de la pelea y no que el referee la detuviera, siendo una especie de “combate a muerte”.
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El reportero de EL UNIVERSAL, pegadito al cuadrilátero, fue el afamado nadador Ramón Bravo Prieto. En palabras del también periodista deportivo y a pesar de lo asombroso del Estadio Azteca, la pelea Saldívar vs. Winstone “fue muy pobre”.

Igual que los otros dos enfrentamientos, se prometieron 15 rounds y hasta el séptimo asalto, la pelea estaba en los guantes del galés. Según describió Bravo Prieto, Saldívar se subió al cuadrilátero del Estadio Azteca como un “tirapiedras, torpe, atropellado, sin plan alguno de combate”.
El retador era mucho más disciplinado con sus golpes, aunque la bestialidad del mexicano era difícil de vencer, mandando a la lona a Howard durante el séptimo round. A consideración de nuestro reportero, el cansancio de Winstone y la fuerza de impacto de Saldívar determinaron el curso de la pelea.
Fue al minuto 2 con 12 segundos del doceavo asalto que Vicente Saldívar selló su permanencia como campeón peso pluma al aniquilar la ofensiva de Howard Winstone. Ramón Bravo describió el momento como “una serie de puñetazos con el sello de nocaut se estrellaron en la cabeza de Winstone para derribarlo”.
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El boxeador galés recibió todo el poder de Saldívar, tambaleando su resistencia y cayendo directo a la lona. “Sangrando de boca y nariz, el valiente muchacho británico se incorporó sólo para seguir recibiendo un castigo despiadado, pues Vicente, hecho ya un jabato de bravura, lo persiguió por todo el cuadrilátero, disparándole izquierdas y derechas, en forma de gancho, voladas o rectas, estrellándose todas en la quijada”.

Tras recuperarse de la caída, el agotado galés sólo podía rehuir de los intentos del también cansado campeón. En varias ocasiones, Saldívar tuvo contra las cuerdas a Winstone, aniquilando cualquier respiro que pudiera dar el retador.
Ni siquiera los 50 segundos restantes del round podían salvar al galés, muy cerca de otra visita a la lona. Queriendo parar el severo ataque contra su muchacho, el manejador de Winstone lanzó su toalla blanca y puso fin a la pelea.
A pesar de tener la cara magullada y su energía tan desgastada, el pugilista europeo criticó la decisión de su entrenador al ceder el nocaut. “Me sentía mejor que en Cardiff [pelea de junio de 1967], tenía todavía mucho qué dar, pero mi entrenador se precipitó y acabó con el combate”, comentó molesto Howard Winstone.
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Mientras el estadio se deshacía en chiflidos y aplausos para el invencible campeón peso pluma, Vicente Saldívar pidió un momento de silencio. Agotado y con algunas lágrimas confundiéndose con el sudor de su rostro, el pugilista tomó el micrófono y calló a todos con su declaración: “respetable público, sólo un momento, me retiro del box, muchas gracias a todos ustedes”.

Según datos recopilados por Ramón Bravo, Saldívar ya tenía seguro su retiro del box antes de subirse el cuadrilátero del Estadio Azteca “porque estoy en el mejor momento de mi carrera; ahora si hubiera perdido, no me hubiera ido”.
El mexicano cerró así una brillante trayectoria de 34 peleas con sólo una derrota, sin perder su cinturón y con la primera pelea estelar de box en el Estadio Azteca.
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En el caso de los enfrentamientos secundarios, Rubén Olivares noqueó en sólo dos rounds a Ushiwakamuru Harada. Para la pelea Chucho Castillo vs. Bernardo Caraballo, las caídas fueron constantes para el segundo boxeador y llegando al octavo asalto, Caraballo optó por quedarse sentado en su banquillo y dejar que la cuenta llegara a 10 para declarar ganador al local.

El cinturón para la “peor pelea de la noche” fue para Manuel “Pulgarcito” Ramos vs. Ernie Terrell, con una sospechosa victoria para el mexicano. Terrell era mejor boxeador que su contrincante, pero durante 13 de los 15 rounds, aplicó la técnica del abrazo y se negó a pelear de verdad.
“Al final del combate y después de tan pobre exhibición, el público llenó el ring de cojines y despidió a los dos peleadores [Ramos y Terrell] con un coro de pitos, demostrando que no se deja engañar tan fácilmente”. Ese fue el cierre para la primera noche pugilística en el Coloso de Santa Úrsula, con el dominio mexicano sobre el ring.
Para el 16 de octubre de 1967, apenas dos días del enfrentamiento en el Azteca y con la vacante en el título de campeón en categoría peso pluma, se supo que Howard Winstone y Mistumori Seki pelearían por el cinturón.
La buena fortuna se le hizo al galés hasta el 24 de enero del 68, cuando venció por nocaut técnico al japonés ante 6 mil espectadores, en el Royal Albert Hall de Londres. Al enfrentamiento asistió Vicente Saldívar, como invitado especial de ambos contrincantes.


Transmisión de la pelea Saldívar vs. Winstone desde el Estadio Azteca, 1967. Fuente: YouTube.
- Fuentes:
- Hemeroteca EL UNIVERSAL
- Bali, J. (2002). Vicente Saldívar, El Zurdo de Oro. En Relatos e Historias en México. https://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/vicente-saldivar-el-zurdo-de-oro
![Enfrentamiento entre Vicente Saldívar vs. Howard Winstone en el Estadio Azteca, 14 de octubre de 1967. EL UNIVERSAL afirmó que la pelea “sería el tercer fracaso [de Howard Winstone], pues si nada pudo hacer frente a Saldívar en su propio terruño, menos lo hará ahora [en el Coloso de Santa Úrsula]”. Foto: WBC Boxing/ESPECIAL.](https://www.eluniversal.com.mx/resizer/v2/4O2NZZPP6VC3LILDRR7RCMTXY4.jpg?auth=8b5dcc354d24f53693c257b2c1821f4662c25ed8d2d760a0e21089bf356fe73f&smart=true&height=666)

