Los primeros "depas" multifamiliares en venta de los años 40

Mochilazo en el tiempo

La Unidad Esperanza de la colonia Narvarte fue uno de los primeros multifamiliares en México que ofreció a los trabajadores un esquema híbrido, de renta o venta, de departamentos por parte del gobierno. Su arquitecto fue Carlos Lazo

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Proceso de construcción de la Unidad Esperanza en la colonia Narvarte, entre los años 1948 y 1949, proyecto financiado por el actual Banobras y que ofreció modalidades de adquisición de vivienda innovadoras en su momento, pues antes solo existía la posiblidad de rentar. Cortesía Alejandro Leal / Revista “Arquitectura y lo demás”, mayo 1948.

Texto: Ruth Gómez y Carlos Villasana

A lo largo de la ciudad existen centros urbanos, unidades habitacionales o conjuntos residenciales o multifamiliares que han sido casa de múltiples generaciones de mexicanos. Aunque en la actualidad sean de las construcciones que más sobresalen en las calles de la Ciudad de México, fue a mediados de los años cuarenta del siglo pasado que estos proyectos, financiados por el gobierno, emergieron en la capital.

Uno de los primeros conjuntos multifamiliares que se construyeron fue la Unidad Esperanza, entre las calles Icacos, Esperanza, Petén y Xochicalco, en la colonia Narvarte. Se construyó entre 1948-1949 y fue diseñado por el arquitecto Carlos Lazo —quien dirigió las obras de Ciudad Universitaria y construyó la sede de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas que se encuentra en la misma colonia—, bajo contrato del Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas (BNHUOP).

Una de las características que intentó cambiar el conjunto Unidad Esperanza fue el hecho de que, por varios años, los departamentos construidos por el gobierno eran otorgados a los trabajadores únicamente por el método de arrendamiento o renta. Sin embargo, con la Unidad Esperanza se buscó implementar un modelo híbrido, en el que los trabajadores podían decidir entre arrendarlo o comprarlo.

En un artículo de Guillermo Sánchez Rueda, arquitecto y doctor en urbanismo, titulado Origen y desarrollo de la supermanzana y del multifamiliar en la Ciudad de México, describió que la Unidad Esperanza fue el primer conjunto que contaba con 200 departamentos distribuidos en 11 edificios de distintos tamaños en una sola manzana.

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La parroquia de la Medalla Milagrosa, diseñada por Félix Candela. Este inmueble, ubicado en la esquina de Ixcateopan y Matías Romero, se terminó de construir en 1956 y desde entonces es un símbolo de la zona. Colección Carlos Villasana.

Un edificio fue proyectado de forma vertical con once pisos, los demás tuvieron cuatro plantas principales y una destinada al personal doméstico en los pisos superiores. Las plantas bajas, fueron ocupadas por establecimientos comerciales.

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Edificio de la Unidad Esperanza que contaba con 10 pisos, el más alto del conjunto. Puede apreciarse el parecido con la Torre II de Humanidades del Campus Central de Ciudad Universitaria, proyecto arquitectónico cuyas obras dirigió Carlos Lazo, responsable del diseño de esta unidad. Cortesía Alejandro Leal / Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas S.A.

La administración, vigilancia y mantenimiento tenían un bloque de oficinas centrales, donde estaban las entradas, y así evitaban el paso a los jardines interiores a vendedores o personas que no eran residentes del conjunto. Tenían amplios espacios abiertos para juegos de niños y esparcimientos de grandes, “lejos del público del polvo y del ruido de las calles”, decía el BNHUOP.

La principal diferencia entre los departamentos era el número de recámaras, que iban de 1 a 4; con estancia, cocina amueblada, baño, calentador de gas y closets. En cuanto a los servicios, contaban con agua potable, energía eléctrica y gas individualizados.

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Toma aérea de la Unidad Esperanza en los años cincuenta; como se puede observar, la actual colonia Narvarte contaba con algunas construcciones; sin embargo, aún predominaban terrenos sin ningún tipo de edificio. Cortesía Alejandro Leal.

Anteriormente comentamos que los departamentos de la Unidad Esperanza buscaban no ser arrendados, entre los argumentos que utilizó el Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas para justificar esta decisión era que el arrendamiento era inseguro debido a la volatilidad en el costo del arrendamiento y por lo que éste, podría verse en la posibilidad de tener que desocupar el alojamiento.

También consideraban que el sentimiento de “hogar” nunca llegaría a la familia, ya que al alquilarlo, sabrían que no era de su propiedad y no habría arraigo. Asimismo, las autoridades procurarían evitar la copropiedad ya que eso podría conllevar a muchos problemas administrativos. Sin embargo, la decisión sería de los inquilinos.

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Distribución de los 11 edificios del conjunto Unidad Esperanza comparado con su aspecto actual en vista área. Las diferencias que se perciben son mínimas. Cortesía Alejandro Leal / Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas S.A.

El banco ofrecía una modalidad en la que cedía, temporalmente, los derechos del departamento a los inquilinos y si su estancia se extendía entre 15 o 20 años, se le daba el título de dueño del departamento, con el derecho de cederlo o aprovecharlo junto con los espacios y servicios comunes del conjunto.

Si el inquilino quería desistir de comprarlo y no encontraba una persona a quien traspasar sus derechos, el banco le reembolsaba una parte de las sumas pagadas hasta la fecha del desistimiento.

La Unidad Esperanza y el Conjunto Urbano Presidente Alemán (1949) fueron los primeros conjuntos que contaron con múltiples edificios, ya que la mayoría de departamentos construidos por empresas privadas sólo contaban con un edificio; por esto, se les acuñó el término “multifamiliar”. Otra diferencia era que las cuatro fachadas de los edificios estaban rodeadas de espacios abiertos.

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En esta placa que se encuentra al interior de la Unidad Esperanza se puede leer que se construyó cuando Miguel Alemán era presidente de la República y Ramón Beteta, el secretario de Hacienda. Cortesía Alejandro Leal.

“De esta manera, los conjuntos multifamiliares surgen como una forma particular del desarrollo urbano de la ciudad de México en un proceso que concentra una compleja articulación de relaciones sociales, políticas, y económicas”, se lee en el artículo de Guillermo Sánchez Rueda.

La esperanza de encontrar una vivienda


El 29 de noviembre de 1999, la reportera de este diario, Angélica Simón, escribió una nota sobre los 50 años de aniversario de la Unidad Esperanza, en el cual entrevistó a una de las primeras habitantes de la unidad, Isabel Anguiano, quien entonces tenía 87 años.

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En esta nota de hace 22 años se hizo público el entusiasmo con el que Isabel Anguiano, una de las primeras habitantes de la Unidad Esperanza, recordaba el que fue su hogar por medio siglo, luego de huir en busca de refugio tras la Guerra Civil española. Hemeroteca de EL UNIVERSAL.

Anguiano era de origen español y llegó a México al huir de la Guerra Civil. Uno de los amigos de ella y su esposo, que trabajaba en el Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obra Pública -ahora Banobras- les informó sobre la existencia de esta unidad cuando se terminó de construir.

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Una fotografía que captura al conjunto en proceso de edificación, al frente se pueden observar un par de trabajadores. Cortesía Alejandro Leal / Revista “Arquitectura y lo demás”, mayo 1948.

Fue hasta el año de 1949, cuando terminó tal proyecto, que algunos refugiados vieron en esta unidad la “esperanza” de tener algo propio: “con un pequeño enganche y el resto a pagar en 20 años, con pagos fijos mensuales de 255.5 pesos” la familia Anguiano fue una de las más de cien que ocuparon un departamento en este lugar, describió Angélica.

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El proceso de construcción del conjunto de la Unidad Esperanza tomó dos años en completarse, que además de los edificios para casa habitación incluyó áreas de juego para niños, áreas de esparcimiento y un bloque de oficinas centralizadas. Cortesía Alejandro Leal.

De acuerdo con lo narrado por la entrevistada, la unidad resistió los temblores de 1957 y 1985. En su tiempo viviendo en la Unidad, Isabel Anguiano tuvo la oportunidad de ver a muchos residentes ir y venir y también fue testigo de los cambios que ha tenido la ciudad a lo largo de los años.

En una visita que realizó el arquitecto Alejandro Leal hace un par de semanas, pudo constatar que el estado de conservación es “regular” debido a que “padece la falta de mantenimiento que sufren casi todos los conjuntos habitacionales.

Sin embargo, sigue en pie y se ve en términos estructurales en buen estado”. Aunque por fuera su apariencia es un poco deteriorada, el interior de los departamentos sigue conservando la amplitud que los caracterizó a finales de los años 40.

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A pesar de que su exterior pueda dar una impresión equivocada, lo cierto es que los edificios de la Unidad Esperanza han resistido terremotos devastadores para la ciudad como los de 1957, 1985 y 2017. De acuerdo con el arquitecto Leal, el estado de la estructura se mantiene adecuado a más de setenta años de su construcción. Cortesía Alejandro Leal.

Tanto la Unidad Esperanza como el Conjunto Urbano Presidente Alemán fueron los primeros conjuntos de vivienda tal cual los conocemos ahora: departamentos distribuidos en múltiples edificios, que podrían variar de tamaño según la constructora que los desarrolle.

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Fotografías actuales de la Unidad Esperanza  tomadas por Alejandro Leal. Cortesía Alejandro Leal.

  • Fuentes:
  • Arquitecto Alejandro Leal.
  • Reporte del Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas S.A.
  • Revista “Arquitectura y lo demás”, mayo 1948.
  • Estudio “Origen y desarrollo de la supermanzana y del multifamiliar en la Ciudad de México” de Guillermo Sánchez Rueda.

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