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Las primeras mujeres universitarias que estudiaron en México

Mochilazo en el tiempo

Durante el Porfiriato las mujeres tuvieron más opciones educativas como la docencia. En los años 20 y 30 la lucha por la educación recibió mayor impulso con la creación de la Asociación de Universitarias Mexicanas que promovió la enseñanza de idiomas y oficios, así como la fundación de un instituto para las estudiantes en el Barrio Universitario, el cual se mantuvo tan solo un año

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Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez
 
“Si tuviera que definir la historia de las mujeres diría que es resiliencia y lucha incansable. Sus pasos han quedado a la sombra de los hombres haciendo parecer que su participación en el desarrollo mundial es reciente; sin embargo, no hay lugar ni tiempo donde las mujeres no hayan estado”, comenta Jacqueline Alarcón, guionista, locutora, investigadora y especialista en perspectiva de género.

Las mujeres en nuestro país han luchado por sus derechos desde hace décadas; hoy en día las y los servidores públicos han trabajado —y, en algunos casos, logrado implementar— políticas públicas que garanticen tanto la paridad de género como el libre ejercicio de derechos por parte de las mujeres.

Uno de los más importantes ha sido el derecho a la educación, a la que las mujeres no siempre tuvieron acceso. En entrevista, Jacqueline Alarcón explica que a pesar de ello y de la tradición de mantener a las mujeres lejos del espacio público, la participación de las mujeres en todos los campos de la historia del país siempre ha estado activa.

La lejanía con las instituciones académicas no impidió en su totalidad que las mujeres tuvieran conocimientos, sobre todo en las áreas de la herbolaria y el funcionamiento del cuerpo; por ello, carreras como medicina, farmacéutica u odontología fueron sumamente solicitadas por mujeres a finales del siglo XIX:

“La primera mujer latinoamericana en titularse fue Margarita Chorné y Salazar quien en 1886 obtuvo su certificado como odontóloga, seguida en 1887 por Matilde Montoya quien después de luchar contra la misoginia y estereotipos de la época, logró titularse como médica cirujana apoyada por Porfirio Díaz”, explicó Jacqueline.

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El Porfiriato, a través del proyecto educativo de Justo Sierra, fue una época donde la mujer adquirió mayor presencia en lo público, ya que la búsqueda de la alfabetización de la sociedad dio cabida a que las mujeres “recibieran la encomienda” de elaborar nuevos programas de estudio para los infantes, siguiendo el “estereotipo de madre-educadora”.

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Un grupo de niñas en una clase de nivel primaria en Yucatán, en 1908. Colección Carlos Villasana.

Por ello, la docencia se convirtió en una opción de carrera profesional para las mujeres y desde el interior de las aulas demostraron, de cierta manera, que las niñas podían tener otros proyectos de vida, no únicamente el matrimonio. 
 

Una asociación de universitarias

En 1919, nació en Europa la Federación Internacional de Mujeres Universitarias —IFUW, en sus siglas en inglés y que hoy en día se llama Graduate Women International—, organismo que buscaba generar una red de cooperación académica para que mujeres de todo el mundo pudieran estudiar y especializarse en áreas de su interés.

Para 1924 México había sido invitado a unirse a la IFUW a través de una carta dirigida a la Universidad Nacional y, en respuesta a dicha invitación, en 1925 se creó la Asociación de Universitarias Mexicanas —AUM, liderada por la maestra Eva Arce de Rivera Mutio— y se sumó oficialmente, siendo el primer país de América Latina en pertenecer a la IFUW.

Según Jacqueline, el objetivo era: "mejorar las condiciones educativas del país y abrir nuevas oportunidades para mujeres interesadas en continuar sus estudios, pero limitadas por falta de dinero, presiones familiares o lejanía con los centros educativos”. 

La guionista explicó que la AUM generó, para todo el país, campañas de alfabetización en bibliotecas públicas y en la Radio; brindaron talleres de lectura en zonas rurales o correccionales de menores y, con el apoyo de la IFUW, promovieron becas al extranjero y participaron en la divulgación de cultura y ciencia de América Latina.  

Ya en los años treinta del siglo pasado, la AUM se integró al Consejo Universitario de la UNAM e inauguraron una escuela para obreras y empleadas, con oficios como corte y confección o clases de cultura general que les permitió adquirir conocimientos y, también, una remuneración económica por su trabajo.

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Mujeres de Querétaro tomando clases de corte y confección en la década de 1940. Colección Carlos Villasana.
 
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Un grupo de mujeres tomando clases de corte y confección en una comunidad rural de Michoacán, en abril de 1952. Colección Carlos Villasana.

Las mujeres del Barrio Universitario de los años 30

Para 1939, la AUM impulsó —con el apoyo de la Secretaría de Educación Pública— la creación del Instituto de Universitarias Mexicanas para la Enseñanza de Lenguas, que tuvo sede en Donceles 99, al interior del entonces “Barrio Universitario” del Centro Histórico; donde las mujeres recibían enseñanza de diversos idiomas aunado a los programas universitarios.

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El Instituto Universitarias Mexicanas estuvo en Donceles 99 durante unos años y actualmente es sede del Museo de la Caricatura. La fotografía es de los años 90. Archivo EL UNIVERSAL.

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A pesar de su corta existencia, Jacqueline comenta que el Instituto fue muy importante en la “construcción de oportunidades para mujeres estudiantes en el siglo XX” y fue hasta 1956 que la Dra. María de la Luz Grovas —presidenta de la AUM de 1935 a 1937—, explicó en una conferencia realizada en la Facultad de Filosofía y Letras que:

“Dicho Instituto tuvo que ser clausurado tan sólo un año después de ser fundado debido a las condiciones políticas de aquella época, como el final del sexenio de Lázaro Cárdenas y el inicio de la Segunda Guerra Mundial que impactó también a México”.

Compara el antes y el después deslizando la barra central (clic aquí para ver más grande)

El Antiguo Colegio de Cristo ha vivido diversas intervenciones estructurales a lo largo del tiempo; sin embargo, ha conservado su carácter original en la fachada de tezontle, su vistoso zaguán y el patio. Por un tiempo albergó al Instituto de Universitarias Mexicanas y actualmente es sede del Museo de la Caricatura, en Donceles 99. Fotos: Colección Carlos Villasana y Google Maps. Diseño web: Alejandro Sandoval.

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En este par de notas de periódico se menciona que el Instituto fue inaugurado en Donceles 99 y tiempo después se inauguraba un departamento en Donceles 105. Archivo EL UNIVERSAL
 

La Casa de las Universitarias Mexicanas

El 17 de junio de 1943, la AUM logró, gracias a donaciones de mujeres y del entonces rector de la Universidad Nacional, Rodulfo Brito Foucher, la apertura de la Casa de las Universitarias Mexicanas en Justo Sierra 35, también en el Centro Histórico.

La Casa de las Universitarias daba alojamiento y también impartía clases de idiomas o de educación básica a mujeres de todo el país o del extranjero que vinieran a estudiar a la Ciudad de México, algunos talleres eran gratis y los costos de alojamiento eran accesibles.

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Hace 77 años el inmueble de Justo Sierra 35 albergó la Casa de las Universitarias Mexicanas. En la actualidad es un predio de locales Comerciales. Google Maps.

A mediados de la década de los cuarenta dio inicio el proyecto de mudanza del “Barrio Universitario” de la UNAM al sur de la capital; teniendo esto en cuenta, la AUM decidió mudar la Casa cerca de Ciudad Universitaria y, entre María de la Luz Grovas, el entonces rector de la UNAM, Nabor Carrillo, y el arquitecto Federico Mariscal, se adquirió un predio en San Ángel.

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Fotografía del reportaje "La vida de una estudiante en la capital" publicado en agosto de 1963 en la Revista "Mañana". Colección Carlos Villasana.

Esta no fue la primera vez que la Casa cambió de sede dentro de la Ciudad de México y, a la par, se fueron creando filiales de la AUM en otros estados del país como Guadalajara, San Luis Potosí, Pachuca, Monterrey y Veracruz con la intención de promover la educación hacia las mujeres y reconocer la importancia de su participación en la economía.

Para tener una mejor organización de las labores que se hacían en las filiales, en 1971 se creó la Federación de Universitarias de México. Lamentablemente, al fallecer las antiguas fundadoras de la AUM se perdió la membresía ante la IFUW y la Federación desapareció temporalmente.

Para 1990 la Federación se refundó con el nombre de “Federación Mexicana de Universitarias A.C.” y, entre muchos logros, redactó la Cartilla de los Derechos de la Mujer, la eliminación del límite de edad para investigadoras del CONACYT.

Asimismo, han participado en la investigación y publicación de libros con el apoyo de la UNAM, ONU o diversas instituciones tanto gubernamentales como académicas.

Desde hace más de ocho años Jacqueline Alarcón está interesada en la memoria colectiva de la Ciudad de México, especialmente la historia de las mujeres, ella explica:

“Nuestra misión es rescatar las pláticas, fotografías y documentos guardados en los baúles debajo de las camas para construir una memoria colectiva a través de los relatos de las ancestras. Para llevarlos de lo privado a lo público y, sobre todo, para rehacer nuestra propia historia y la de las generaciones venideras”.

La fotografía principal muestra a una joven estudiante en Ciudad Universitaria en los años cincuenta. Colección Carlos Villasana.

Fuentes:

  • Jacqueline Alarcón. Guionista y locutora egresada de la Universidad Autónoma Metropolitana. Unidad Xochimilco. Tallerista en elaboración de guiones para radio y televisión con perspectiva de género, interesada desde hace más de ocho años  en el rescate de la memoria colectiva de la Ciudad de México, especialmente de la historia de las mujeres. Actualmente, forma parte de la Unidad de Radio y Televisión del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa, quienes liderados por Miguel Ángel Sánchez de Armas preparan una serie histórica, sobre la educación de México en el siglo XX próxima a estrenarse.

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