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Guías de turistas: historiadores y actores

Encontramos registros de guías de turistas desde la época prehispánica. En la Colonia lo hicieron los hospederos o mesoneros. Fue durante las olimpiadas del 68 y el Mundial de 1970 que jugaron un papel relevante, hoy siguen diversificándose
Pirámide del Sol
10/05/2020
00:32
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Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez.

Uno de los personajes necesarios para conocer a la Ciudad de México es, sin duda, el guía turístico, que comparte con residentes y visitantes la historia, leyendas o mitos que identifican a la capital.

Francisco Ibarlucea, comunicador y cronista, comenta en entrevista que para hablar sobre el origen de los guías turísticos en la capital nos tenemos que remontar a la época prehispánica, ya que existían los “coacallis”, similares a cuartos en renta, y para los primeros años del virreinato surgirían las hospederías y mesones -que dieron nombre a la calle del Centro Histórico-.

Sin embargo, no se puede considerar que eran viajes turísticos, sino por comercio, alguna celebración religiosa o por batallas.

Francisco explicó que cuatro años después de la caída de Tenochtitlan se funda el primer mesón colonial presumiblemente en la actual ciudad de Orizaba, era una ruta muy importante, la de Veracruz a la capital novohispana.

Dice que Francisco Aguilar fue el primer mesonero en Nueva España y Pedro Hernández el primero en solicitar licencia como mesonero en la Ciudad de México.

Cabe aclarar que si bien durante el virreinato se construyeron caminos, hospederías, tabernas y otros sitios, el objetivo era que quienes viajaban por comercio tuvieran un lugar de descanso, pero no se puede hablar de la figura del guía de turistas tal como la conocemos hoy en día.

Gemelli Careri (1651–1725), el primer turista en hacer un viaje alrededor del mundo, pasó por Nueva España y visitó Teotihuacán; sin embargo, fue hasta el siglo XIX que en la ciudad se empezaron a ofrecer servicios de diligencias a caballo y se abrió el Mesón del Espíritu Santo situado en Refugio y calle del Espíritu Santo (1818), al que se le agregó un piso y se le nombró entonces como “Hotel Gran Sociedad”, el primer establecimiento en América en usar el nombre de Hotel.

Para 1874, ya había 50 mesones en todo el país y para las fiestas del Centenario de la Independencia, en 1910, Porfirio Díaz inauguró de manera oficial la zona arqueológica de Teotihuacán, lugar en el que empezaron a trabajar los primeros guías turísticos.

Sin embargo, fue hasta el periodo presidencial de Miguel Alemán que se publicó la primera Declaración Turística del país y en 1947 apareció y se reguló la figura de Guía de Turistas.

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En el famoso "Blue Book" (Libro Azul) de Massey Gilbert and Company, Directorio en inglés para la Ciudad de México, en el apartado de guías turísticos e intérpretes únicamente existen dos, ambos de origen extranjero. Uno se encontraba de fijo en el Hotel Iturbide y el otro era un particular. Colección Villasana - Torres.

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Registro fotográfico de El Mundo Ilustrado sobre una excursión escolar en Teotihuacán a principios del siglo XX. Colección Villasana - Torres.   

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Teotihuacán cerca de los años veinte y treinta del siglo XX. Colección Villasana - Torres.

A lo largo de la historia, son dos los momentos en los que se consagró esta figura: los Juegos Olímpicos de 1968 y el Mundial de Fútbol 1970,  ya que se necesitaba informar tanto a los atletas internacionales como a los espectadores nacionales y extranjeros acerca de los encuentros deportivos, los servicios y de la oferta cultural o de entretenimiento en la urbe.

Desde niño, a Francisco le interesó compartir con su familia, que vivía fuera del país, la historia de México.
De acuerdo a su experiencia, la relación entre la historia, los monumentos y los sitios arqueológicos es bastante cercana ya que “la escenografía ya está puesta, solo tienes que enfocar al visitante, ¿cómo? Pues, somos especialistas en arquitectura, historia, crónica, urbanismo, iconografía religiosa, cultura popular y sin ser académicos, dar la información que ya existe… En cada recorrido se aprende algo nuevo”.

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Módulos de información que se instalaron en el Paseo de la Reforma durante las Olimpiadas de 1968. En estos kioskos se daba información de las sedes y horarios de los eventos deportivos y culturales que tenían lugar durante las olimpiadas de 1968 en nuestro país. También se orientaba a turistas nacionales y extranjeros.  Colección Villasana - Torres.

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Francisco durante dos de sus recorridos, uno peatonal en el Centro Histórico y otro, teatralizado al interior de un museo. Cortesía Francisco Ibarlucea.

Su llegada a los Paseos Culturales en Tranvía coincidió con la remodelación del Centro Histórico, en el 2002, y por ello, hubo una gran efervescencia sobre “re-conocer” el centro capitalino.

Francisco tuvo oportunidad de entrar cuando la licenciada Beatriz Gómez y Juan Ramón Jiménez planearon los recorridos de cantinas y leyendas -ideados por Roberto Jiménez Novoa- fue entonces que le solicitaron asesorías.

La planeación de las rutas que debían de seguir los recorridos requerían de un gran equipo: historiadores, guías, choferes, narradores orales y actores intercambiaban ideas para que los recorridos fueran atractivos para los habitantes y visitantes de la Ciudad de México debido a que la duración era variable, de 2 a 4 horas:

 “Creamos sin querer un nuevo tipo de profesionista cultural: el guía-cronista-historiador- narrador-dramaturgo. En 2011 me invitaron a Paraguay para dar asesoría en el ministerio de Cultura de Asunción, con motivo del Bicentenario de su Independencia”, dice Francisco.

Las caracterizaciones sobre el tranvía empezaron en 2004 con funciones ininterrumpidas en diversos escenarios y con decenas de personajes históricos y de leyenda.

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Francisco y sus compañeros después de un recorrido teatralizado. Cortesía Francisco Ibarlucea.

Debido a la pandemia del Covid-19, el último recorrido que Francisco realizó fue a mediados de marzo en el Salón de Cabildos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento con su colectivo “Custodios del Patrimonio”; desde entonces Jermán Argueta, otros amigos y él han impulsado una iniciativa en Facebook llamada las “Fogatas de cuentos” y en 4 semanas han logrado 3 mil colaboradores en 10 países.

En cuanto a cifras de visitantes, Francisco explica que todo varía según la temporada “pero es del orden de 30% extranjeros y 70% turismo nacional; justo en la temporada de marzo a junio sube bastante el porcentaje de extranjeros”.

Para su preparación como actor, nuestro entrevistado tomó cursos durante más de 7 años  con diversas personalidades como: Héctor Bonilla, Manuel Cruz, Pol Pelletier, Jermán Argueta, Moisés Mendelewicz, Rosa María Durand o Julio César Ortega.

De todos los personajes que ha interpretado al que más le gusta caracterizar es a Manuel Tolsá, ya que es gran admirador de su trabajo: “lo considero el arquitecto más relevante, visionario y ´creador de ciudad´ que hemos tenido. En muchos aspectos me sentía muy cercano a su vida personal. Interioricé mucho a este personaje”.

Sus lugares favoritos para visitar son Coyoacán al interior de la CDMX, porque lo considera limpio, seguro, con buena oferta gastronómica, dinámico patrimonial y, por el tranvía turístico, ya que ofrece al visitante un escaparate. Al exterior, pocos destinos pueden competir con Teotihuacán o  la Riviera Maya, tanto por su historia como por su belleza.

A pesar de que esta es una época sumamente compleja y el sector turístico es uno de los más afectados, Francisco nos comparte que su trabajo es una actividad muy noble, ya que es un privilegio acceder y laborar en lugares con tanta historia, por ejemplo:

“Hacer teatro en un panteón en la noche, o un montaje histórico en el Salón de Cabildos, o conocer cada rincón de la Casa Rivas Mercado, haber tenido maestros como Jermán Argueta, Moisés Mendelewicz, Rosa María Durand, Héctor Bonilla, Mariano Monterrosa, Ángeles González Gamio, Eduardo Matos Moctezuma o el artista plástico Felipe Rällas”, dijo.

Entre los turistas a los que les ha dado recorridos están el entonces Alcalde de Londres -y hoy primer Ministro del Reino Unido- Boris Johnson, a las Miss Universo en 2007 o diversos empresarios y diplomáticos.

Lo que más le gusta de su trabajo es ver las reacciones de las personas, que muchas veces es de asombro: “es como si fueran niños que por primera vez tuvieron una hermosa experiencia”.

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Francisco en compañía de Boris Johnson. Cortesía Francisco Ibarlucea.

Para él, entre las características que tienen los guías turísticos es ser especialistas en arquitectura, historia, crónica, urbanismo, iconografía religiosa o cultura popular y, si es posible, hablar más de dos idiomas. Asimismo, ser comprometidos, muy versátiles y atentos para lograr que el visitante tenga una estancia entrañable.

Desde su punto de vista, la figura del guía turístico debería de ser reconocida como “trabajadores en la preservación de la memoria, ya que como dice Juan Villoro: La civilización comenzó en torno a una fogata. Los gobiernos del mundo deberían saber que eso sirvió para tres cosas imprescindibles: calentarse las manos, preparar comida y contar historias”, culminó.

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Francisco y un grupo de visitantes en la ahora calle peatonal de Madero, en el Centro Histórico capitalino. Al fondo la Torre Latinoamericana. Cortesía Francisco Ibarlucea.

Yuriko Mizue Sánchez Trejo, coordinadora del Centro de Formación y Capacitación Turística Adolfo López Mateos, comentó que la mayoría de los mexicanos “convivimos y estamos inmersos en una gran tradición histórica. Vivimos a un lado de zonas arqueológicas, monumentos históricos y museos, así que muchas de las personas que se dedican a la actividad lo ´llevan en su sangre´ y les gusta contar con mucho orgullo las historias de nuestro México”, por lo que algunas optan por hacerlo de manera profesional y oficial, mientras que otros lo hacen por su parte.

Al igual que Francisco explica que para la planeación de recorridos se tiene que tener a un equipo multidisciplinario y también tener en cuenta los intereses particulares y el tiempo que disponga cada turista o grupo de turistas, ya que algunos podrían gustar de conocer zonas, sitios o historias de la ciudad que no sean las de “cajón”, como Centro Histórico, las colonias famosas o Coyoacán, por citar algunos ejemplos.
 

Narra que para este sector hay diversos esquemas de contratación: uno de ellos es donde una agencia se encarga de pagar a un guía una cantidad específica y, aún así, tienen la oportunidad de recibir propina de la audiencia.

Otro, que desafortunadamente ha proliferado en los últimos años, es donde muchas agencias sólo les pagan con las propinas -compartidas con el conductor- y en algunos casos, la agencia les descuenta un porcentaje de esas propinas.

Aunado a esto, nada asegura que los guías de turistas puedan tener alguna prestación laboral o de reparto de utilidades. Por otro lado, están los guías de turistas independientes, cuyos servicios son contratados directamente por la gente que está interesada en conocer la ciudad a través de ellos.

“No existe un tabulador de servicios de guías que ordene los precios de recorridos, por lo que se puede contratar el mismo recorrido turístico por 100 o hasta mil 500 pesos. El ser guía certificado no hace la diferencia, ya que se compite, de manera desleal, con personas que se ostentan como guías y que han proliferado en los últimos años.”, aseveró.

Desde finales de febrero de 2020 y debido al Covid-19, la situación ha sido complicada para el centro y, por ende, para sus guías y a pesar de que las dependencias gubernamentales los han apoyado con despensas, la mayoría de sus guías han tenido que buscar trabajos en diversas áreas, sin importar si la remuneración es lo suficiente.

Considera que, como un reconocimiento a la importancia del guía turístico en la capital -y a nivel nacional-, se podría generar un programa donde se profesionalice íntegramente esta labor ya que todos, guías de turistas y habitantes de la ciudad, representan con orgullo a la capital cada vez que explican el origen de una palabra, la historia detrás de un edificio o  actúan la vida de algún personaje ícono de la Ciudad de México.

La fotografía principal es de El Mundo Ilustrado sobre una excursión escolar en Teotihuacán a principios del siglo XX. Colección Villasana - Torres. La comparativa antigua es la imagen de un camión de la Ruta 100  en los años ochenta, que estaba destinado para transportar grupos turísticos en la Ciudad de México.

Fuentes:

  • Libro Introducción al Turismo, Guerrero González P, y Ramos Mendoza, J.R. Ed. Patria, México, 2014.
  • Francisco Ibarlucea, Comunicador, Performanchero Tlalocke, Storyteller, cronista de la Ciudad de México.
  • Yuriko Mizue Sánchez Trejo, Coordinadora del Centro de Formación y Capacitación Turística Adolfo López Mateos.