¿En dónde empezó a trazarse la Ciudad de México?

Mochilazo en el tiempo

Después de la caída de Tenochtitlan, en la esquina de Guatemala y Argentina, se inició el proyecto de calles y avenidas de cómo sería lo que hoy conocemos como la Ciudad de México

Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez
Fotografía actual:
David Sánchez
Diseño web: Miguel Ángel Garnica

La Ciudad de México está catalogada como una de las urbes más grandes del mundo, cuenta con cinco declaratorias de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, cientos de espacios artísticos, culturales y de esparcimiento, decenas de restaurantes que ofrecen la tradicional gastronomía mexicana y otros tantos que innovan con ella.

Al inicio y al final del día, residentes y quienes vienen a trabajar en ella logran cruzarla en cuestión de minutos; sin embargo, en horas pico la capital mexicana se vuelve interminable tanto en automóvil particular como en transporte público, pero ¿cuál es el punto donde nació lo que hoy conocemos como la Ciudad de México?

El cronista y compañero de esta casa editorial, Héctor de Mauleón, escribió que desde la “esquina de Argentina y Guatemala, (Alonso) García Bravo construyó el escenario de nuestras vidas y se desconoce, incluso, la fecha de su muerte”.

De acuerdo a un pequeño texto de Luis Javier Cuesta Hernández en la página oficial de la Real Academia de la Historia de España, Alonso García Bravo -nacido en La Rivera, Asturias- se unió a las tropas de Hernán Cortés en Veracruz y una vez consumada la caída de Tenochtitlán fue solicitado por el conquistador para que pudiera trazar la distribución de la nueva ciudad española sobre las ruinas de la mexica: “Así lo confirma un testigo de dicha información, Melchor Suárez: “Acabada de ganar esta ciudad de México lo conoció y vio en esta ciudad andalla trazando para hazer las calles e placas”.

En junio de este año, durante el Quinto Coloquio de Arqueología Histórica -que se llevó a cabo en el Castillo de Chapultepec-, el historiador Luis Gerardo Huitrón señaló que García Bravo “formó bloques, los cuales se fragmentaron de manera diferente debido a la presencia de los edificios prehispánicos, a las calles ya estipuladas y al curso de los canales que cada uno contenía. El resultado fue una traza hispana ordenada que coexistió con algunos elementos que sobrevivieron de la antigua ciudad mexica, entre ellos, el Templo Mayor, en demolición todavía hasta 1541 (...) consiguió una traza reticulada casi perfecta, en forma de ajedrez o damero, para la naciente capital del virreinato de la Nueva España.”

El historiador identificó tres elementos clave para que Alonso García Bravo pudiera cumplir con la encomienda que le dio Hernán Cortés: tener siempre en cuenta las calzadas, las acequias y el Templo Mayor. Las primeras dos ya que sobre la tierra firme que bordeaban a los cuerpos de agua, se debían de construir las casas y comercios, sin que los pudiera afectar el paso de los canales.

Sobre el Templo Mayor, debía de prestar atención a sus dimensiones para que su amplitud no dificultara -o lo hicieran en lo menos posible- la distribución de predios y, al mismo tiempo, ir proyectando hacia qué construcciones del esquema básico de ciudad europea iría todo el material proveniente de su demolición.

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En la página oficial del INAH se encuentra esta ilustración de “la zona devastada tras la caída de Tenochtitlan, el 13 de agosto de 1521, más de 170 hectáreas equivalentes a una cuarta parte de la otrora capital mexica”.

Después de haber trazado el primer mapa, Alonso García Bravo tuvo otras encomiendas por parte de Hernán Cortés -como hacer la traza de la ciudad de Oaxaca o idear cómo sería su casa en Coyoacán- mientras tanto, y como proceso natural de toda ciudad, la traza original de la Ciudad de México se fue modificando con el paso de los años, sobre el primer “Kilómetro Cero” de la capital se construyeron viviendas y para finales de la década de 1970, algunos de los templos que los conquistadores se habían esforzado tanto en ocultar volvieron a emerger del suelo para integrarse a la vida de la capital y de la República, tal fue el caso de los restos del Templo Mayor, hoy  Museo del Templo Mayor.

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La esquina de República Argentina y República de Guatemala, antes llamadas Rélox y Santa Teresa, en una fotografía de 1978, poco antes de que los edificios del lado derecho fueran demolidos por las excavaciones del Templo Mayor de Tenochtitlan. Entre ellos se aprecia en la esquina el de la Antigua Librería Robredo. A la izquierda está la hornacina de la Casa de las Ajaracas, que se derrumbó parcialmente en 1994. Colección Villasana - Torres.

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Así lucía la “Casa de las Ajaracas” a inicios de los años noventa del siglo pasado, en la actualidad esa parte de la casa ya no existe. Crédito: María Molinero.

Alejado del punto donde nació la Ciudad de México, en el actual corazón comercial del Centro Histórico, se encuentra la Plaza Alonso García Bravo, que tiene una escultura alusiva a este personaje que no sólo trazó la capital, sino también Veracruz y Oaxaca.

En un pequeño sondeo en el que preguntamos a los transeúntes si sabían quién era el hombre que llevaba en sus manos un mapa o si habían escuchado sobre el kilómetro cero de la capital, se respondió a este diario que, sobre la escultura "hay muchas esculturas en la Ciudad que no se sabe quiénes son" y que sobre lo segundo: "es donde se hacen las mediciones de las carreteras ¿no?".

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Plaza Alonso García Bravo, entre las calles de Manzanares y Talavera, en el Centro de la Capital.

Y retomando lo escrito por Héctor de Mauleón, a la par de que García Bravo construyó desde la “esquina de Argentina y Guatemala, (...) el escenario de nuestras vidas", nos dio la posibilidad de conocer, a través de pinturas y grabados de la época, la unión de dos cosmovisiones del centro de una ciudad que sigue viviendo entre las voces de los merolicos, el sonido de los tambores acompañados de danza “prehispánica” a un costado de la Catedral y, cuando está despejado, podemos seguir observando los cerros y volcanes que desde siempre han coronado el horizonte de la capital.

La fotografía principal y comparativa antigua es la esquina de República de Guatemala y República Argentina en la década de los setenta. A la derecha se aprecia la Casa del Mayorazgo Nava Chávez, más conocida como la "Casa de las Ajaracas", que se remonta al siglo XVIII y hoy perdura parcialmente; el entorno se transformó con el rescate del Templo Mayor a finales de los setenta. Crédito: Museo Archivo de la Fotografía.

Fotografía antigua: Colección Villasana - Torres.
Fuentes: Artículo Revelan cómo se definió la primera traza de la ciudad novohispana, tras la caída de Tenochtitlan de la página web oficial del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Artículo Alonso García Bravo de la página web oficial de la Real Academia de la Historia de España. Artículo Alonso García Bravo, trazador y alarife de la Villa de Antequera de Jorge Fernando Iturribarria.
                                         
 

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