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El porqué de los colores de las salas de hospitales

Al igual que en el hogar, la selección de colores al interior de un hospital ayuda a que un paciente se sienta más cómodo
San José
06/02/2020
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Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez.
Fotografía actual
: Delphine Tomes.
Diseño web: Miguel Ángel Garnica.

A pesar de que la relación entre el estado de ánimo y los colores ha sido estudiada durante décadas fue a mediados del siglo pasado que en México se empezó a priorizar el tema y tuvo como resultado la selección de tonalidades amarillas, verdes o azules como colores principales en las salas de espera, operación, recuperación y maternidad.
 
En 1951, una publicación de la Escuela Nacional de Ingenieros daba a conocer la novedosa tendencia mundial de utilizar colores para manejar el estado de ánimo de las personas.

Bajo el concepto de “el color es salud”, esta nueva forma de mantener un equilibro con el entorno contemplaba el uso de ciertos colores armónicos en las clínicas, sanatorios y hospitales en vez del tradicional blanco recurrente que representaba hasta ese entonces higiene y salud.
 

Es así como a los ingenieros de aquellos años se les presentó esta nueva corriente mundial que trajo consigo el estudio de los sorprendentes resultados que tenía la cromoterapia en los pacientes en otros países, varios que un par de años habían sufrido los estragos de la Segunda Guerra Mundial y que al utilizar este colorido método habían descubierto una estrecha relación entre los colores y el estado de ánimo de los internos. 

En el artículo La armonía de los colores de Vicente Saavedra -de la revista “Ingeniería Civil”  de la Escuela Nacional de Ingenieros- se hablaba de la importancia del color de los interiores en inmuebles que tuvieran como finalidad ofrecer algún servicio a la población, poniendo como ejemplo concreto a los hospitales y/o centros de salud.

Saavedra mencionaba que en este tipo de instituciones se tenía la costumbre de pintar las paredes de blanco ya que se pensaba que con ese entorno, el paciente se sentiría más tranquilo.

Decía que “muy presente debe tener el ingeniero, al terminar la construcción de una casa dedicada a recuperar la salud, el hecho de que el color puede producir un estímulo en el sistema nervioso y en el enfermo puede ser favorable a su recuperación o fatal.

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Interior de una sala de operaciones en los años cincuenta del siglo XX. Colección Villasana - Torres.

“La cromoterapia es una rama de la ciencia médica que se ocupa de curar por medio del color y no es ninguna experiencia, sino que está ya demostrada con hechos y los principales hospitales de la vecina república del norte se han atenido a sus preceptos para el colorido de sus diferentes departamentos. (...) Por otra parte, ningún edificio puede ser perfectamente funcional si no es decorado apropiadamente, tanto para el fin a que está destinado, cuanto para las personas que en él vivan o trabajen”, escribió Saavedra.

Sin embargo, con el paso del tiempo el campo de la medicina se fue especializando y al interior de los centros médicos se empezaron a crear departamentos muy diferentes entre ellos: el primer contacto son las salas de espera en las que Saavedra explicaba que lo recomendable era que estuvieran decoradas y pintadas con colores “alegres que levantan el espíritu del enfermo”, entre los colores que destacaban era el azul claro o el rosa.

Para los consultorios, los espacios donde los pacientes platican con los médicos sobre sus malestares y se determinan las causas que los producían, se recomendaba utilizar colores con tonalidades neutras que no alteraran al paciente, como las verdes o grises claros. 

En cuanto a la sala de operaciones, la recomendación era que las paredes fueran del mismo tono que tienen las venas, los músculos, la piel o algún color frío de tal manera que tanto médicos como estudiantes pudieran enfocarse en el área de la operación sin ningún tipo de distracción debido a la luz.

Sobre los cuartos de maternidad, se sugería que la recámara tuviese un tono alegre, entre rosa, verde, azul claro o durazno, para que se sintiera en un ambiente cómodo antes y después de haber parido a su bebé.

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Fotografía de la sala de maternidad del Hospital Juárez, publicada el 22 diciembre 1932 en EL UNIVERSAL ILUSTRADO.

El Gran Diario de México platicó con Víctor González, estudiante de medicina que describió que, independientemente del color con el que estén pintadas las paredes, las áreas médicas están divididas en tres zonas: la negra, la blanca y la gris. La “zona negra” es la primera zona de restricción, donde suele estar la sala de espera; es ahí donde se concentra un mayor número de contaminantes y suele estar pintada de tonos “pasteles” como el beige, verde  agua o amarillo.

La zona blanca es donde están los quirófanos, ya que este color “representa la limpieza y pureza; de igual forma lo usan para resaltar la limpieza porque es más fácil quitar la suciedad y mantenerlo sanitizado”, y que en algunos hospitales en los que ha tomado clase han llegado a estar adornados con ciertos detalles azules, para que el paciente se sienta en armonía y seguridad.

El área la gris es la que está entre el quirófano y la sala de espera: es una zona exclusiva para quienes trabajen en el hospital ya que se encuentra la zona de recuperación, las salas para tomar Rayos X y en cuanto a los colores de sus paredes o adornos son una mezcla entre las dos áreas anteriores: predominan las tonalidades claras de azul, blanco, beige  y verde.

Víctor dijo a EL UNIVERSAL que la diferencia que él ha podido notar entre un espacio de trabajo privado y uno público es que en un hospital particular cada cierto tiempo cambian los colores de las paredes con pintura o acompañan los espacios con ciertos arreglos o estampas que hacen ver el espacio aún más cálido o elegante.

Por el otro lado, en las clínicas públicas el material suele ser azulejo, que tienen una mayor longevidad y su limpieza es más práctica.

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Sala de espera en una clínica del IMSS.

Desde su punto de vista, que el hospital tenga pinturas o detalles con colores en específico en ciertas áreas ayuda más al paciente que al médico, ya que los pacientes y familiares “están en un estrés causado por salud o enfermedad”, totalmente diferente al que experimentan los médicos -profesionistas y estudiantes-. pero, “definitivamente, si hubiera un color intenso tipo rojo o amarillo, si sería estresante para todos”, finalizó.

El psicólogo Kevin Vázquez nos comentó que a pesar de que se han realizado diferentes estudios sobre cómo los colores influyen en el estado de ánimo de las personas sigue siendo considerado un estudio sin fundamento suficiente y explica que gran parte de la relación entre colores y emociones se ve influenciada por la educación y experiencia “es decir, si siempre hemos asociado un color concreto a una idea, al ver ese color nos transmitirá siempre una sensación parecida.

Cada uno de nosotros adquiere conocimientos moldeados por las experiencias que, a su vez, influyen en nuestra peculiar forma de entender los colores".
 
Nos dice que entre los primeros estudios que se realizaron sobre la influencia de los colores en la conducta humana se encuentran  la Teoría de los Colores (1810) del poeta Johann Wolfgang von Goethe, que tuvo como antecedente un análisis colaborativo en el que Goethe y el filósofo e historiador Friedrich Schiller trabajaron entre 1798 y 1799, al que llamaron "Rosa de los Temperamentos" y que se centra en una relación de los colores con los rasgos de carácter de las personas:

 "Es decir: doce colores, doce temperamentos u ocupaciones: tiranos, héroes, aventureros, hedonistas, amantes, poetas, oradores públicos, historiadores, maestros, filósofos, pedantes, gobernantes, y estos, a su vez, agrupados en los cuatro temperamentos derivados de la teoría filosófica griega y romana de la antigüedad, y que son: colérico, melancólico, sanguíneo y flemático".

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Fotografías de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México.

El psicólogo Vázquez explica a El Gran Diario de México que entre los colores que se suelen relacionar con un estado de ánimo tranquilo o relajado está el azul, ya que suele relajar la mente y reduce los síntomas de estrés y ansiedad; el blanco, color asociado con la luz y el bienestar emocional “en la antigüedad, se utilizaba este color para la gran mayoría de edificios puesto que les daba un efecto de soberbia y pureza”, mencionó. 

El verde también es parte de este grupo ya que transporta a la mente hacia la naturaleza  y por ello, se dice que es el color más relajante para el sistema nervioso de los seres humanos.

Por el otro lado, entre los colores que no están considerados como tranquilizantes están: el negro por la carga social que tiene como parte de procesos de pérdida o duelo; el gris, que es considerado el color del cansancio o desmotivación y el marrón, que en teoría refleja impureza.

Acudimos a una clínica del IMSS y otra del ISSSTE para preguntar a un par de derechohabientes si nos pudieran compartir su experiencia al interior de los  hospitales, respectivamente; Luis Enríquez nos compartió que estaba esperando por un familiar, que afortunadamente se está recuperando:

 "La sala de espera sí es de un color claro, me parece que es blanco, y los asientos son metálicos, como los del Metro de la azul (Línea Dos) pero con hoyitos. Supongo que sí ayuda que el color sea ese... no imagino que sea rojo o amarillo pero uno tampoco se fija tanto en eso cuando tienes a un familiar allá adentro, ¿no?". Mientras tanto, Olga Ángeles nos compartió que la primera vez que notó los colores del hospital fue cuando la operaron en el ISSSTE:
 
"Estaba muy nerviosa, pero cuado entré al quirófano y lo vi todo blanco hasta le dije al médico "qué iluminado está" que nada más me sonrió, la verdad me imaginaba que estaría oscuro o descuidado, pero sí me ayudó bastante a relajarme verlo así de limpio. El cuarto de la recuperación era entre gris y azul clarito, pero no un gris que te pone triste, además tenía ventanas grandes y entraba luz".

Otros derechohabientes comentaron que independientemente del color, el aspecto de las clínicas les parecía "triste" pero porque lo relacionaban con la idea de que un ser querido estaba enfermo y hubo quien dijo que la única vez que había pensado en los colores del hospital era en pediatría, porque eran más "coloridas y yo creo que eso los ayuda a olvidar, a ratitos, que están enfermos porque tienen espacios para jugar o dibujar". 

Nuestra fotografía principal y comparativa antigua es del sanatorio San José en Gabriel Mancera durante los años 50 . Colección Villasana - Torres.

Fotografía antigua: Colección Villasana - Torres.
Fuentes: Revista “Ingeniería Civil” y artículo “Contrastes y armonía” de Vicente Saavedra. Víctor González Espejo, estudiante de medicina. Kevin Vázquez, psicólogo.