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El palacio donde vivió el emperador Agustín de Iturbide

El Palacio de Iturbide permanece en medio de una de las calles más transitadas de la Ciudad de México, además de haber sido hogar de un emperador, también fungió como sede de un colegio, oficinas gubernamentales y un hotel.
El palacio donde vivió el emperador Agustín de Iturbide
17/01/2020
19:31
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Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez
Fotografía actual: Ruth Gómez
Diseño web: Miguel Ángel Garnica

En la calle Francisco I. Madero #17, una de las más transitadas de la ciudad, entre peatones, comercios, botargas y músicos, se encuentra un edificio que alguna vez fue la residencia de un emperador: el Palacio de Iturbide.

El inmueble es conocido como una de las muestras más sobresalientes de la arquitectura virreinal del siglo XVIII por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, ya que mezcla características del estilo arquitectónico denominado barroco con los materiales que se producían en el país, como el tezontle y la cantera de chiluca.

El proyecto fue ideado por el arquitecto Francisco Guerrero y Torres para el matrimonio de María Ana de Berrio y Pedro Moncada. De acuerdo con la página oficial del Fomento Cultural Banamex A.C., al que pertenece el inmueble, fue hasta 1785 que culminó su construcción.

Para 1813 el hijo del matrimonio Moncada, Juan Nepomuceno Moncada, prestó el palacio a Félix María Calleja, quien recibió en este sitio el nombramiento como Virrey de Nueva España y en 1821 también alojó a Juan O’Donojú.

Durante 18 meses este sitio fue hogar del emperador Agustín de Iturbide (1821-1823), época en la obtuvo el mote de “El Palacio de Iturbide”. En un libro con el mismo nombre, se dice que las numerosas modificaciones que tuvo durante los siglos XIX y XX “acabaron por desconfigurarlo”, ya que posteriormente pasó a ser sede de oficinas gubernamentales, un colegio y un hotel.
 

A partir del fallecimiento de Juan Nepomuceno Moncada en 1850, el edificio cambió de propietarios y con ello vino una nueva época para el inmueble: el ser un hotel. Su ubicación le permitió hospedar a grandes celebridades, ya que “a la vuelta” -en el cruce de las actuales 5 de Mayo y Bolívar- se encontraba el Gran Teatro Nacional, en el que trabajaban las compañías extranjeras más importantes de aquella época.

En el libro El Palacio de Iturbide se describe que en el hotel se hospedaron “las grandes divas y cantantes de las óperas que deleitaban hasta el desmayo” como las actrices Carolina Civili, Paola Marie, la mezzosoprano Giudita Galazzi o el torero Luis  Mazzantini, por mencionar algunos ejemplos.

El Hotel de Iturbide se convirtió en sede de festejos y tertulias de la aristocracia, artistas e intelectuales y para 1899, ya siendo propiedad de la familia Iturbe (así se apellida la familia, no tienen relación con Agustín de Iturbide), tuvo una remodelación bajo el liderazgo del renombrado arquitecto Emilio Dondé, quien le añadió un billar, un bar y una cafetería.

En El Palacio de Iturbide, se describe: “Galería a base de cinco arcos, abierta como portentoso mirador que, en su época, debió permitir la admiración de todo el valle lacustre”.

Además, destacaban “los balcones sostenidos por diminutos atlantes en graciosa sensación de equilibrio, contrastando con estáticos y toscos cancerberos… arcos de medio punto con medallones de carácter renacentistas y este patio, cuyas columnas de exagerada esbeltez rayan en lo temerario”.

Con el paso de los años, el cine fue apoderándose del entretenimiento y esta zona del Centro Histórico empezó a tener mayor oferta de hospedaje, por lo que en la década de 1930, el Hotel de Iturbide fue clausurado.

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Hotel Iturbide a inicios del siglo XX. Colección Villasana - Torres.

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Interior del Hotel Iturbide en 1904. Colección Villasana - Torres.

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Postal de la tienda de “curiosidades” que se encontraba en el Hotel Iturbide a inicios del siglo XX. Colección Villasana - Torres.

En 1964, el Banco Nacional de México adquirió el inmueble y contrató a los arquitectos Ricardo Legorreta, Gonzalo Garita y Ricardo de Robina para que trabajaran en su restauración.

Las modificaciones concluyeron ocho años más tarde y se centraron principalmente en la desaparición de las áreas no originales, a excepción de aquellas funcionales para el inmueble: la cubierta del patio, el tercer piso, tapancos, ciertos arcos de la planta baja, la escalera y un elevador.

De acuerdo con El Palacio de Iturbide, los encargados optaron por proyectar “el máximo de simplicidad tanto en elementos arquitectónicos antiguos no registrados en planos antiguos o en alguna documentación oficial, así como los nuevos".

Esto se observa en la cubierta, cuya forma es de ala de avión, que no sólo cubre el patio, sino toda la azotea original. Esto genera una sensación de gran amplitud porque permite un aprovechamiento completo del lugar. Elementos como los elevadores y lámparas se mantuvieron con gran discreción.

A partir de 1972, el Palacio de Iturbide abrió sus puertas como sede de Financiera Citibanamex y Fomento Cultural Banamex, A. C.; en 2004, se reinauguró como “Palacio de Cultura Citibanamex – Palacio de Iturbide” con el objetivo de alojar exposiciones y actividades artísticas gratuitas.

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En la actualidad, el Palacio de Iturbide es sede de eventos culturales y exposiciones de las artes y artesanías de México, que son visitadas de manera anual por miles de personas.

Francisco Ibarlucea Bozal, anfitrión y conductor de recorridos culturales de la Ciudad de México, es el encargado de presentar este edificio a los turistas, lo describe como uno de los dos palacios más notables realizados por Francisco Antonio Guerrero Torres a finales del XVIII.

“Una joya del barroco novohispano, una de las edificaciones fundamentales de nuestra ciudad: su fachada cuenta con ornamentación vegetal, los muros de cantera tienen labrados sutiles movimientos y los marcos cuentan con mucha elegancia”, comenta en entrevista.

Si bien el inmueble se encuentra rodeado de locales, restaurantes o bares -se ubica entre las calles de Bolívar y Gante-, Francisco considera que el Palacio logra llamar la atención de los transeúntes por “su misma arquitectura”, que destaca entre las fachadas con cristal, metal o cortinas “típicas” de los comercios.

Una pareja que salía del recinto, comentó a este diario, que conocieron el lugar por una tarea para su hija hace ya algunos años; sin embargo, cada que visitan el Centro, pasan por el edificio para ver qué exposición tienen, aunque ya no venga la niña, dijeron entre risas. Otro par de transeúntes, cuestionado sobre su conocimiento del lugar, dijeron saber nada pues “no les llamaba la atención”.

Fomento Cultural Banamex A.C., reportó que durante el 2019 el Palacio de Iturbide fueron dos exposiciones las que tuvieron los registros más altos: 

“La exhibición Graciela Iturbide. Cuando habla la luz, que celebra casi cinco décadas de trabajo de la fotógrafa mexicana más reconocida, es a la que más personas ha convocado con 274 mil 730 visitantes entre el 1 de enero y el 14 de julio de 2019. La segunda con mayor asistencia, hasta el 12 de diciembre pasado, ha sido Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano, 20 años, con 225 mil 748 asistentes desde su apertura el 11 de septiembre” y que continuará hasta mayo de 2020.

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Fachada del Palacio de Iturbide durante un lunes del 2020.

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Vista actual del interior del Palacio de Iturbide. Colección Villasana - Torres.

La fotografía principal pertenece a la Colección Villasana - Torres. Se trata del Hotel Iturbide a inicios del siglo XX. 

Fuentes:
Palacio de Iturbide (1993), del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Sitio web oficial de Fomento Cultural Banamex A.C.
El Palacio de Iturbide (1972), del Banco Nacional de México.
Francisco Ibarlucea Bozal, anfitrión y conductor de recorridos culturales de la Ciudad de México.