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De Palacio Legislativo a museo y mausoleo

El edificio hubiese sido la sede para las cámaras de Senadores y Diputados; sin embargo, diversas circunstancias lo llevaron a convertirse en uno de los sitios de esparcimiento más famosos de la capital y escenario de situaciones peculiares: el Monumento a la Revolución
Monumento a la Revolución
20/11/2019
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Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez
Fotografía actual:
Ruth Gómez
Diseño web: Miguel Ángel Garnica

Durante el gobierno de Porfirio Díaz se buscaba posicionar a México dentro del mapa de los países progresistas, destacando la industrialización, la conectividad de diferentes regiones y la construcción de edificaciones monumentales como el Palacio Postal, el Palacio de Bellas Artes o lo que hoy conocemos como Monumento a la Revolución.

 

Tras una licitación fallida y un encargo con el que el proyecto no avanzó, el plan que contemplaba a la estructura que hoy conocemos nació a finales del siglo XIX, teniendo a la cabeza al arquitecto francés Émile Bénard, que para ese entonces ya gozaba de reconocimiento a nivel mundial.

De acuerdo con la información que fue otorgada a esta casa editorial por el Museo Nacional de la Revolución, el Palacio Legislativo de la Ciudad de México, que integraría las cámaras de senadores y diputados, "sería el más grande del mundo después del Parlamento de Budapest en Hungría, aún mayor que el Capitolio de Estados Unidos", motivo por el cual fue fuertemente criticado.

“El proyecto de Émile Bénard para el Palacio Legislativo se caracterizó, como toda su obra de esa época, por un estilo ecléctico –renacentista y una asimetría casi absoluta, pero con soluciones propias y audaces. Propuso una planta casi cuadrangular, en torno a dos cuerpos centrales que formaban una cruz conformando así cuatro cuadrantes cada uno con un patio para iluminar y ventilar todos los espacios.”

 

Maqueta en 3D creada por Jorge Macías Rosas y Diego A. Macías Rosas.

A pesar de que la primera se colocó el 23 de noviembre de 1910, con el estallido de la Revolución el proyecto quedó varado por años. Bénard regresó a México en 1919 y al ver la estructura abandonada, intentó convencer al gobierno para que lo convirtieran en el Panteón de los Héroes, pero tampoco pudo ser posible, por lo que el arquitecto partió del país y nunca supo que con el paso de los años, sí sería un mausoleo.

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La estructura inconclusa del Palacio Legislativo porfiriano, retratada por Guillermo Kahlo en junio de 1912. Este proyecto del arquitecto Émile Bénard quedó abandonado por varios años, y en la década de los treinta se transformó en el Monumento a la Revolución, obra de Carlos Obregón Santacilia. Crédito: Col. Parque Fundidora de Monterrey.

En la década de 1930, hubo una iniciativa para demoler la estructura pero en 1932, el arquitecto mexicano Carlos Obregón Santacilia propuso convertirlo en el Monumento a la Revolución, coronando la cúpula con esculturas de Oliverio Martínez, inaugurándolo formalmente en 1938.

“La obra duró cinco años, de 1933 a 1938. Fue una labor compleja que llegó a tener 3,000 obreros trabajando entre el propio sitio y las canteras de donde se extraían los bloques de piedra que revisten la estructura. En su momento fue una magna obra de ingeniería, tanto por sus dimensiones como por sus logros tecnológicos, entre ellos un elevador de trayectoria curva, el segundo de su tipo en el mundo, instalado en una de las grandes columnas, que sigue la forma de la cúpula y llega a la linternilla”, indica a El Gran Diario de México personal del Museo Nacional de la Revolución.

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La construcción del Monumento a la Revolución a mediados de la década de los treinta. Este inmueble es obra de Carlos Obregón Santacilia, y se realizó para aprovechar la estructura de acero del Palacio Legislativo, proyecto del arquitecto Émile Bénard que quedó inconcluso debido a la Revolución. Crédito: CNMH-INAH.

A partir del 20 de noviembre de 1942, se convirtió en mausoleo ya que se trasladaron los restos de Venustiano Carranza; en 1960 los de Francisco I. Madero; en 1969 los de Plutarco Elías Calles y en 1976 los de Francisco Villa. Lázaro Cárdenas solicitó ser enterrado en el Monumento de la Revolución una vez que falleciera, por lo que sus restos se encuentran en el recinto desde 1970.

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Mural de Juan O’ Gorman desde el mirador del Monumento a la Revolución en 1949. Crédito: Museo de Arte Moderno.

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La vista desde el Monumento a la Revolución hacia el norte alrededor de 1950. Se aprecia la calle de Ponciano Arriaga sembrada de palmeras, con el Frontón México a la derecha y la antigua estación de ferrocarriles de Buenavista en el fondo. Colección Villasana - Torres.

A pesar de que la idea de un museo dedicado a la Revolución también se contemplaba en el proyecto de Carlos Obregón, fue hasta 1986 que se inauguró el Museo Nacional de la Revolución bajo la supervisión de la historiadora Eugenia Meyer y del arquitecto Jorge Bribiesca.

Hoy en día, cuenta con un Museo de Sitio donde se habla de la historia del Palacio Legislativo, una sala de exposiciones temporales y una de la exposición permanente sobre el movimiento armado.

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El Monumento a la Revolución en una toma nocturna de finales de los años cincuenta. Este inmueble fue diseñado por Carlos Obregón Santacilia en los años treinta, aprovechando la estructura inconclusa de lo que iba a ser el Palacio Legislativo. Crédito: Life Magazine / Colección Villasana - Torres.

Este espacio ha sido testigo de diversidad de acontecimientos, entre ellos cuando una avioneta atravesó por enmedio del monumento, como se aprecia en la siguiente fotografía:

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Fotografía de 1946. Cortesía La Prensa.

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Otro hecho relevante fue cuando el entonces candidato a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio Murrieta, dio un discurso en el Monumento a la Revolución, el cual se consideró el más importante de su campaña en el marco de los 65 años del PRI, partido que lo lanzó.

En aquel mensaje del 6 de marzo de 1994 reconoció la labor del tricolor en la construcción de las instituciones del país, pero también hizo un reconocimiento de sus fallas, a través de prácticas de concentración de poder, de corrupción e impunidad en varios estratos gubernamentales.

"Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla…De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales", dijo Colosio Murrieta en parte de aquel mensaje, días después, el 24 de marzo fue asesinado en Tijuana, Baja California.

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LXV aniversario del PRI. Luis Donaldo Colosio refrendó su compromiso de luchar contra la desigualdad y evitar crear nuevos privilegios de grupos o de región. Explanada del monumento a la Revolución, 1994. Archivo de EL UNIVERSAL.

Para la conmemoración del Centenario de los inicios de la Revolución, se llevó a cabo una remodelación profunda tanto en el Monumento, como en el Museo y en la Plaza de la República.

Uno de los temas que desató críticas fue que se colocara un elevador en la parte central del Monumento para que se pudiera visitar el mirador. El doctor en Historia del Arte, Peter Krieger, escribió en su artículo La revitalización necesaria del Monumento a la Revolución que:
 

“Quienes recorrieron los alrededores de la Plaza de la República durante las décadas pasadas notaron su considerable degradación. No era un paseo agradable: las banquetas casi rotas flanqueadas por espacios abandonados (utilizados como estacionamientos); fachadas mediocres de edificios, y el uso excluyente de una zona roja que por la noche predominó, materializada por la acumulación de hoteles de paso a su alrededor. Entre los fuertes polos urbanísticos como la avenida Insurgentes, el cercano Paseo de la Reforma, el camino a la Alameda y su Hemiciclo a Juárez, hasta llegar al corazón político de México, el Zócalo, se generó casi un vacío, donde circulaban los vientos, pero no los espíritus republicanos, ni revolucionarios.”

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Detalle del elevador que incluyó la remodelación del Monumento a la Revolución en el 2010. Foto: Ruth Gómez.

En la actualidad, la Plaza de la República es uno de los sitios donde convive la diversidad de la Ciudad de México: familias y jóvenes la disfrutan por igual ya sea para platicar, comer, bailar, jugar entre las fuentes bailarinas, escuchar música o ver proyecciones audiovisuales al aire libre, teniendo como fondo el Monumento a la Revolución.

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Niños se refrescan en las fuentes que rodean el Monumento a la Revolución. Foto CUARTOSCURO.COM

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Es común que en el Monumento a la Revolución sucedan eventos y conciertos organizados por el gobierno de la Ciudad de México y por la Sociedad Civil. Archivo de EL UNIVERSAL.

Nuestra fotografía principal ilustra la Plaza de la República y el Monumento a la Revolución en la década de los setenta, cuando la explanada estaba abierta al tránsito vehicular y era utilizada como estacionamiento. Crédito: Libro “Ciudad de México" / Colección Villasana - Torres.

La fotografía comparativa antigua muestra este sitio en los años cuarenta. Colección Villasana - Torres.

Fotografía antigua: Colección Villasana - Torres.
Fuentes: Museo Nacional de la Revolución. Artículo “La revitalización necesaria del Monumento a la Revolución” de Peter Krieger, Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.