Turquía vs. Siria II: choques Rusia-Ankara y la crisis de refugiados

Mauricio Meschoulam

Las hostilidades entre Turquía y Siria, apoyada por Rusia, se mantienen escalando y ahora se ha producido un enfrentamiento en el que soldados turcos fueron atacados por la aviación rusa. Este no es un tema menor pues Turquía forma parte de la OTAN y, en teoría, ese solo hecho podría complicar las cosas para los miembros de esa alianza. Además, Ankara ha abierto las puertas y decenas de miles de refugiados ahora están buscando ingresar a Europa desde Turquía. Este es un texto de seguimiento. Hace dos semanas escribí un artículo con los factores de contexto más importantes (acá el link https://bit.ly/38eGBCz). Le sugiero, si no lo ha hecho, leer aquél antes de este. Los siguientes apuntes buscan explicar algunos factores que se han venido desarrollando desde entonces.

1. Hasta el día en el que escribí el texto previo, Rusia no había atacado directamente a Turquía. Esto cambió el jueves pasado cuando unos 400 soldados turcos fueron objeto de fuego aéreo de las aviaciones siria y rusa, lo que dejó 36 bajas turcas y decenas de heridos. Se trata del mayor número de muertes de soldados turcos desde el inicio de su intervención en Siria.

2. Como es usual, hay una guerra informativa al respecto del incidente. Rusia niega su responsabilidad, indicando que el ejército turco sabía muy bien que no debía estar en ese sitio y que su presencia no fue coordinada con Moscú como en otras ocasiones. Ankara acusa al Kremlin de que conocía perfectamente la posición de los soldados turcos.

3. Aún así, ambos países, Rusia y Turquía, han tomado pasos para intentar reducir las tensiones que se provocaron a raíz de los sucesos. Una llamada urgente entre Erdogan y Putin produjo una declaración conjunta indicando que los dos gobiernos intentarían calmar las tensiones y reducir la actividad militar que pudiese hacerles chocar.

4. No obstante, los factores que provocando ese incidente mantienen todo su potencial conflictivo: la espiral básica—la que existe entre Turquía y Siria—sigue escalando, ahora con más incidentes entre ambos países, lo que incluye el derribo de aviones y drones y más ataques directos. Es decir, el presidente sirio Assad (apoyado militarmente por Irán, por las milicias aliadas de este país, y por Rusia) parece completamente determinado a recuperar el último bastión rebelde, la provincia de Idlib. Y en contra de esta ofensiva, Turquía parece seguir decidida a mantener su respaldo a esos rebeldes (lo que, como expliqué en el texto previo, incluye una serie de milicias laicas e islámicas locales, así como agrupaciones afiliadas a Al Qaeda). De hecho, el plazo mediante el que Erdogan había amenazado a Assad para retirarse de Idlib, se ha cumplido y Turquía ha anunciado formalmente que sus operaciones para sacar al ejército sirio de esa provincia, han iniciado. Por consiguiente, dado que Rusia es el principal respaldo de Assad y dado que Moscú es quien domina los aires en esa zona, lo ocurrido el jueves entre Rusia y Turquía tiene altas probabilidades de repetirse.

5. Erdogan no solo enfrenta los riesgos de más choques con Rusia, sino el factor de la política interna en Turquía. Como expliqué en el texto anterior, uno de los objetivos del presidente turco sin duda tiene que ver con ganar respaldo interno a su figura en tiempos en los que la oposición en su país ha crecido, ayudada por la disidencia de varios de sus exaliados, sin mencionar las dificultades económicas y tensiones sociales que Turquía viene experimentando desde hace tiempo. Sin embargo, los choques en Siria lejos de estarle generando el apoyo que necesita, parecen estarle explotando en la cara. Cincuenta soldados turcos murieron en Siria en febrero y Erdogan se está topando con una opinión pública frustrada y enojada. La mayor parte de la ciudadanía quiere regresar las tropas a casa. En un acto altamente simbólico, la semana pasada 140 intelectuales y artistas firmaron una petición criticando al presidente y la imagen que de su país se está proyectando.

6. A pesar de ambos riesgos, el interno y el de los choques con Rusia, el presidente turco parece determinado a mantener su curso de acción a fin de buscar al menos dos metas inmediatas: (1) asegurar su presencia en Siria no solamente para garantizar una resolución aceptable para los rebeldes que apoya, sino también proteger su presencia física en la zona kurda a fin de contener el fortalecimiento de las milicias kurdo-sirias que considera una rama de su enemigo, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (tema explicado en mi texto previo); y (2) detener el éxodo de refugiados procedentes de Idlib hacia Turquía. Esto nos lleva a examinar dos temas vinculados: la posible crisis de refugiados que se vuelve a avecinar sobre Europa y el objetivo de Ankara de involucrar a sus aliados de la OTAN en lo que hoy ocurre en Idlib.

7. Empiezo por este último punto. Turquía es miembro de la OTAN y en teoría, cuando este país es atacado, podría invocar los artículos de defensa mutua, lo que en última instancia podría colocar a EEUU y los países europeos en un predicamento. Si salen a la defensa de Turquía, ello supondría que tendrían que enfrentarse con Rusia. Pero si no lo hacen, estarían enviando un mensaje de la debilidad de la alianza atlántica y su indisposición contener a Moscú, la potencia rival.

8. Sin embargo, la realidad es que ni EEUU ni sus aliados europeos están dispuestos en este punto a pagar el precio que implicaría enfrentarse con Rusia. De hecho, Trump en más de una ocasión ya ordenó el retiro total de sus tropas de Siria (2,000 soldados) y es solo a insistencia del Pentágono que ha accedido a conservar una presencia simbólica de 1000 tropas en ese país. Además, Washington ha tenido sus propias tensiones con Turquía, por ejemplo, cuando hace poco, este país decidió adquirir sistemas de defensa rusos S-400, factor por el cual EEUU se está negando a suministrar a Turquía misiles Patriot indispensables para Ankara en este momento.

9. Todo lo anterior se termina vinculando con el segundo tema: los refugiados. Turquía ya mantiene en su país a unos 3.6 millones de refugiados, principalmente sirios, y no puede incrementar esa cifra. Hay que recordar que Ankara había llegado a un acuerdo con la Unión Europea mediante el que se comprometía a impedir que esos refugiados saliesen de Turquía rumbo a Europa a cambio de ayuda económica y ciertas concesiones políticas que en su momento dejaron a Erdogan satisfecho. No obstante, las cosas han cambiado. Actualmente se calcula un millón de personas desplazadas de Idlib buscando entrar a Turquía y el presidente turco ha decidido involucrar a Europa en esta situación, obligando a los países europeos a compartir el costo de una crisis que Turquía no está pudiendo evitar.

10. Por lo tanto, en los últimos días Ankara ya ha abierto su puerta para que parte de esos refugiados migren hacia Europa. Desde el fin de semana, decenas de miles de refugiados han buscado ingresar a Grecia desde Turquía, obligando a Atenas a incrementar su presencia militar para contener, por la fuerza, a la ola de personas que buscan entrar a ese país, además de suspender las solicitudes de asilo de manera provisional. Esto que hemos visto en los últimos días, probablemente tenderá a aumentar, provocando una enorme presión sobre los gobiernos europeos.

En suma, el objetivo de Turquía al final del camino, tiene que ver esencialmente con orillar a todas las partes a sentarse a negociar el destino de los rebeldes sirios, así como el destino de los millones de personas que fueron a parar a Idlib como resultado de la guerra. Hasta este punto, claramente, Erdogan no lo está consiguiendo y es por ello que está tratando de que la olla de presión hierva a todo lo que da.

Seguiremos escribiendo sobre el tema.

Twitter: @maurimm

 

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