En 2027 habrá elecciones para gobernador en once estados. Conforme avance 2026 se verán los movimientos para definir candidatos. Baja California es un estado de los once. Su importancia es crucial: nodo (cruce de intereses estratégicos) de la operación frontera norte, clave en la relación México-Estados Unidos. Si bien las relaciones internacionales corresponden constitucionalmente al gobierno federal, el día a día requiere que autoridades estatales y municipales estén en el terreno de juego, conociendo bien al vecino estadounidense. Migración y comercio en Tijuana revisten importancia internacional.

Alfredo Álvarez Cárdenas ha decidido buscar la gubernatura, paso que no me sorprende, pero me alegra profundamente. Lo conozco hace años, primero como discípulo (Derecho en la Universidad Autónoma Metropolitana); luego como colega (SSA, UNAM, Gobierno de Guerrero) siempre serio, comprometido, confiable. En tiempos donde la política suele confundirse con espectáculo, Alfredo representa algo cada vez más escaso: oficio.

He visto de cerca su formación y su trayectoria. No es producto de la improvisación ni de la coyuntura. Se ha hecho en el trabajo diario, en la responsabilidad concreta, en la resolución de problemas reales. Desde sus años de estudio entendió que el Derecho no es retórica, sino herramienta; no es discurso, sino instrumento para ordenar la vida pública. Esa convicción la ha mantenido a lo largo de su carrera.

Alfredo no es un improvisado. Ha pasado por distintas áreas del gobierno y las responsabilidades académicas, lo que le ha dado una visión integral de la vida pública. Sabe cómo funcionan las instituciones, pero más importante aún, sabe cómo hacerlas funcionar. En educación, en cultura, en migración, en justicia, en las relaciones internacionales, ha demostrado capacidad para coordinar equipos, tomar decisiones y sostener procesos complejos. Esa experiencia no se aprende en campaña: se construye durante años.

Si algo lo distingue es su capacidad para escuchar. Gobernar implica entender realidades distintas, procesar demandas diversas y encontrar puntos de equilibrio. Él no llega con recetas prefabricadas, ni con soluciones fáciles. Llega con método, con disciplina y con una profunda comprensión de la realidad fronteriza.

Y es precisamente ahí donde radica otra de sus fortalezas: conoce Baja California. No como una consigna, sino como experiencia vivida. Entiende su dinámica social, su complejidad económica, su condición fronteriza. Sabe que gobernar este estado exige sensibilidad, pero también firmeza; apertura, pero también orden y empatía con los desvalidos, esto último clave en el liderazgo.

Me consta, además, su integridad. En una vida pública larga, ha sabido conducirse con rectitud. No ha buscado reflectores innecesarios ni ha hecho de la política un espacio de protagonismo personal. Ha trabajado, que es lo que se espera de un servidor público. Y lo ha hecho bien.

Por eso celebro su decisión. Porque Baja California necesita perfiles como el suyo: preparado, serio, con experiencia y con sentido de responsabilidad. Alfredo no representa una aventura política, sino una opción sólida. No ofrece ocurrencias, ofrece resultados posibles.

Como amigo, como maestro, como compañero de muchos proyectos, no puedo sino sentirme orgulloso de verlo dar este paso. Sé de su capacidad y de su compromiso. Y sé, también, que, si algo ha demostrado, es que sabe cumplir.

Baja California merece un gobierno a la altura de sus desafíos. Alfredo Álvarez Cárdenas, estoy convencido, es la mejor opción.

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