AMLO enciende al Grupo Monterrey

Mario Maldonado

El pacto implícito era que el grupo de empresarios no intervendría en las elecciones

La ‘persecución’ de la Fiscalía General de la República (FGR) contra los dos candidatos punteros a la gubernatura de Nuevo León y la intromisión del presidente Andrés Manuel López Obrador en las elecciones terminaron de encender al Grupo de los 10 de Monterrey.

La poderosa e influyente cofradía de empresarios, dueños de los principales grupos industriales del país, está enfurecida por lo que considera una ‘imposición’ del Presidente en su estado, el cual genera 8% del producto interno bruto de México y aporta unos 450 mil millones al presupuesto vía impuestos.

El lunes la FGR, a cargo de Alejandro Gertz Manero, informó que investiga a los dos principales candidatos a la gubernatura de Nuevo LeónAdrián de la Garza, de la coalición PRI-PRD, y Samuel García, de Movimiento Ciudadano. Al primero de ellos por la supuesta compra y coacción del voto y al segundo por presuntas aportaciones de dinero a la campaña que se habrían hecho de forma ilegal y con fines electorales.

Esto, sumado al reconocimiento público de AMLO sobre que está interviniendo en el proceso electoral, aceleró la estrategia de los empresarios regiomontanos, sin cuya venia no se ha decidido una elección en Nuevo León desde la fundación del Grupo de los 10, la cual data de principios del siglo 20 con la creación de la Cervecería Cuauhtémoc y la Vidriera Monterrey. El poderoso club se fortaleció en la década de 1940 con el surgimiento de empresas como Hylsa y Vitro, lo que en los años 70 dio paso al grupo Alfa.

Dos herederos de las dinastías Garza Sada Garza Lagüera son actualmente los líderes del Grupo MonterreyJosé Antonio El Diablo Fernández, presidente de FEMSA, quien está casado con la multimillonaria Eva María Garza Lagüera, y Armando Garza Sada, presidente de Alfa. Ambos tienen una relación distinta con Andrés Manuel López Obrador. La del Diablo Fernández siempre fue mala, pues considera al presidente un populista que desprecia a los empresarios y a la clase media, mientras que la de Garza Sada había sido más cordial, incluso buena al inicio del sexenio, hasta que comenzaron los giros radicales y las iniciativas contra la inversión privada.

El 12 de marzo pasado dimos cuenta de la ruptura entre el Grupo de los 10 con el Presidente, luego de haberse reunido dos meses antes en el Club Hípico de Alfonso Romo, a las afueras de San Pedro Garza García, el municipio más rico de México.

En aquella reunión de mediados de enero, a la que asistió, además del exjefe de la Oficina de la Presidencia, la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, se abordaron diferentes temas relacionados con la vacunación y la recuperación económica, pero también el contexto político de cara a las elecciones del 6 de junio.

Para entonces la candidata de Morena, la expriista Clara Luz Flores, figuraba bien en las encuestas, entre el primero y segundo lugar, compitiendo con el candidato de la coalición PRI-PRD, Adrián de la Garza.

Según dos fuentes que asistieron a la reunión, el Presidente se comprometió a que los tomaría en cuenta en el tema de las vacunas y en las reformas al sector energético y al outsourcing, siempre y cuando se lograra un acuerdo favorable para el gobierno. El pacto implícito era que el grupo de empresarios no intervendría en las elecciones. De acuerdo con una de las fuentes, López Obrador hizo comentarios en el sentido de pedir incluso su apoyo para la candidata de Morena, Clara Luz Flores.

El acuerdo de no intervención se rompió en las semanas siguientes con el envío y rápida aprobación fast track de la reforma al sector eléctrico y posteriormente la de hidrocarburos. Los empresarios se sintieron engañados y cerraron filas para apoyar al candidato priista. La reciente intromisión pública del Presidente se debe a que considera que a Clara Luz le jugaron sucio al filtrar los videos en los que aparece con el líder de la secta NXIVMKeith Raniere, condenado en Estados Unidos por tráfico sexual, lo que precipitó su popularidad.

Los invitados a la reunión de enero fueron Armando Garza Sada, de Alfa; Juan Ignacio Garza, de Xignux; Eduardo Garza, de Frisa; Rogelio Zambrano, de Cemex; Adrián Sada, de Vitro; Raúl Gutiérrez Muguerza, de Deacero; Juan González Moreno, de Gruma, y Federico Toussaint, de Lamosa. No fueron requeridos el presidente de FEMSA, José Antonio Fernández, ni el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar.

Los magnates regiomontanos salieron de la cena diciendo que los modos y la forma de gobernar de López Obrador eran muy parecidos a los de Luis Echeverría, cuya política estatista los enfrentó en la primera mitad de la década de los 70. Y aquí están de nueva cuenta, frente a frente.

 

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