Sin dinero para lo importante

María Elena Morera

El presupuesto que aprobaron los diputados en la madrugada del viernes es la consumación de la irresponsabilidad, es la claudicación total de los diputados de Morena a los caprichos del presidente. En ese presupuesto se le dio dinero a lo que el presidente quiso, no a lo necesario y otra vez la seguridad está condenada. Al fin y al cabo la tan anhelada pacificación del país, puede esperar.

El año pasado se destruyó a la Policía Federal, y en su lugar no se construyó una nueva corporación, como obliga la Constitución; únicamente tenemos más militarización, aunque con más variedad de uniformes para vender el mal cuento de una Guardia civil. Esta militarización desbocada se impone, además, a diversos proyectos, programas y funciones propias del ámbito civil. Es obvio que se intenta desnaturalizar la esencia de nuestras Fuerzas Armadas, y continuar abusando de ellas para convertirlas en parte de un proyecto político autoritario.

En este diseño tan primario no queda espacio para corporaciones policiales que se desarrollen con buenos salarios y prestaciones, con buena capacitación, con buen equipamiento e infraestructura. Policías capaces de investigar. Tampoco hay espacio para una Fiscalía General digna del nombre, que sirviera de ejemplo para construir fiscalías similares en el resto del país. Tampoco hay espacio para la más mínima atención a un “sistema” penitenciario colapsado.

Volviendo a las policías, que ha sido un tema de especial interés para Causa en Común, tampoco es que en el pasado se les hubiera puesto mucha atención que digamos, pero lo que hoy sucede no tiene precedentes. Ahora sí se les recuerda, pero para recortarles presupuestos que ya eran claramente insuficientes, incluso para sobrevivir.

En el Presupuesto de Egresos para el año 2021, que ayer aprobó la comparsa del presidente en el Congreso, se recortaron alrededor de 30 mil millones de pesos las participaciones federales para los Estados y Municipios. Parte muy importante de este recorte, 4,000 millones de pesos, correspondían al Subsidio para el Fortalecimiento del desempeño en materia de Seguridad Pública (FORTASEG). Este apoyo no era suficiente para asegurar un auténtico desarrollo policial en los 300 municipios a los que iba destinado, pero al menos permitía mantener condiciones mínimas de operatividad para las policías municipales.

Como era de esperar, las secretarias de la Defensa y de Marina, y su extensión, la Guardia Nacional, tuvieron incrementos. No será, desde luego, por los resultados obtenidos, pues seguimos con esa vergonzosa “línea de contención”, eufemismo del gobierno federal para el asesinato de 100 mexicanas y mexicanos cada día. Y conforme la vida del país se vaya normalizando, y continuemos con crisis económica y con la indolencia que define a esta administración, es previsible que veamos un rebrote en varios delitos de alto impacto, como es el robo a casa habitación.

Pero como este gobierno es impermeable a la evidencia, a la realidad misma, lejos de pensar y rectificar, seguirán cavando. Apenas ayer, contestando una pregunta sobre la desaparición del FORTASEG, el presidente, con su habitual sorna, señaló que las policías ya recibían muchos apoyos. Una falacia más y reflejo de que no conoce lo que sucede en el país que gobierna.

Ojalá que en lugar de los falsos periodistas que le hacen el juego cada mañana, hubiera tenido enfrente a los familiares de los, al menos, 471 policías asesinados, sólo en lo que va de este año. Ojalá hubieran estado ahí las familias de las, al menos, 65,580 personas que han sido asesinadas este sexenio. Ojalá hubieran estado ahí las familias de las víctimas de las terribles atrocidades que suceden en nuestro país todos los días, ésas que dice López Obrador que no existen.

En sus casi dos años de gobierno, la falta de empatía que ha tenido hacia las víctimas, sean ciudadanos, niños y niñas, mujeres o policías es descarada, indolente. La aprobación del presupuesto cortesía de los diputados morenistas y sus aliados, no es más que un reflejo de esa indiferencia.

Colaboró Emilio Regidor.

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