En una de sus conferencias de prensa matutinas, el presidente fue interpelado una vez más sobre su estrategia de seguridad , ya que ha sido evidente que a pesar de mayor presupuesto a la Guardia Nacional, la apertura de nuevos cuarteles y el despliegue de las fuerzas federales la situación de inseguridad se ha mantenido intacta.

Ante el cuestionamiento, López Obrador respondió con su ya conocida frase: “vamos avanzando”. El argumento fue que la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del segundo trimestre del 2021 en su sección de “Problemáticas Urbanas”, indica que el problema que con mayor frecuencia identificó la población de 18 años y más en su ciudad, es el de baches en calles y avenidas; mientras que la delincuencia se posicionaría en el cuarto lugar. Eso lo inspiró para tener una nueva ocurrencia, priorizar un programa para cubrir baches y no uno de seguridad.

Esta declaración demuestra que los intereses del gobierno federal están en las encuestas, en el queda bien y no en lo estructural, en lo que realmente requiere estrategia, plan y acción. López Obrador le está dando la espalda a los graves problemas del país, pues lo único que le importa es incrementar la crispación política por motivos electorales. Desde que la ENSU se aplica, los baches han sido el problema más mencionado, lo que no significa que deba continuarse evadiendo la responsabilidad de atender la crisis de violencia que padecemos. Si de intercambiar problemas se tratara, yo al menos preferiría tener un bache afuera de mi casa y que no me asaltaran.

Se le olvida al mandatario que no se puede tapar el sol con un dedo, ni la inseguridad cubriendo un bache. En los dos primeros años de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, el número de asesinatos fue de 22,873 y 43,073, respectivamente. En los dos primeros años de este gobierno, el número fue de 73,240 y, hasta julio, de 90,685. La percepción de inseguridad que la ENSU reportó para este trimestre fue de 66.6%, una disminución de 2% respecto a 2020. Datos que posiblemente se vieron afectados por la reducción de movilidad y confinamiento que la contingencia sanitaria ha ocasionado.

Sin lugar a dudas todos queremos vivir en ciudades más dignas, con un buen alumbrado público y pavimentación, pero comparar la problemática de los baches con la crisis de inseguridad que azota al país resulta inadmisible y hasta irrespetuoso para las víctimas. Los delitos de alto impacto como, el homicidio, el secuestro, la extorsión, o el robo con violencia, se mantienen en niveles inadmisibles. Cada día se registran más y más atrocidades, y la mayoría de los ciudadanos del país siguen sintiéndose inseguros.

A diario las personas continúan buscando la manera de evitar ser víctimas de la delincuencia; algunos se mantienen alerta, cambian sus hábitos como no portar objetos de valor, no seguir la misma rutina, ni caminar de noche, aunque sea cerca de sus viviendas, e incluso portan armas de defensa. Ya es una rareza ver a niños jugando en las calles; es algo a lo que no nos deberíamos de a costumbrar nunca.

La militarización extrema que promueve este gobierno no ha servido, ni servirá para enfrentar al crimen y reducir la inseguridad . Lo primero para empezar a resolver un problema, es reconocerlo y después trabajar en la construcción de una verdadera estrategia de seguridad. Sin embargo, el sello de la casa, de la administración de López Obrador, es minimizar los problemas. Ante la incapacidad del presidente para reconocer un error y rectificar, por lo visto nos quedan tres años de evasiones y ocurrencias.

(Colaboró Denisse Valdés Pérez)

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