No se mueran, que incomodan

María Elena Morera

El Presidente sigue en lo suyo, echándole la culpa a alguien más, siempre para atrás o a los lados; su tiempo lo dedica a evadir las responsabilidades

Cuando podríamos pensar que el gobierno no puede caer más bajo, llegan las últimas declaraciones de algún personaje infame, como Hugo López Gatell; cada día se superan, acumulando más vergüenzas e injusticias por parte de esta administración.

La crisis en el sector salud resulta de una serie de malas decisiones y políticas mal diseñadas desde que el gobierno federal asumió el poder. Con la bandera de luchar contra la corrupción se tomó la decisión de consolidar las compras públicas en la Oficialía Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). También se dejó en el desamparo a millones de familias cuando decidieron destruir el Seguro Popular y crear (es un decir) el INSABI, instancia que todavía debe demostrar que existe.

Cada día vemos con indignación e impotencia la negligencia criminal con la que actúan desde distintos ámbitos. En el caso de la falta de atención a las niñas y niños enfermos de cáncer, hablamos de al menos 1,600 muertes de acuerdo con el Movimiento Nacional por la Salud. Lamentablemente esta cifra sigue creciendo. Pero la ineptitud y sobre todo la soberbia son necias, han tenido más de dos años para corregir y continúan sin hacerlo. ¿Qué tanto es crueldad, indiferencia, fanatismo e ineptitud? Probablemente se trate de una combinación. ¿Y la CNDH? Dilapidando el prestigio que se construyó durante años, esperando las instrucciones presidenciales y manteniéndose como un florero institucional.

El Presidente sigue en lo suyo, echándole la culpa a alguien más, siempre para atrás o a los lados; buena parte de su tiempo la dedica a evadir las responsabilidades, o más bien, las irresponsabilidades de su gobierno. El hecho es que ningún gobierno se había atrevido a dejar al país sin medicinas esenciales para atender enfermedades graves. El supuesto pretexto de que los “otros fueron peores”, es simplemente falso. Contra lo que dicen los fanáticos, no se necesita defender nada ni a nadie para darse cuenta de que no habíamos tenido un gobierno más inepto y más indiferente al dolor que provoca. Las afirmaciones de que los reclamos son una estrategia de una derecha golpista, es burda e indignante, por decir lo menos, pero lo es aún más cuando se mantiene el derroche en proyectos absurdos, caprichos presidenciales que se tragan recursos indispensables para atender los gravísimos problemas que enfrentamos. Y, por si todo lo anterior fuera poco, alrededor de ocho de cada diez contratos se otorgan sin licitación, de manera discrecional y reservando los contratos durante años.,

Volviendo a los niños con cáncer, como mexicana y como madre, me uno a la pena y a la rabia que deben tener al saber que las vidas de sus hijas e hijos podrían haber sido salvadas. También deseo expresar mi solidaridad con las niñas y niños enfermos, y con sus familias, que padecen todos los días la indolencia de este gobierno. Si no hay más muertos es por la valiente actuación de las organizaciones sociales que han estado al frente de la batalla, recaudando fondos y consiguiendo los medicamentos; sí, aquella sociedad civil que tanto ataca el presidente, quizá porque sale a trabajar por las mejores causas, esas que su gobierno desprecia.

¿Cuántos más necesitan morir a manos de este gobierno criminal para que haya consecuencias? ¿Cuántos más para que se cataloguen y procesen como graves violaciones a los derechos humanos? ¿Cuánto más debe aguantar un gran país como México un (des)gobierno que abdica de su responsabilidad, que ataca las libertades, que recorta derechos, y que además se atreve a criminalizar a las víctimas de su crueldad y de su ineptitud? ¿Hasta cuándo?
 

Presidenta de Causa en Común

 

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