Hoy, la tragedia de la administración de la justicia y el feminicidio tiene nombre y apellido: Edith Guadalupe Valdez.

Edith de 21 años buscaba trabajo y fue citada, en un departamento del condominio o edificio llamado “Murano” en la CDMX. El último mensaje registrado por su familia fue su ubicación. La familia denunció su desaparición ese mismo día. En tres días encontraron su cuerpo en ese edificio.

El drama que acompaña esta tragedia es la negligencia, la ineptitud, la burocracia, la falta de administración de justicia y hasta la probable complicidad del Estado mexicano. Todo mal. Aquí explico algo:

1. El día que Edith fue a buscar trabajo, y al no regresar a casa, su familia denunció la desaparición. Los funcionarios de la fiscalía no respondieron nada, solo les dijeron que tenían que esperar 72 horas. Sí, en el país de los cientos de miles de personas desaparecidas, la autoridad te contesta que hay que esperar ¡setenta y dos horas!

2. Uno pensaría que las famosas 72 horas son para informar todo lo investigado, pero no. La familia fue comprendiendo que las 72 horas eran el receso para ponerse a trabajar. Las 72 horas, que la autoridad entiende para descansar.

3. Cuentan que la familia llevó los videos donde claramente se veía que llegaba a ese edificio y entraba, para nunca salir. Por eso la familia señaló una y otra vez, hasta el cansancio, que Edith estaba en ese lugar, en “Murano”. ¿Por qué la fiscalía no intervino inmediatamente? ¿Qué le faltaba a la familia para convencer a la autoridad de que la joven estaba ahí? ¿No era suficiente para empezar a intervenir? No fue así. Más adelante, les llevaron los videos que ellos mismos consiguieron a través de un investigador.

4. La autoridad no quiso intervenir. En lugar de eso, le dijo a la familia de Edith que había que esperar las 72 horas; pero no sólo eso, también les pidieron dinero para poder acelerar las investigaciones.

5. La familia demostró que la joven estaba en ese edificio y ahí, horas después, la encontraron sin vida. Mientras que la tía (Magdalena) denunció la ineptitud y el abandono del caso con el pretexto de que las 72 horas no habían pasado.

Una tragedia. Por justicia, la fiscalía no sólo debería reconocer la negligencia y las omisiones, sino responder a los gastos que la familia realizó por sustituir el trabajo que, elementalmente, debió llevar a cabo el Estado mexicano, a través del Gobierno de la Ciudad de México.

Todos sabemos que la autoridad debió empezar la investigación inmediatamente; había motivos claros para intervenir el edificio. Es evidente la falta de empatía de las autoridades hacia la familia. Y, por si fuera poco, al parecer la jefa de Gobierno salió a expresar sus condolencias a la familia por la muerte de Edith, pero la tía asegura que, para ese momento, a la familia no se le había dado a conocer que habían encontrado a Edith sin vida; es decir, se enteraron por redes sociales, a través del tuit de la jefa de Gobierno. No puedo creer que esa falta fue intencional, pero sí habla de la torpeza y de la ineptitud con la que se actuó.

Y todavía se enojan con la ONU, cuando les dice que la crisis de desaparecidos tiene relación con una notoria deficiencia en las investigaciones. No se trata de reacciones, ni de indignación momentánea, se trata de asumir con seriedad el compromiso que no han podido cumplir.

Diputada federal. @Mzavalagc

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