"Entrar en el mundo de los
despojados, entender que aquel
que tenía, hoy ya no tiene. Lo
que pido a la gente es que se
hagan cargo de los ancianos y
los jóvenes. Que se hagan cargo
de la historia y de los despojados”.

Entrevista de Austen Ivereigh al Papa Francisco,
8 de abril de 2020.

No tardamos en caer en la cuenta del mundo de los despojados. Serán muchos. Lo sabemos. Es una de las razones de nuestra genuina incertidumbre sobre el futuro. Son despojados como consecuencia de la pandemia, pero sobre todo, por las decisiones que desde la política se han tomado, las decisiones que no se han tomado y, también, por aquellas que no se tomarán.

Todos hemos perdido, pero entrar al mundo de los depojados es entrar al lugar donde muchos han perdido, quizás para siempre, lo que tenían. Particularmente me refiero a la clase media que había logrado mantenerse y hoy se sabe despojada de lo que tenía, son los empobrecidos por esta crisis de salud que paralizó la economía, también son los empobrecidos por un gobierno que no le importa su situación sino que fue el propio gobierno el que los abandonó.

¿Quiénes son los despojados y abandonados de esta crisis?

Los primeros despojados, desgraciadamente, son enfermeras, médicos, sus familiares, doctores de hospitales públicos, que todos los días acudían a las instituciones públicas con un bajo salario o sin estar dados de alta. Son todo el personal de salud, para ellos no hubo equipo, ni siquiera cuando ya se sabía que era indispensable. Más del 20% de los contagiados son del personal de salud porque el Estado no los volteó a ver, esta cifra es una de las más crueles injusticias cometidas por el Estado.

Son despojados todos aquellos que se dedicaban a la cultura. México es un país que puede vivir económicamente de la cultura y, sin embargo, no hay nada para los artistas, para los actores, fotógrafos, camarógrafos, escritores, bailarines, productores, editores, administradores de museos y de la industria cultural, para ellos no hay nada. Y pasan los días y se dan cuenta que faltará mucho para que alguien quiera voltearlos a ver, para ellos, para quienes vivían de la cultura y por la cultura, no hay ni siquiera una línea en las mañaneras, ni en las propuestas económicas.

Son despojados quienes siendo de clase media tenían una micro, pequeña o mediana empresa y que el gobierno los desprecia y los mete en el mismo paquete de las grandes empresas. Se trata de millones de pequeñas y medianas empresas: restaurantes, estéticas, concesionarios de parques, escuelas de música, artesanos y comerciantes.

Son despojados cada familia de cada uno de los 500 mil empleos que se perdieron en marzo y abril (datos del IMSS). Estos se suman a las 900 mil familias que en el 2019 ya habían perdido su empleo.

Nos duele el país, sabemos que puede ser el mayor emprobecimiento de nuestra historia y que tenemos un gobierno que le gusta distraer, culpar, pero que está muy lejos de asumir su responsabilidad. No se ve ningún intento de un sistema de diagnóstico confiable en el sistema de salud, no hay planes claros de reapertura, ni reasignación de presupuestos, sólo se ven amenazas al Estado Constitucional y democrático de derecho.

Además de despojados, están abandonados. El gobierno no irá por ellos, si acaso para someterlos. Quienes decimos amar a México, no podemos rendirnos y mucho menos abandonar a los despojados que ya dejó este gobierno y que no le importan, por eso cada iniciativa de ayuda al otro deber ser vista como una oportunidad y participar en la política con la inteligencia y con el corazón debe ser un anhelo para cuando reanudemos nuestras actividades.

Abogada

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