Está acabando el Mundial, pero no los problemas ni los retos en nuestro México. Sabemos muy bien las urgencias: la seguridad, la salud y la economía. Estos tres problemas son tan grandes en nuestro país, que no nos permiten ver la vida cotidiana. En la salud se nos olvidan la vida de una mamá o de una familia alrededor de esas enfermedades poco frecuentes que el Estado no sabe ni qué decir. En la economía se nos olvida la señora que ya no puede pagar la renta de su casa y está a punto de no tener dónde habitar. Se nos olvidan las personas con discapacidad y sus dificultades que viven todos los días, esas que no se arreglan con una pensión de tres mil pesos (si es que todas las personas con discapacidad la recibieran).

El pasado sábado 11, la diputada del PAN Liz Martínez y su equipo llevaron a cabo un foro en Aguascalientes, sobre los pendientes de México en materia de discapacidad. Que son muchísimos. En donde me permitió no sólo dar un mensaje, sino que me obligó a estudiar otra vez en relación a los avances que habían logrado las organizaciones, los programas y políticas públicas de gobierno que se llevaron a cabo en el pasado. Sí, en el pasado; pero no de los últimos ocho años porque el gobierno de Morena nada ha hecho por la inclusión más que extender la pensión para quienes tuvieran una discapacidad como situación.

Agradezco también que a pesar de mundiales y urgencias que nos piden atención; no se deje de un lado la inclusión de las personas con discapacidad en la vida política, económica y social de nuestro país. México puede estar orgulloso del avance que tuvo en los primeros doce años de este siglo con respecto a la igualdad y a la inclusión (aún falta mucho por hacer) de las personas con discapacidad.

Las organizaciones sociales fueron las que hicieron el trabajo más efectivo. Lograron ponerse de acuerdo para impulsar leyes, cambiar el vocabulario, firmar tratados internacionales. Personas como Katia D´Artigues, Bárbara Anderson, Javier Quijano, Federico Fleishman, Emma Acosta, fueron un motor de cambios, leyes y cultura. Lograron mucho, pero también es cierto que existieron gobiernos que escucharon y dieron paso a los avances en el derecho, en las políticas públicas y hasta el lenguaje.

Es decir, el trabajo de las organizaciones tuvo mucho mayor efectividad porque el gobierno escuchó, legisladores que trabajamos las leyes, funcionarios que diseñaron con las organizaciones las políticas públicas y personas que no sólo reclamaron el reconocimiento escrito de sus derechos sino la inclusión.

En términos de autoridad pública y de actividad legislativa, la intervención de los gobiernos y legisladores emanados del PAN es inexpulsable y fundamental.

En los doce años del gobierno del PAN no sólo escuchamos, sino que trabajamos en políticas públicas como nadie lo había hecho. A iniciativa y de la mano de Gilberto Rincón Gallardo (un gran mexicano) creamos la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación y propusimos la Convención Internacional de los derechos para las personas con discapacidad a la ONU que modificó no sólo las leyes sino también reglamentos y los programas sociales y hasta la promoción de diversas instituciones. Nunca hubo tanto presupuesto para las escuelas especiales para los niños y niñas con discapacidad, para los centros de rehabilitación tanto del DIF como los del sistema de salud, y promovimos las estancias infantiles inclusivas para que ningún niño de primera infancia fuera rechazado por tener una discapacidad, se financió y promovió el transporte público adaptado y la vivienda adaptada con esfuerzos del DIF y del Infonavit. Fonaes llevó programas para impulsar el emprendimiento y la pequeña empresa encabezadas por personas con discapacidad.

Estos ejemplos representan mucho más de lo que ha hecho el gobierno de Morena que no solo no escucha, sino que también miente; que no invierte y no atiende. Estoy lejos de rechazar las pensiones, pero no pueden ser la única política pública en favor de las personas con discapacidad. Incluirlos es mucho más que esos tres mil pesos, que son el típico ejemplo de que el bien común NO es la suma de bienes individuales Ahí están estos grupos sobreviviendo a la indiferencia y empeñados en seguir adelante. Ahí están, pero el gobierno no los ve.

Diputada federal.

@MZavalagc

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