“La puerta que me ha tocado abrir, haré que permanezca abierta”

Margarita Luna Ramos

A casi una centuria de la fundación de la Barra Mexicana Colegio de Abogados, prestigiada asociación de profesionales del derecho, la elección de Claudia de Buen Unna, primera mujer en ocupar su presidencia, sin duda alguna, para las mujeres mexicanas y, de manera especial, para las abogadas, representa un gran triunfo, un importante momento histórico, un trascendente factor de cambio, la apertura de una puerta que hasta ahora había permanecido cerrada.

La historia de nuestras instituciones se escribe con la actuación cotidiana de sus integrantes. Con profunda visión y certeza en la misión, Antonio Pérez Verdía, en 1922, como primer presidente de la entonces Barra Mexicana de Abogados, marcó el punto inicial de su página primaria, a la que paulatinamente se fueron sumando 52 presidentes que han acuñado con dedicación y esfuerzo, en el tramo de su responsabilidad, la consolidación y el prestigio de la asociación.

Con motivo de la conclusión del encargo del presidente Héctor Herrera, caracterizado por su dinamismo, creatividad y vocación de servicio, a partir del 25 de febrero del presente año, corresponde escribir la historia de esta asociación a Claudia de Buen Unna, así como a su Consejo Directivo 2021-2022.

Con este acto de transición, Claudia garantiza la continuidad en la escritura de la exitosa historia de la Barra, concatena la experiencia vivida, con su renovada visión, se entrelazan talento acumulado y nuevos bríos, que rebasan las expectativas individuales, para unificarlas a las de un gremio de profesionales del Derecho cuyas metas son:  honor, honestidad, profesionalismo y excelencia.

Esta transición cobra particular importancia en una asociación que, si bien nació y se consolidó en un mundo exclusivo de varones, alberga en su seno la visión hacia el reconocimiento de la igualdad entre las y los profesionales del derecho. Paulatinamente se fueron integrando a su historia prominentes abogadas. Quizá en principio con cierta dificultad, pero protegidas con el escudo de su inteligencia y profesionalismo, se fueron abriendo paso en la estructura de la asociación, primero en sus comisiones, después en el consejo, posteriormente en la vicepresidencia y, finalmente, hoy en la presidencia.

El camino recorrido no ha sido fácil. Creo que dos factores han sido determinantes para logar este trascendental cambio: el razonamiento crítico e inteligente de algunos integrantes de la Barra y, la valentía de nuestras antecesoras, de las mujeres precursoras que se atrevieron a enfrentar por primera vez, aquellas actividades hasta entonces exclusivas de los varones, que desafiaron las rígidas estructuras sociales de su tiempo y las vencieron demostrando con tenacidad y capacidad, la existencia de una igualdad intelectual.

Transcurrieron 19 siglos para que la mujer se incorporara a las actividades políticas, económicas y sociales. Hoy vemos que esta lucha no ha sido en vano, pues, aunque todavía falta camino por recorrer, ha planteado una visión distinta de nuestro planeta y ha reivindicado para la mujer el derecho de escribir la historia.

El logro de Claudia de Buen no es gratuito, no constituye una cuota de género, no es una concesión graciosa de los integrantes de la Barra para congratularse con la tendencia de los tiempos, es el reconocimiento a su preclara inteligencia, honestidad, liderazgo natural, determinación y profesionalismo. Tengo la certeza de que Claudia tomará experiencias del pasado y conocedora del presente, construirá para el porvenir de la Asociación. Y con ello, como lo dijo en su discurso de toma de posesión, honrará su afirmación: “la puerta que me ha tocado abrir, haré que permanezca abierta”.

 

Ministra en Retiro de la SCJN.
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@margaritablunar
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