La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el día 2 de diciembre como el “Día Internacional para la abolición de la Esclavitud”, en recuerdo de la resolución A/RES/317(IV) de 1949, en la que la Asamblea General aprobó el Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena.

La esclavitud es, entre otras cosas, un fenómeno por el cual unos seres humanos, en contra de su voluntad, están subordinados a otros, bajo un estatus prácticamente de mercancías que se encuentran dentro del comercio.

La esclavitud surgió de los múltiples acontecimientos bélicos que se han suscitado a lo largo de la historia de la humanidad. Ya se registra su origen desde las antiguas civilizaciones: mesopotámica, griega, egipcia, china, india, estadounidense, maya, azteca, etc. Era común que las naciones vencedoras tomaran como esclavos a los integrantes de los pueblos vencidos.

Una forma de que no les resultara onerosa su manutención, que desde luego, era muy precaria, era ponerlos a trabajar, sin un salario. La condición del esclavo pasaba a ser el de un objeto, en algunos casos, considerado valioso, por su destreza en las artes bélicas o en algún oficio, en otras, por su juventud y vigor para realizar duras tareas en la construcción o en la agricultura y también en el servicio doméstico.

El problema era que, en cualquiera de estos escenarios, el esclavo perdía la libertad y pasaba a ser propiedad de su esclavizante. Los registros que se tienen de cómo era la vida de los esclavos normalmente señalan un trato cruel e inhumano. Pero, en algunas partes esto se volvió tan común que para recobrar la libertad se necesitaba de aprobación específica de su dueño.

Afortunadamente hubo grandes líderes que no concordaban con esta forma de vida y encabezaron movimientos importantes para su abolición. La revolución francesa fue uno de ellos, que con la declaración de los derechos del hombre y del Ciudadano la suprimió en 1794; Napoleón la restableció en 1802 y fue revocada definitivamente en 1848. En Estados Unidos el presidente Abraham Lincoln proclamó la emancipación en 1863; y, al finalizar la Guerra Civil en 1865, entró en vigor la 13ª. Enmienda de la Constitución, los esclavos fueron liberados en donde todavía prevalecía esta figura. En México Miguel Hidalgo, con el apoyo de Ignacio López Rayón emitió el Decreto de Abolición de la Esclavitud en 1810 y el 15 de octubre de 1813 José María Morelos y Pavón la proclamó en Chilpancingo en “Los sentimientos de la Nación”.

Si bien la figura de la esclavitud ha desaparecido en los términos históricos en que fue concebida, en la actualidad existen otras formas de oprimir la vida de los seres humanos, hoy la ONU reconoce la existencia de lo que ha denominado las formas contemporáneas de esclavitud: la faena forzosa, las denigrantes formas de trabajo infantil, el matrimonio forzado o de formas serviles y la trata de personas.

La ONU ha emitido, entre otros, dos instrumentos internacionales para combatir estos modos de esclavitud: El Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación a la prostitución ajena y El Convenio que protege a los niños de las peores formas de trabajo promovido por la Agencia Internacional del Trabajo (OIT).

A estas nuevas formas de cautiverio está dedicada la conmemoración que la ONU ha establecido para el día 2 de diciembre de cada año, con el objeto de recordar a las víctimas en todo el mundo y reflexionar sobre los avances que con base en dichos acuerdos internacionales se han realizado para la eliminación de estas modernas figuras de esclavitud.

Ministra en Retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
min.mblr@gmail.com
@margaritablunar

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