La escalada retórica de Sheinbaum contra el gobierno de Trump en su discurso frente a miles de acarreados hace unos días, marcó el punto final de la cabeza fría que había guiado la gestión de las diferencias con los Estados Unidos. La transición de una estrategia de moderación hacia una postura de mayor confrontación ha incrementado los costos diplomáticos y le ha reducido drásticamente margen de maniobra.

Las formas y el fondo de esos amagos estridentes contra la injerencia extranjera, vacunarse a priori por resultados electorales adversos en el 2027 y proteger a capa y espada a los narco-políticos compromete al Estado y su arquitectura de estabilidad.

Morena y el régimen tienen una fractura expuesta y enfrentan la implosión que los arrastrará a su cita con la justicia estadounidense. El giro narco-transformador resultó un error de cálculo estratégico que acusó recibo, obligando a la Presidenta a matizar su postura al día siguiente.

Las respuestas presidenciales cambiantes, sus reacciones desproporcionadas a estímulos trumpistas y la demencial alternancia entre posiciones conciliadoras y fluctuaciones emocionales intensas le exhiben a sus aliados una conducta que les genera incertidumbre.

El burdo intento por matizar y corregir la euforia dominical frente a sus acarreados resultó contraproducente y amplificó la controversia bilateral en lugar de dejar espacio para desactivarla.

La respuesta del embajador Johnson —evidentemente autorizada por Washington— fue puntual y concisa; la lucha contra las organizaciones criminales no debería tener aristas políticas sino ser factor de unión y no de división. Esas palabras bastaron para proyectar nuevamente una imagen de elevada carga emocional; impulsiva y reforzando las percepciones previas sobre una gestión anímicamente intensa del conflicto político, Sheinbaum pierde el control de la narrativa. Semanas de estar descolocada ante el escándalo de gobernadores investigados por sus vínculos con los cárteles pintan un escenario harto complejo y peligroso para el régimen.

Trump en su hoja de ruta ha explotado las vulnerabilidades percibidas de la dupla Palacio-Palenque. Hace meses se identificaron y activaron los temas más sensibles. Pruebas y testigos sobran. La respuesta estadounidense ante la protección del gobierno mexicano de sus narcopolíticos está diseñada para trasladar la confrontación hacia terrenos donde México enfrenta mayores costos políticos.

Ahí está el eslabón morenista roto con la intempestiva salida de López Obrador y una carta de La Chingada que compromete a Sheinbaum; la visión estratégica y el cálculo político evidenciaron el nulo entendimiento de la crisis bilateral y el caótico contexto. En resumen, los párrafos dibujaron el peligro político inminente y la suma de todos los miedos.

Y como cereza en el pastel moreno a escasos días de la Copa del Mundo, la CDMX con bloqueos, inundaciones, tráfico y sumida en el infierno de la anarquía de la CNTE, su violencia, sus chantajes y su manto de impunidad.

Gran escaparate de una ciudad sin ley, pues.

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