Han pasado más 6 meses desde que fuerzas armadas del estado de Puebla tomaron las instalaciones de la Universidad de las Américas Puebla, más de 180 días donde se ha afectado a más de 9500 estudiantes al privarlos de su campus universitario, de su desarrollo académico y de sus metas deportivos de toda una vida. Autoridades estatales, como el mismo gobierno federal, han querido minimizar la cruzada contra la universidad al reducirla a una simple disputa entre particulares, escudando el atropello institucional vivido ante los ojos y el silencio de todo el país.

Durante años, la UDLAP se ha encargado de resguardarse en la conformidad de su mismo privilegio, la estabilidad institucional y el crecimiento académico y deportivo alcanzado bajo la tutela del rector Luis Ernesto Derbez, trajeron también consigo un desapego a las causas sociales y vida pública del resto del alumnado del país. Durante la última década, movimientos como Yo Soy #132 y protestas por los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa enardecían a las comunidades universitarias de todo México. Consejos estudiantiles de la Ibero, CIDE, ITAM y la UNAM organizaban movilizaciones en las calles, exigían espacios en medios de comunicación y diálogos con funcionarios públicos y políticos en turno, luchando desde sus trincheras para exigir justicia a las causas que estos alumnados sentían propias.

A pesar de la indignación y el apoyo a estos movimientos, los estudiantes de la UDLAP siempre se han entendido lejanos a estas problemáticas. Por su misma naturaleza y desde su fundación, la Universidad siempre ha compartido lazos con el extranjero, sus mismos fundadores compartían esta visión, una casa de estudios para familias estadounidenses y empresarias mexicanas que buscaban juntos el porvenir de nuestro país, viéndose siempre protegidos desde la lejanía de Cholula, una ciudad profundamente universitaria, ajena a los problemas públicos de Puebla y del resto del país, arraigada siempre a sus orígenes y que al día de hoy alberga una comunidad multicultural, emprendedora, joven y artística.

La Universidad De Las Américas Puebla es una da las casas de estudio más importantes de todo México, siendo calificada año con año como una de las 3 mejores universidades privadas de todo el país, donde a lo largo de sus 77 generaciones ha visto consolidar a miles de sus egresados tanto en la vida pública como en el sector privado, ocupando puestos trascendentales en corporativos, medios de comunicación, grupos financieros y tecnológicos. Sirviendo en puestos de carrera en embajadas y consulados de México en el Mundo, así como en la federación, el Congreso y en el Senado de la República.

A lo largo de los 5 increíbles años que me tocó vivir en la universidad, aprendí de catedráticos que han dedicado su vida al desarrollo de los jóvenes más prometedores del país, así como a la investigación de las ciencias y la tecnología. La labor del embajador Raphael Steger Cataño en los años más álgidos de la guerra fría, la dedicación de la embajadora Lourdes Aranda como presidenta del Instituto Matías Romero y su función como subsecretaria de Relaciones Exteriores. Claudia Barona y Román López Villicaña en el entendimiento de estudios de Medio Oriente, el MAGREB, árabes e Islámicos, mismos que muchas veces son ignorados por nuestra lejanía geográfica y cultural. El rol del embajador Miguel Ángel González Félix abriendo el camino como representante alterno en los primeros años de nuestra adhesión a la OCDE, así como el trabajo de Gerardo Rodríguez como asesor de seguridad, miembro del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (CASEDE) y su trabajo para impulsar el Índice Global de Impunidad dentro de la universidad. Estos son algunos de los ejemplos de la importancia y las aportaciones que se hacen dentro de la academia de la UDLAP

El atropello del Estado ignora las verdaderas consecuencias que ha causado al secuestrar y posteriormente negarse a liberar nuestra universidad, ha hecho reaccionar a una fuerte comunidad estudiantil que hoy más que nunca se siente cobijada por la cercanía con otros alumnados a lo largo del país. Han despertado el espíritu de miles de estudiantes que por años leían y escuchaban a padres y abuelos haber luchado por sus ideales, derechos y libertades, un espíritu estudiantil que marcó al país para siempre, y que al día de hoy, impulsa a nuestro alumnado al verse víctimas del abuso de poder del gobierno, jóvenes que no descansarán hasta recuperar su campus y la vida universitaria que se les fue despojada por ambiciones políticas.

180 días después, el campus continúa secuestrado, el alumnado ha salido a las calles a exigir que se libere las instalaciones de la universidad, mostrando apoyo incondicional a la verdadera rectora interina, la Dra. Cecilia Anaya Berríos. Repudiando la imposición del patronato espurio impuesto por la Junta para el Cuidado de las Instituciones de Asistencia Privada del Estado de Puebla, así como su intento de nombrar a un pseudo-rector cercano al gobierno y cada vez más alejado de los estudiantes y la comunidad universitaria. Tanto el CIDE como la UDLAP merecen todo el apoyo y reconocimiento por resistir el atropello vivido, al permanecer unidos en los momentos más difíciles, y por luchar incansablemente por su libertad académica y de pensamiento.

Por todo lo anterior, dedicado a mi alma mater y en defensa de los alumnos de todo el país y de la libertad de pensamiento y de cátedra: #TodosSomosUdlao #FuerzaUDLAP #UDLAPLIBRE #YoDefiendoAlCIDE

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