Ayer en el Senado se votó la terna enviada por el presidente López Obrador para ocupar el cargo de ministra en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Los senadores de la Coalición Fuerza y Corazón por México (sic) quisieron mostrarse como verdaderos opositores. Sin embargo, parece que cuando se trata de dinero, simulan igualmente.

En estos tiempos electorales mucho se habla de cuáles son los partidos de oposición y cuáles son los oficialistas. Esto con el único afán de mostrarse diferentes entre sí ante la ciudadanía votante. Habrá tres opciones en la boleta –salvo en los casos donde la ambición y la soberbia partidista optó por el individualismo– pero más allá de la “ideología” que profesan los legisladores de los distintos partidos hay que preguntarse si son realmente opciones distintas, cuando de rendir cuentas y ser transparentes se trata.

Esta semana Nayeli Roldán, la periodista recién premiada en Nueva York, por su trabajo de investigación periodística, publicó en Animal Político una investigación sobre un gasto de asignaciones a grupos parlamentarios que se encuentra en la opacidad por parte de las 8 bancadas del Senado: PRI, PAN, PRD, PT, PVEM, Morena, Movimiento Ciudadano y Partido Encuentro Social. Se trata de más de mil millones de pesos. Para dimensionar lo que están ocultando, es equivalente al presupuesto anual de Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública en el 2023.

Es importante que aclaremos que los senadores del grupo plural no reciben estos ingresos en tanto no forman parte de ninguna coordinación parlamentaria. En este sentido serían los únicos que no tienen la deuda de rendir cuentas sobre los más de mil millones de pesos que el resto de las bancadas han dejado en la opacidad.

La investigación de Roldán refiere que de 2019 a 2022 Morena ha gastado mil millones de pesos. El PRI, 401 millones de pesos. El PAN, 233 millones de pesos. Movimiento Ciudadano (sí, ese del candidato que va a rejuvenecer la política) 137 millones de pesos. El Partido Verde Ecologista, 109 millones de pesos. El Partido del Trabajo (el de Noroña) 92 millones de pesos. El PES, 72 millones de pesos. Y hasta el difunto PRD, con 57 millones de pesos. Ni un solo peso de estos recursos públicos han sido transparentados. La respuesta que da el Senado a solicitudes de información es que estos gastos se encuentran en auditoría.

De esto tampoco se dice nada desde la tribuna mañanera. López Obrador dedica tiempo y recursos del Estado para afirmar que los ministros y ministras de la Corte son unos corruptos y no aman al pueblo debido a que ganan más de 500 mil pesos al mes. Pero de los mil millones de pesos que ha recibido un puñado de 17 senadores de Morena el presidente es omiso. Incluso ha llegado al descaro de pedirle a mi compañero de páginas Carlos Loret de Mola que transparente su patrimonio. Pero a su séquito de senadores, nada.

El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) dispuso para 2024 que hay temas prioritarios que recibirán menos dinero de lo que los 8 grupos parlamentarios del Senado han gastado y escondido desde 2019. Por ejemplo, en las erogaciones del PEF para el Desarrollo Integral de los Pueblos y Comunidades Indígenas se destinarán 99 millones para el ramo de salud, para becas de posgrado y apoyos a la calidad solo 13 millones, educación y cultura indígena, 68 millones.

El programa de Ciencia, Tecnología e Innovación, el Hospital General Dr. Manuel Gea González recibirá solo 122 millones de pesos. El Instituto Nacional de Cancerología, 144 millones. El que probablemente es el mejor hospital del país, el Hospital de Nutrición recibirá solo 565 millones para este rubro de investigación. La mitad de lo que ha recibido Morena en el Senado de 2019 a 2022. ¿Para qué queremos una farmaciatotota si los hospitales de tercer nivel que generan investigación reciben menos que los partidos políticos solo por el rubro de asignaciones a grupos parlamentarios? Esta pregunta es relevante no solo para Morena, sino para todos los partidos.

La carrera electoral de 2024 lleva –de forma oficial– una semana y media de haber arrancado. Los spots de que son diferentes, que si Claudia, que si Xóchitl, que si el “nuevo” Samuel, ya invaden el territorio visual y auditivo de la ciudadanía. Están a tiempo de demostrar con hechos que están dispuestos a rendirle cuentas a la ciudadanía ¿demostrarán que son diferentes?

@MaiteAzuela

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