Después de un intenso calendario europeo, dominado casi por completo por Jannik Sinner, los circuitos ATP y WTA trasladan ahora su atención a Norteamérica, donde se disputarán los últimos torneos de preparación rumbo al US Open, en Nueva York, cuarto y último certamen del Grand Slam en el año. Todas las miradas están puestas en un nombre: Carlos Alcaraz.
El español está dando señales de estar listo para reaparecer en el ATP Masters 1000 de Cincinnati, sobre cancha dura.
La lesión en la muñeca ha resultado más delicada de lo que muchos imaginaron, pero Alcaraz ha preferido tomarse el tiempo necesario para recuperarse plenamente antes de volver a competir al más alto nivel.
Su ausencia durante la temporada europea de arcilla y pasto modificó por completo el panorama del tenis mundial.
Sin jugar, descendió al tercer lugar del ranking mundial, mientras Alexander Zverev (campeón en Roland Garros y finalista en Wimbledon) se consolidó en la segunda posición, pero Sinner continúa siendo el rival a vencer.
Alcaraz ha seguido siendo noticia. Los cambios en su equipo de trabajo generaron numerosos comentarios dentro del mundo del tenis y, poco después, llegó la lesión en la muñeca derecha que desafortunadamente interrumpió su temporada.
Después de más de tres meses sin competir, recuperar el ritmo no será sencillo. A eso, se suma una nueva generación de jóvenes tenistas que llega con mayor preparación, potencia y una enorme ambición por conquistar los grandes escenarios.
Precisamente por eso, Alcaraz será uno de los grandes atractivos del próximo US Open.
Los aficionados estarán pendientes de comprobar si ha recuperado el nivel competitivo y si puede volver a disputar los títulos más importantes del circuito.
Su carisma, su estilo espectacular y su personalidad, lo han convertido en una de las figuras más queridas del tenis mundial.
Mientras tanto, continúa el tema del boicot. El movimiento impulsado por varios jugadores, para presionar por una mejor distribución de los premios económicos, no ha alcanzado plenamente sus objetivos. Algunos torneos han incrementado ligeramente las bolsas de recompensas, aunque los mayores beneficios siguen concentrándose entre los campeones y los jugadores mejor clasificados.
Por su parte, la ATP y la WTA han buscado fortalecer el calendario con un mayor número de torneos categoría 250, ofreciendo más oportunidades para que los y las tenistas sumen puntos y premios económicos. Por lo pronto, los grandes campeones continúan siendo quienes reciben los contratos publicitarios más importantes.
Los promotores tampoco permanecen inmóviles. Entienden las demandas de los jugadores, pero también necesitan contar con la presencia de las principales figuras para justificar el aumento de los premios y garantizar la rentabilidad de sus eventos.
Sin embargo, más allá de las diferencias económicas, el tenis necesita a sus grandes protagonistas dentro de la cancha. y el regreso de Alcaraz es necesario.
Cuando el español está sano, cualquier pronóstico puede cambiar.
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