Una de las plazas de toros más bellas del planeta de los toros se ubica en Querétaro, camino de Guanajuato y San Luis Potosí, Juan Germán Torres Landa fue el que diseñó y construyó el recinto de Provincia Juriquilla, que con el tiempo adquiere cada día que pasa, mayor solera.

El que le dio alma a la plaza fue principalmente Juan Arturo, al que conocimos como El Pollo, él organizó la inauguración del recinto, el 6 de junio del año de 1987, presentando un mano a mano entre los matadores “Curro Rivera” y Miguel Espinosa “Armillita”, lidiando toros de Don Javier Garfias, Miguel fue el triunfador de la corrida al lograr faena de orejas y rabo y así iniciar una historia que ahora acumula más de 30 años.

Los Torres Landa, hijos de Juan José y su esposa Teresita García, fueron siete hombres, todos con el nombre de Juan y tres mujeres, en 1987 iniciaron la construcción del complejo turístico Provincia Juriquilla que incluye hotel, dos campos de golf, lago, plaza náutica, fraccionamiento y la plaza de toros.

Alguna vez me comentó El Pollo: “Cristalizamos el sueño de mi papá, que fue Provincia Juriquilla, donde habría plaza de toros, campo de golf… Él hablaba de una Ciudad Satélite; decía que la carretera 57 era la prolongación del Periférico de México… Sabía hacia dónde iba a crecer Querétaro y Guanajuato”.

En Provincia Juriquilla se han presentado todas las figuras del toreo, de México por mencionar algunas, Manolo Martínez, Eloy Cavazos, Curro Rivera, David Silveti, Jorge Gutiérrez, El Zotoluco, Miguel Espinosa Armillita. De España: José Ortega Cano, Capea, Joselito, El Cordobés, Morante de la Puebla, Enrique Ponce, El Juli, José Tomás, Joselito; así como la primera figura del rejoneo mundial Pablo Hermoso de Mendoza quién, en alguna época fue apoderado por El Pollo.

El Pollo, nació en León, Guanajuato y estuvo casado con María Guadalupe Urquiza, a quien también se le dice afectuosamente la “Pollita”.

Viviendo en León la familia Torres Landa, cada quince días esperaban en familia el partido de fútbol, del 58 al 68 El Pollo lo jugó apasionadamente, es más recordaba haber participado en liguillas contra Querétaro, las cuales decía eran muy intensas. “Representamos primero a San José Iturbide y después al hotel Jurica, fueron tiempos que vivíó totalmente futboleros”.

En Juriquilla se recuerda la reaparición de Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea” y la de David Silveti y el primer mano a mano de Miguel Espinosa “Armillita” y Jorge Gutiérrez. También una de las mejores faenas de Morante de la Puebla y a caballo una bellísima de Vistahermosa ejecutada por Pablo Hermoso de Mendoza.

El de José Arturo Torres Landa fue un apodo tan conocido que hacía incluso olvidar su nombre “Desde que tengo uso de razón me dicen el Pollo, y el apodo es tan oficial que muchos de mis amigos no saben ni como me llamo. A veces llaman a la casa antes de enviar una invitación para preguntar mi nombre”

Hace algunos años a los muchos que lo estimamos, nos dio un gran susto al ver su salud deteriorada, sin embargo, Dios; su fuerza de voluntad y el apoyo de su familia, hicieron el milagro de verlo recuperarse.

El 3 de mayo de 2014 reapareció en México, José Tomás con gran éxito en la despedida de los ruedos de Fernando Ochoa y fue una fecha inolvidable, un lleno espectacular en el que asistió público de todo el mundo taurino y así va tejiendo la historia, que se celebró el 28 de octubre de 2017, en un festejo incluyendo un torero peruano que se veía que volaba para dejar huella profunda y que, como novillero, se presentó en México en donde más, en Juriquilla.

Para celebrar los 30 años y más de 250 festejos, Leo Valadez de reciente alternativa, salió en hombros de la afición convirtiéndose en el absoluto triunfador de la tarde, Roca Rey se fue en blanco, Arturo Saldívar recibió una oreja y Pablo Hermoso de Mendoza se fue en silencio, los toros del rejoneador, de Marrón, los de a pie, de Los Encinos.

Así la plaza queretana sigue creciendo su historia con un empresario que amó por sobre todas las cosas, al toreo.

Juan Arturo Torres Landa, se nos adelantó en el paseíllo de la vida, vamos a extrañar su presencia física. A su familia la abrazamos con gran cariño.

Con gran alegría, frescura y esperanza, se celebró la carrera anual de El Vivero de Coyoacán, fue un éxito total; todos los boletos fueron vendidos, fue un día de gracia y gran regocijo.

Por muchos años lo han hecho Andrés y Marú Ornelas, se lucieron con un gran grupo de voluntarios de gran calidad.

Profesor de asignatura del ITAM, Consultor y Consejero de empresas y varios años miembro del Consejo Internacional de The Strategic Leadership Forum.

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