Empieza el año y la cuesta de enero que más de uno por la época supone que será un abismo, ya veremos y diremos. Sin embargo, una reflexión es que su existencia, siempre la humanidad ha inventado métodos, para llevar a cabo tareas de manera nueva, no obstante, en el transcurrir del tiempo, existen estereotipos sobre el país de origen, por ejemplo: decíamos los chinos no inventan, sólo producen copias más baratas.

Los italianos son los diseñadores de calzado de moda, pero no se conciben como expertos en software. Los alemanes sobresalen cuando controlan todas las variables. Los franceses son hábiles para aprovechar tecnologías que dependan de generosos subsidios gubernamentales. Los japoneses son buenos para diseñar aparatos electrónicos pequeños. Los mexicanos somos buenos para improvisar, etcétera.

Recuerdo una historia que me platicó un extraordinario pensador como lo fuera, Len Arnoff (pionero en investigación de operaciones) sobre algunas nacionalidades europeas y quién en alguna ocasión, riendo me platicó:

"¿Sabes cuál es la característica del cielo?: Es un lugar en el que los suizos son los organizadores, los alemanes los ingenieros, los amantes son italianos, los cocineros los franceses y los policías son ingleses"; y pregunté ¿La del infierno? "Es un lugar en el que los alemanes son los policías, los cocineros son los ingleses, los ingenieros son los franceses, los organizadores son los italianos y los amantes los suizos".

Ese fue su chiste, creo firmemente que capacidad de producir ideas es propia del humano, es parte de nuestra evolución, e independientemente de la nacionalidad, pero sin dejar de reconocer que existen países que pavimentan mejor el camino para la creatividad y adaptarse a situaciones nuevas y obstáculos imprevistos, que otros.

En México un ejemplo, lo fue y sigue siendo, el mundo fantástico de Cri Cri, uno de los más grandes estimuladores de la imaginación que han existido.

En la estructura de un programa de radio que se inició en 1934, Francisco Gabilondo Soler introducía la pregunta: ¿Y quién es ése señor? Y se contestaba: El Grillo Cantor. Manuel Bernal anunciaba a los patrocinadores y luego narraba las aventuras creadas por la imaginación del genio que, fuera el veracruzano. El Chorrito, por ejemplo, era un recuerdo de Gabilondo, de la fuente de la casa de su abuela.

La creatividad de Cri Cri se unió a la de Othón Vélez, uno de los pilares de la radio y de la televisión, quién le sugirió, para darles mayor cohesión, narrar las aventuras de algún animal. Gabilondo recordó que, se representa a los músicos clásicos (por aquello del frac) como grillos (¿por qué se les llamará así a los políticos en México?) y usó a ese personaje.

También, que en francés se usan dos palabras para designar a los grillos, una es grillon y la otra es cri cri.

Los años que demoró Gabilondo en convertirse en Cri Cri, reflejan un proceso de observación, de lectura, de trabajo en equipo, de viajar, de imaginar, de concretar y no tener temor de presentarse a la XEW, a decir que sus composiciones eran sobre La Patita, El Ropero, El Negrito Bailarín, Papá Elefante, y asimilar burlas por atreverse a proponer lo que hoy es todavía vigente e incuestionable, su capacidad de imaginación, olvidada por muchos de nosotros cuando, por ya no querer pensar como niños, nos volvemos poco atrevidos en pensar fuera de la caja de los prejuicios y atavismos.

Lo de Cri Cri se me vino a la mente cuando, al abordar el taxi de Juan Manuel, en la Ciudad de México, me relató que además de conductor, se dedica a chacharear piezas de autos viejos, aprovecha su trayecto de taxista y va de tianguis en tianguis, comprando aquello que ha visto demandan coleccionistas de autos y su felicidad más grande, es encontrar piezas a precio muy bajo, para luego, colocarlas con margen de ganancia y completar el chivo o ingreso -para los no familiarizados con el término- y pensé que todos debíamos de tener algo de señores tlacuache -canción de Cri Cri-para comprar, cambiar y vender como lo hace Juan Manuel.

En especial en 2022 que, comienza con no muy buenos augurios, habría que acudir a la imaginación -esa que luego reprimimos- y en medio de la pandemia, salir adelante, “no hay más cera que la que arde” Diría mi padre. Tenía razón, feliz año nuevo.

P.D. Algo se mueve en el alma, cuando un amigo se va “así dice la canción gitana”.

Mucho extrañaremos al arquitecto Eutinio García, extraordinario profesor y gran persona; así como a la cuñada de mi asistente Irma Lara Chong. Ambos en la Gloria.

Profesor de asignatura del ITAM, Consultor y Consejero de empresas y miembro por varios años del Consejo Internacional de The Strategic Leadership Forum.

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