Abel Quezada

Luis Ramón Carazo

La iniciativa sobre la marihuana aprobada por el Senado en días pasados, para evaluación de la Cámara de Diputados parecía progresivo, sin embargo, es un paso contradictorio, El Congreso está legislando sobre la producción, el comercio y el consumo de la marihuana, porque la jurisprudencia de la Corte lo obliga. La Corte les ha dado de plazo hasta el 15 de diciembre, para ajustar la ley a las libertades constitucionales.  

 La idea de que el Congreso despenalizaría la producción, el comercio, la posesión y el consumo de marihuana ha caído por tierra. La iniciativa suaviza algunas restricciones, pero no legaliza ni despenaliza. 

Los legisladores, por otra parte, han omitido cualquier consideración para el uso médico de la marihuana. Además, el gobierno creará un Instituto Mexicano para la Regulación y Control del Cannabis, un órgano desconcentrado de la Secretaría de Salud, que "ejercerá la rectoría sobre la cadena productiva del cannabis y sus derivados". El viejo chiste de Motamex de Abel Quezada se vuelve realidad. 

Abel Quezada Calderón nació hace más de  100 años, el 13 de diciembre de 1920 en Monterrey, Nuevo León, y su afición por el dibujo lo obligó a trasladarse a la Ciudad de México, donde trabajó para los periódicos Ovaciones y Excélsior, además de colaborar con Novedades y La Jornada, también elaboró portadas para importantes diarios de Estados Unidos. 

El ingenio del caricaturista e historietista, generó personajes como: Máximo Tops, El Charro Matías, Gastón Billetes, El Tapado y la Dama Caritativa, entre otros; además, fue pintor y sus obras las presentó en tres exposiciones, dos en el Museo Tamayo (Abel Quezada dibujante, 1984) y otra en el Museo de Arte Moderno. Algunas de sus pinturas se incluyeron en Los tiempos perdidos (1979) y La comedia del arte, este último con textos explicativos. 

Abel Quezada estudió ingeniería mecánica y eléctrica; produjo el programa Rayo veloz en la televisión mexicana y llegó a participar al lado de Alberto Isaac en la cinta, “En este pueblo no hay ladrones”, basada en la obra homónima de Gabriel García Márquez y en la que participaron: Luis Buñuel, Leonora Carrington y José Luis Cuevas, además, de los escritores: Juan Rulfo, María Luisa La China Mendoza y Carlos Monsiváis. En 1968 colaboró nuevamente con Isaac, en Las visitaciones del diablo. 

Autor de los libros Cartones de Abel Quezada (1958), Los tiempos perdidos, Nosotros los hombres verdes (1985) y Petróleos Mexicanos, una historia en dos murales (1992), entre otros, obtuvo el Premio del Club de Periodistas y el Nacional de Periodismo de México 1980. 

Entre las muchas anécdotas sobresale una, que no puede quedar en el baúl de los recuerdos, un día de 1956, cuando llegó a comer el famoso caricaturista Abel Quezada a Los Guajolotes, hoy desaparecido, dibujó un guajolote con moño; platillo en mano y viendo de reojo, le dijo “con esto queda saldada la cuenta” y salió orondo. El logo fue utilizado por más de 50 años. 

Fue comedero de políticos, periodistas y artistas. Diego Rivera usó mesas y manteles para diseñar el mural del Teatro Insurgentes. El mismo día que tomó posesión como presidente, Adolfo Ruiz Cortines, cenó con un colaborador, que se detuvieron a pedir el 1 de diciembre de 1952, una torta y una coca por cabeza. 

La cantidad de anécdotas que se vivieron en Los Guajolotes son inagotables, pero regresemos con Don Abel, porque él fue el autor del cartón de Motamex, en el que durante la época de Luis Echeverría jocosamente comentó, que la mejor manera de acabar con el tráfico de marihuana era crear una empresa paraestatal -como ahora está empeñada la 4T- y que, en seis meses, no iba a quedar ni un gramo por lo improductivo que suelen ser. 

En época digital, economía circular, cambio climático, pandemia y más, querer enfrentar el futuro, con empresas gubernamentales, “eficaces”, me parece destinada al abismo, hoy más que nunca vigente Quezada y Motamex, no la chiflen que es cantada, retrogrado, así como con la insuficiencia de medicamentos por el manejo de las licitaciones, criminal. 

Así la veo a pesar de que el hijo, de un querido amigo ya en la Gloria director por muchos años de la sección cultural de El Universal, Paco Ignacio Taibo, lo vea de otra manera, su padre educado y culto, no creo, se hubiera expresado públicamente como él, respecto a las reformas que propone el gobierno. Ya le hubiera hecho, de vivir, un cartel Abel Quezada y creo que no lo hubiera dejado muy bien parado. Cierro agradeciendo sus bendiciones, todas me han servido y voy como los toreros con la patapalante. 
 

Profesor de asignatura del ITAM, Consultor y Consejero de empresas y miembro por varios años del Consejo Internacional de The Strategic Leadership Forum. 

 
 

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