Isabel Díaz Ayuso encarna lo más radical de la ultraderecha española. En sus diferentes expresiones públicas, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha confirmado una y otra vez, su devoción por los conquistadores españoles como Hernán Cortés y Francisco Pizarro; y por lo que cree que constituye un boom cultural que benefició a nuestro país: la conquista y colonización de los pueblos originarios.
Su reciente visita a México, a invitación del conservadurismo, terminó siendo un desastre, debido a las provocaciones a ojos de las y los mexicanos, y a su fallida reivindicación de la conquista y de figuras como el propio Cortés, quien dicho sea de paso, fue el encargado de la tortura y ejecución del último emperador de Tenochtitlán y símbolo ineludible de la resistencia indígena: Cuauhtémoc.
A ojos de los españoles, la visita de Ayuso a nuestro país fue una provocación errada. Diferentes voces, tanto en el gobierno, como en los partidos de oposición como el PSOE, han cuestionado con dureza el trasfondo de una gira que le costó a los madrileños, más de 310 mil euros y que no dejaron más que polémica, rispidez y confrontaciones con diferentes autoridades mexicanas.
Para los anfitriones de Ayuso en México, entre ellos la Alcaldesa de la Cuauhtémoc, la gira tendrá un costo político. No sólo porque el ochenta por ciento de los mexicanos tienen una opinión negativa sobre la conquista y sobre figuras como Hernán Cortés, bandera ideológica de la señora Ayuso, sino porque la misma presidenta de la Comunidad madrileña ha criticado los programas sociales del gobierno mexicano, que tanto han ayudado a las familias de nuestro país.
Todo lo anterior, sin contar el desconocimiento de la historia nacional y de la riqueza de los pueblos originarios de México, quienes dice Ayuso, deberían estar agradecidos por el proceso de colonización. Los vínculos de la ultraderecha española y el conservadurismo mexicano quedaron exhibidos y pagarán los costos de la fallida visita.
En palabras del columnista Julio Astillero, “la insolvencia intelectual, ética y política de la madrileña arrastró a varios de sus anfitriones y promotores locales (…) Exhibidos quedaron los compromisos de esos segmentos conservadores con una provocadora que creyó posible reivindicar la figura histórica de Hernán Cortés”. Nada más acertado.
En la Alcaldía Cuauhtémoc, donde fue invitada y recibida por la titular de la demarcación, existen numerosos pueblos, barrios y colonias con una tradición prehispánica muy importante. Antes de la conquista española, las calles de nuestra alcaldía eran caminos lacustres que conformaban el corazón de la gran Tenochtitlán. Los vestigios arqueológicos de la gran civilización mexica, se pueden apreciar todavía en zonas como el Zócalo capitalino.
Pese a lo anterior y a las profusas porras que recibió la Alcaldesa en redes sociales, por parte de su invitada Isabel Díaz Ayuso; para las y los vecinos de la demarcación la visita de la ultraderechista pasó sin pena ni gloria. Y es que más allá de la foto, la Alcaldía Cuauhtémoc no ganó nada con esta visita, que sí lastima la dignidad de los pueblos originarios que orgullosamente defienden su identidad y raíces en el corazón de la Ciudad de México.

