A las madres que no duermen

Korina Bárcena

A las madres que buscan a sus hijos, a las que buscan justicia, a las que encontraron muerte

No me gustan los ramos de flores, nunca me gustaron, me recuerdan la muerte y yo no quiero morir. Las flores por su belleza son arrancadas de la tierra, cualquiera puede cortarles la vida para disfrutarlas por un momento.

Hoy serán 10 mujeres las que dejarán su habitación vacía, mañana serán otras 10 familias las que empezarán la búsqueda que no tiene fin, y así, cada día sumarán 10 mujeres muertas y enterradas por la esquivez de las autoridades; estos son los resultados de su trabajo en favor de la justicia y su estrategia de seguridad.

En nuestro país el camino a la justicia es más largo que la vida, pues esta no les ha alcanzado a los que andan la ruta de la lucha. La indignación y la protesta no nos ha alcanzado para frenar el tren de la violencia, pues todo indica que nada lo detiene, todos los días se abre paso con la furia del fuego y el cobijo de la indiferencia.

Este fin de semana fue Heidy en Zacatecas, pero antes fue Valeria, Alexia, Laura, Angela, San Juanita y Debanhi en Nuevo León. Nadie sabe lo frágil que es el mundo hasta que es notificado de la materialización de su peor pesadilla, y en nuestro México de colores y alegría, cada día a 10 familias les cambian una hija por un cuerpo inerte y el mismo día, seis familias más comienzan la búsqueda de su desaparecida, más de la mitad de ellas ya fueron desechadas como si fueran algo y no alguien.

La esperanza de México no tiene ojos ni oídos, pues seguimos pensando que en algún momento creerán que nuestra vida alcanza el valor de la de ellos; sin embargo, y a pesar de todos, hoy las alcaldías, juzgados, curules y oficinas públicas no son ocupadas sólo por hombres, pero ¿qué hacen las mujeres del poder?, ¿dónde están las mujeres de la transformación? Su silencio o palabrerío infértil será vergüenza histórica cuando no sean ustedes quienes hagan la crónica. ¿Qué podría ser más deshonroso que estar ahí, convertidas en un instrumento de utilería sin más pretensión que estar, cumplir una cuota o adornar a un hombre que no ve en ellas más gracia que la de una foca que aplaude? Eso es traición, eso nos traiciona a todas.

Es mayo, sería bueno recordar a las madres que no duermen buscando a sus hijas convertidas ya en desecho de un criminal, mientras la autoridad presume dormir en paz. Y cómo no dormir en paz si Dos Bocas va viento en popa y la agenda no marca mayores urgencias, aquí todos son felices excepto los corruptos y conservadores.

Rodeadas por este oscuro momento y por el que ya se esboza, vivir está hecho de la misma materia que luchar.

Transformemos la rabia en poder, gritemos todos los días, detengamos al mundo, que no se hable de otra cosa hasta que las encuentran a todas, hasta que sean castigados todos, los que acosan, los que violan, los que matan y los que lo permiten. El pueblo que pierda la capacidad de reacción lo perderá todo; ignorar u olvidar la desaparición y asesinato de mujeres en México lo normaliza y nos condena.

La flor se secará y su hojarasca alimentará a la tierra que dará vida a otras flores, perpetuando su existencia. La flor que ya fue arrancada sólo por ser flor, no verá su ciclo interrumpido, pues ha alimentado a las voces que seguirán clamando.

Con respeto, a las madres que buscan a sus hijos, a las que buscan justicia, a las que encontraron muerte.

 

El Universal

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