Quién habla de historia debería por lo menos, conocer la suya misma, premisa básica que pareció ignorar la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien en su visita a México exhibió una enorme ignorancia del pasado que desencadenó un inaceptable injerencismo político avalado por quienes de manera irresponsable facilitaron y aplaudieron en una agenda que pretendía cumplir la madrileña junto con algunos personajes de la derecha mexicana que, fieles a su visión conservadora y racista, quisieron enaltecer episodios de sometimiento y colonialismo salvaje al intentar realizar un homenaje a una figura de la conquista que dejó enfermedades, violencia, saqueo y destrucción cultural, como el poco célebre y verdugo de indígenas Hernán Cortés.
Por cierto, a dicho homenaje, además de la participación de Díaz Ayuso, también pretendía acudir un grupo de políticos ultraconservadores de quienes no me sorprendería que estén pensando en homenajear a los genocidas Adolfo Hitler, Benjamín Netanyahu o el dictador Francisco Franco, así de graves y desconectados se encuentran algunos políticos de la oposición.
Para muchos, y en lo particular para un servidor, la visita de la española es reflejo de la contradicción en la que ha caído la oposición mexicana pues, por un lado se da golpes de pecho, pero por otro lado, aplaude y promueve una descarada intromisión de figuras extranjeras y de bajo perfil político como Díaz Ayuso, mostrando una postura incongruente y completamente alejada del sentimiento de la mayoría del pueblo mexicano, como ocurrió en Aguascalientes en donde, en el marco de la Feria Nacional de San Marcos 2026, la ultraconservadora madrileña recibió reconocimientos oficiales como la Medalla de la Libertad del Congreso local y la Llave de la Ciudad, un gesto servil de los que siempre critican pero, cuando tuvieron la oportunidad, actuaron en contra de los más vulnerables.
Quizá el bloque conservador mexicano pensaba que la invitación que le hicieron a Isabel Díaz la iban a poder capitalizar políticamente y así ayudarse un poco en resarcir su imagen pero, su intentona resultó todo un fiasco pues su plan terminó exhibiendo aún más la incongruencia de quienes presumieron a dicha funcionaria como su referente político y lo único que lograron es que, los legisladores ibéricos cuestionaran públicamente el comportamiento de Ayuso exhibiendo además el gasto excesivo de su viaje que fue pagado con el erario de los madrileños, mientras que la propia Asamblea de Madrid calificó el episodio como “insultante, ridículo e ignorante”, pero, lo más patético ocurrió en la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México, en donde la conservadora española fue recibida por la edil de esa demarcación e invitada a distintas reuniones y por si fuera poco, firmó una Carta de Amistad, lo que marcó un episodio que resultó incongruente al realizarse precisamente en la demarcación que lleva el nombre de Cuauhtémoc, el último Tlatoani y símbolo de resistencia y dignidad indígena frente a la conquista española, personaje que fue torturado por Cortés quemándole los pies y que, aun así jamás se doblegó, hecho histórico que, de plano, Isabel Díaz y su anfitriona muy seguramente ignoran pues pesó más el protagonismo de quien hoy debiera estar recorriendo su Alcaldía en lugar de intentar gobernar desde las redes sociales, o mejor dicho, debería ocuparse en ayudar a la gente y no servir de tapete político, papel para el que nadie es electo.
Por todo ello, resulta lamentable que se haya atentado contra el legado que históricamente ha construido nuestro país en el mundo, pues la derecha española y sus becarios olvidaron que México siempre ha sido una tierra de solidaridad y refugio para quienes escaparon de dictaduras tan atroces como la de Franco en España, quien sometió a miles de republicanos quienes tras perder a su familia y su nación por el avance del fascismo en ese país encontraron en esta tierra una mano hermana siempre tendida para apoyarles, una página de la historia caracterizada por la dignidad humana que, al parecer, Ayuso y sus fieles también ignoran o de plano, no les interesó.
Por ello y frente a toda esa cadena de desfiguros, provocaciones y discursos anclados en la desmemoria, es importante destacar la serenidad institucional con la que nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum condujo el tema, evitando enfrascarse en esta provocación y convertir un hecho político, en un conflicto mayor, ya que la mandataria con inteligencia privilegió la diplomacia por encima del espectáculo lo que, le valió una serie de felicitaciones y reconocimientos del congreso español por su postura que terminó por desactivar cualquier intento de polarización que traían consigo algunos discursos retrógrados e incendiarios que nunca encontraron eco en este país enfocado en una visión distinta y basado en su propia historia y su futuro.
Por ello celebro que México defienda desde cualquier trinchera y con firmeza su vocación de país libre en tiempos donde la estridencia intenta imponerse sobre la razón, y que sea capaz de dialogar con el mundo sin renunciar jamás a su memoria ni a su dignidad, bajo una conducción responsable guiada por la prudencia, la inteligencia política y el respeto a la autodeterminación, de modo que el rumbo queda claro: una patria que se respeta a sí misma, defiende su soberanía con altura de miras y avanza con la convicción inquebrantable de que su destino pertenece únicamente a su pueblo.
Diputado federal por Morena
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