El presente de España y México no se puede entender sin su pasado común, enraizado en una tradición viva que nos pertenece y dice mucho de lo que somos. Intentar esquivar la historia conjunta es mutilar una parte de nuestra identidad. Ambas naciones se necesitan porque se complementan y el mayor puente de unidad es el lenguaje: escribimos, hablamos y soñamos en castellano.

La Conquista es un episodio conflictivo y sujeto a múltiples interpretaciones, todas válidas. Tratar de leer el pasado, desde las perspectivas del presente puede distorsionar la interpretación que se haga. La petición de una disculpa pública distanció las relaciones entre ambas naciones, se deben de reconocer los errores del pasado con la intención de no repetirlos, pero se tiene que priorizar el enaltecer los aciertos de este encuentro entre ambas naciones.

Es alentador el acercamiento que se ha propiciado entre México y España, la presidenta Claudia Sheimbaum se ha destacado por priorizar las relaciones con otras naciones. La visita que realizará en estos días a Barcelona, donde tendrá un encuentro con Pedro Sánchez, es una noticia alentadora que se da días antes de que Gonzalo Celorio reciba el Premio Cervantes.

La historia deja heridas que nunca cicatrizan, otorga enseñanzas que permiten construir mejores condiciones en el futuro. España y México se necesitan porque comparten un origen multicultural, ambas naciones son producto de la suma de procesos internos complejos y contrastantes con una raíz cultural profunda.

Hablar de la relación entre ambas naciones es pensar en la solidaridad que existió cuando la Dictadura de Franco, México acogió al exilio español, la aportación que dejaron en nuestro país es incuantificable, basta escribir los nombres para calibrar lo que significó su llegada: Luis Buñuel, Adolfo Sánchez Vázquez, Remedios Varo, León Felipe o Ramón Xirau.

El diálogo que se reestablece debe de partir de los lazos que nos unen, es erróneo construir desde los errores históricos. La mejor disculpa que ambas naciones pueden realizar es reconociendo nuestra historia conjunta.

España y México tienen un lazo indestructible y permanente. La cultura es, forzosamente, el espacio donde podemos dialogar. Carlos Fuentes nos habló del “territorio de la mancha” este espacio donde se encuentra toda la tradición que se desprende del Quijote de Cervantes, la mayor novela de nuestro lenguaje, espacio donde la libertad es producto de la lectura múltiple que surge del entendimiento del otro.

La presidenta Claudia Sheinbaum tiene la posibilidad de recuperar y fortalecer la relación con España alejándose de la visión maniquea de la historia y priorizando los lazos que permitan sumar para construir un mejor futuro para ambas naciones. México tiene el reto de diversificar sus relaciones culturales y comerciales con otras naciones distintas a Estados Unidos.

El desarrollo y futuro de México depende en mucho de entender el pasado, construir lazos sólidos con las naciones que tenemos una historia en común y priorizar la herencia conjunta como fundamento de un proyecto de nación que aspira a construir un futuro próspero y compartido.

Mirar a España es encontrar nuestro rostro, es entender que compartirnos una misma tradición de la cual no podremos desprendernos ni ignorar. Pero sobre todo es rebasar el conflicto interpretativo de lo que fue para centrarnos en la otredad de la otra nación como la posibilidad pensar en lo que puede ser.

Hasta aquí Monstruos y Máscaras…

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