Que no se nos olviden M8 y M9

José Francisco Olvera Ruiz

Estamos con la gran incertidumbre de en qué momento se presentará realmente, la siguiente fase del desarrollo de la pandemia por el Covid-19, independientemente del anuncio, en que así lo declaren las autoridades sanitarias. Vemos cómo la sociedad en general, ha adoptado precauciones, con el afán de esperar que no se tan severa la evolución y de que el tiempo de presencia grave, sea el menos posible. El deseo de todos, sumándonos a la prevención, es salir pronto y con los menores daños de la crisis.

Si bien la atención debe estar centrada por ahora en lo urgente, no podemos distraernos, dejando de lado lo importante. Aún se escuchan las voces de las impresionantes marchas femeninas del 8 de marzo y sin duda se oye y se debe poner atención, al profundo silencio del día 9. Por qué no aprovechar los días en casa, para pensar tanto en las causas como en las soluciones a los justos reclamos de las mujeres de todas las regiones del país.

No hay recetas para la gran diversidad problemas que enfrenta el género femenino en México, ni hay un solo camino de atención a lo complejo que se ha vuelto el tema. Cuando se presentan casos graves, los análisis se concentran en el feminicidio, y es correcto, pero no se debe perder de vista, que este delito, es la consecuencia última, de una serie de actos delictivos menores y conductas marginales, que constantemente, vienen sufriendo las mujeres, incuso desde niñas.

Discriminación general, violencia verbal y física, segregación, venta, trata, son conductas que padecen, incluso algunas como parte de un patrón cultural ancestral. Por lo mismo no hay soluciones sencillas ni de corto plazo. Pero la gran pregunta es quién o qué instancia debe tomar la responsabilidad de elaborar y plantear una solución global ante este fenómeno grave, que causa más daños sociales y económicos, que las crisis temporales.

La respuesta está en lo colectivo. No en las acciones de una sola Secretaría de estado, ni en las determinaciones aisladas de un gobierno estatal o local, no solo es una tarea legislativa, vaya ni siquiera está solo en la decisión de Presidente, que ya vimos, no cambia su estrategia ante los reclamos. Es una tarea para el Estado Mexicano. Es un compromiso que se debe asumir con la responsabilidad y participación de todos. Con una agenda definida y precisa en el tiempo.

La decisión está en el punto de partida. Quién o qué órgano del Estado debe tomar la iniciativa para alcanzar soluciones. Es necesario observar el artículo 26 de la Constitución, que establece como obligación, la organización del sistema de planeación democrática, de donde emana el plan nacional de desarrollo, como instrumento rector para la elaboración de programas. Por lo que al pensar en las acciones que fortalezcan la equidad de género y prevengan y sancionen realmente la violencia hacia la mujer, se necesita de programas con respaldo presupuestal.

Las respuestas que las mujeres esperan, debieran estar marcadas en los fines del proyecto de la patria. Si pensamos en acciones de Estado, hablamos de una política nacional, con visión transversal, que incorpore a todas las dependencias y entidades de la administración pública, federal, estatal y municipal; que genere tareas para entidades autónomas y todo tipo de organismos susceptibles de sumarse.

Se requiere de un programa que incorpore las voces de la sociedad y en lo particular de las mujeres, de las organizadas y de las que destacan por su capacidad de propuesta, de quienes luchan en las calles, marchando con la cara orgullosamente descubierta y también de las embozadas, que algo tienen que decir pero que no hemos sabido escucharles. Es necesario que se expresen todas, las de experiencia y más las jóvenes, porque de ellas depende el futuro.

La constitución nos otorga planeación democrática como instrumento para el modelo de nación. Nos toca participar para mejorar las condiciones de la población, las mujeres. El punto de partida es la revisión de PND y a partir de ello, desencadenar la acción de todo el Estado. Solo falta la respuesta a la pregunta básica: a quien le toca tomar la iniciativa?

Exgobernador de Hidalgo

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