Otra vez la Marina y el Ejército, ¿pero, y la estrategia?

José Francisco Olvera Ruiz

De hecho, tanto el Ejército Nacional, como la Marina Armada, no han dejado de realizar actividades de seguridad pública en el territorio mexicano. Frecuentemente se conoce la realización de algún operativo de las fuerzas armas, en apoyo de la Guardia Nacional.

Ahora se nos anuncia que, mediante Decreto Presidencial, se oficializa la regularización de las fuerzas armadas en funciones de seguridad pública. Por lo que la decisión está tomada. Ya no tienen eco las voces que cuestionan la naturaleza constitucional del decreto, como tampoco las de quienes insisten que es una decisión para militarizar al país, en medio de la crisis por la pandemia que padece el mundo.

Dando como ciudadanos el beneficio de la duda, aceptamos que son, nuestras fuerzas armadas, unas de las instituciones nacionales, que cuentan con mayor aceptación y confianza por parte del pueblo. Por lo que debiera generar una sensación colectiva de tranquilidad, que estén recorriendo carreteras, calles y caminos.

Pero aquí surge la duda: ¿Cuáles serán sus funciones y sus alcances?, ¿Quién tomará las decisiones y dará las órdenes? ¿Solo vigilarán o también investigarán y realizarán detenciones? En suma ¿con qué estrategia van a operar?

Las dudas surgen dadas las circunstancias. El Consejo Nacional de Seguridad Pública, sesiona de manera remota, pero si en sus acuerdos no están los titulares de la Secretaria de la Defesa Nacional y de Marina, no hay alcances para generarles instrucciones. El Secretario Alfonso Durazo, también tiene comunicación con sus pares, pero eso son, secretarios de estado con la misma jerarquía, por lo que no es posible una subordinación entre ellos. Entonces la cuestión es ¿quién tomará las decisiones o quien coordinará estos esfuerzos? Jurídicamente, no está claro.

En una breve abstracción, se analiza, si recorren territorio y hacen detenciones en flagrancia y luego ponen a probables delincuentes a disposición del ministerio público local o federal, ¿no caerán en la falla al no integrar bien los expedientes, y con ello no cumplir con el debido proceso? Ya conocemos la historia, ese supuesto basta para que los jueces, liberen con facilidad a los posibles responsables.

Por otro lado, si actúan con órdenes liberadas por un juez, debe ser con el acuerdo para que realicen tareas conjuntas con las policías dedicadas a ejecutar. Aquí ya intervienen otras instancias. La Fiscalía General de la República, los Jueces Federales y locales, que también deben ser parte de una estrategia.

Recientemente el Secretario Durazo afirmó que se trata que “las Fuerzas Armadas participen de manera coordinada con los Estados en la construcción de la paz y en la formación, estructuración y capacitación” y aquí viene otro análisis, ¿quién define los términos de esa coordinación, quien la supervisará y si se habla de capacitación, que mucho hace falta, habrá recursos para ello? Los Estados han dejado de recibir el apoyo económico necesario para mejorar el desempeño.

Existe un déficit histórico en la operación y fortalecimiento de los cuerpos estatales y municipales de seguridad pública y protección civil. Hoy tenemos muchos policías y mandos, mal preparados y sin un criterio uniforme en el país, sin el armamento y equipo adecuados, no funcionan los servicios de inteligencia como es deseable, y lo más grave, los salarios y prestaciones, no son correspondientes con el riesgo laboral. Por ello es común enterarnos que la delincuencia organizada, penetra las estructuras policiales.

Finalmente, no sabemos cuál es la indicación para con el crimen organizado, que cada día se hace más presente y lo presume. ¿Se va a combatir, habrá detenciones y decomisos, operará el Centro Nacional de Inteligencia, que parece le dejó sus funciones a la Unidad de Inteligencia Financiera? Claro está que una estrategia operativa no se debe dar a conocer, el sigilo es parte del mismo plan, pero saber de los lineamientos elementales y las funciones generales, sin duda dará más confianza a la población y reducirá la gran sospecha colectiva de una militarización general. Sería tranquilizante saber, que tienen una estrategia.

 

Exgobernador de Hidalgo

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