No han transcurrido los quince primeros días del triunfo electoral de Lula Da Silva, en segunda vuelta y despertamos con la noticia del escándalo de Santiago Peña, ahora expresidente paraguayo. Peña fue electo en agosto de 2023 y su mandato presidencial concluía en agosto del 2028. Este escenario político es un ingrediente más para cuando menos tener, desde ahora, una perspectiva de lo que será el 2027 latinoamericano, con la sombra de Donald Trump y su “Doctrine Monroe”

No pocas valoraciones salen a relucir del escándalo financiero que generó la salida de Santiago Peña, con el anuncio de la quiebra del banco Ueno Bank. Entidad financiera que, según se estima, administraba los ahorros de uno de cada tres paraguayas y paraguayos. Se reduce a corrupción. Las primeras noticias hablan que fue ventilado por una facción del Partido Colorado; el partido de Peña. La organización política más importante en la historia política del Paraguay contemporáneo.

El escenario de dictaduras militares, distintivo de América Latina, y del cono sur durante la Guerra Fría, también tiene como ejemplo singular lo sucedido en Paraguay. Uno de sus más escenarios más representativos. Paraguay experimentó la dictadura más longeva de América del Sur. La de Alfredo Stroessner quien se convirtió, bajo la fachada de elecciones democráticas, en jefe de Estado desde 1954 hasta febrero de 1989. Es decir si interesa revisitar la guerra fría latinoamericana, debe uno acercarse a la biografía política de Stroessner.

Al influjo de lo que conocemos como la “marea rosa latinoamericana”, Paraguay experimentó en 2008 el triunfo electoral de un bloque opositor. Después de sesenta y un años por primera ocasión perdió las elecciones el histórico Partido Colorado. En esa ocasión el obispo Fernando Lugo se convirtió en el primer presidente que, desde 1947, no surgía de las plataformas del partido hegemónico. Sin embargo, Lugo fue destituido por juicio político en junio de 2012. El antecedente inmediato de lo que sucede precisamente con Santiago Peña.

Aunque estamos a la espera del cauce político que tome el caso Santiago Peña, pues ya asumió la jefatura de Estado el vicepresidente Pedro Alliana, hay dos variables más que se deben considerar en el contexto continental. Al escándalo paraguayo se agregan en poco menos de dos semanas: el triunfo de Lula y los descalabros que experimentó el Partido Republicano en Estados Unidos. Entre otros resultados, la plataforma Demócrata obtuvo las gubernaturas de Texas y California, y también se impuso en la composición de las cámaras. Santiago Peña era un aliado incondicional de Donald Trump y fue uno de los mandatarios latinoamericanos que lo acompañó en el lanzamiento en Miami del “Escudo de Las Américas”.

Lo sucedido en Paraguay el pasado 5 de noviembre es complemento de un reposicionamiento progresista en la región, sólo que a escala continental. Pone en entredicho la abrasiva derechización latinoamericana. Estamos sin duda ante un péndulo ideológico en la región. Las imágenes de Paraguay ponen de manifiesto sociedades descontentas. Escenarios de corrupción. Poblaciones latinoamericanas que inmediatamente se manifiestan y salen a las calles para exigir justicia. Ahora veremos cómo se repara el daño.

Lo cierto es que muchas de estas escenas dieron la vuelta al mundo el 3 de febrero de 1989. El entonces dictador más longevo del continente, el paraguayo Alfredo Stroessner, fue derrocado y salió al exilio a Brasil. No regresó a Paraguay. Poco después tocaría el turno al chileno Augusto Pinochet, quien unos meses antes había perdido el plebiscito. Por cierto, ambos, Stroessner y Pinochet, fallecieron en 2006. Hace exactamente veinte años.

CIALC UNAM

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

dmt

TEMAS RELACIONADOS