La carrera sprint de este fin de semana en Canadá entregó los primeros signos de conflicto entre la dupla de las flechas de plata, el italiano Kimi Andrea Antonelli y el británico George Russell, cuando al intentar el rebase el primero acusó al segundo de empujarlo fuera de la pista.
Y es que la pelea por el campeonato de pilotos que hasta el momento parece estar en el equipo alemán, no será un día de campo.
George Russell, de 28 años, que cumple ya un lustro este 2026 como piloto titular de Mercedes, inició la temporada como el favorito para alzar el campeonato del mundo, el que sería el primero en su cuenta. Así empezó el año, ganando la carrera inaugural en el circuito Albert Park en Australia, teniendo al lado en segundo lugar, a su novel coequipero, Kimi Antonelli, de 19 años.
Este cuadro pintaba el mundo ideal para Mercedes: el piloto de experiencia con el mejor auto de la parrilla haciendo el 1-2 junto al todavía novato de segundo temporada, resultando en los títulos de pilotos y constructores, seguramente.
Pero rápidamente el escenario cambió cuando Antonelli gana los siguientes tres Grandes Premios: China, Japón y Miami, poniéndose a la delantera en el campeonato por 20 puntos, confirmando todas las apuestas que Toto Wolff puso sobre el joven nacido en Bolonia.
Dueño de un manejo agresivo y rápido, Antonelli no sólo se impuso los domingos de carrera, sino también los sábados llevándose las pole position. Russell pareció desdibujarse quedando incluso fuera del podio las últimas dos últimas carreras.
Sin embargo, el serial aún es joven, es mayo y apenas hemos visto cinco de siete carreras (por la cancelación de los Grandes Premios de Bahrein y Arabia Saudita), y es precisamente en Canadá donde Russell podría tener su resurrección en la temporada, ya que ganó en el circuito Gilles Villeneuve tanto el año pasado como la carrera sprint de este sábado, siendo entonces una pista que se acomoda a su manejo.
Pero Antonelli, está ahí, respirándole de cerca, y quizá Russell podría apostar a desesperarlo, provocarlo, aplicándole el viejo refrán de que el que se enoja, pierde.
Kimi de hecho (haciendo honor a su sangre italiana), se quejó airadamente por radio de que Russell lo presionó para sacarlo del circuito al intentar el rebase, e incluso soltó un sarcástico “Si así vamos a correr ahora…”, pero pronto apareció la figura paterna de Toto Wolff para exigirle de manera diplomática que lo sucedido en la sprint debía platicarse al interior del equipo y no en público.
Sólo así Antonelli se moderó, pero dejó claro que no entregará el campeonato sin guerra de por medio. Para templar a Antonelli deben entrar en juego tanto la experiencia de Peter Bonnington, su ingeniero de carrera, como los consejos del propio Wolff, a manera de sensei.
Mercedes sabe lo que es tener la guerra en casa, cuando en 2016 Lewis Hamilton y Nico Rosberg protagonizaron una cerrada batalla por el título, incluso con choques entre sí como el del Gran Premio de España, cuando ambos quedaron fuera de combate.
Los aficionados ya se frotan las manos, pues el campeonato se puede poner al rojo vivo con duelos en pista y sin órdenes de equipo de por medio, con una guerra sin cuartel entre Russell y Antonelli. ¡Corren las apuestas!
@jorgedialogante







