Dentro de seis semanas, habrán transcurrido ya dos años del actual sexenio, la tercera parte. La discusión entre políticos y analistas, extranjeros y mexicanos, de izquierda o conservadores, sobre la hipotética ruptura entre la presidenta y su antecesor, ha durado más. Comenzó incluso antes de la elección, cuando se hizo evidente la reelección de Morena a la Presidencia. Dicho debate ha pasado por varias etapas, analogías y deseos piadosos, o “wishful thinking”. No todos los participantes, sin embargo, han tenido razón, y menos aún, reconocen sus errores. Así es la comentocracia, en México y en China.
Uno de los paralelos evocados con mayor frecuencia ha consistido en el fin del Maximato, en 1936. Ante quienes sosteníamos que no habría nunca ruptura entre López Obrador y Sheinbaum, abundaron los pronósticos basados en la historia. Así como Lázaro Cárdenas trepó a Plutarco Elías Calles en un avión el 10 de abril de 1936, un año, cuatro meses y diez días después de su toma de posesión, Sheinbaum mandaría a su mentor a Cuba, Moscú o Beijing. Se está tardando.
Lo va a seguir haciendo. Pululan los relatos en torno a cada episodio de la serie interminable de escándalos de este gobierno. Cada vez que detienen a un narcopolítico de sexta, o a un militar o marino, o que defenestran a un colaborador de AMLO, surgen los deseos y los vaticinios rupturistas. “Sheinbaum podría aprovechar el escándalo del huachicol fiscal para romper con AMLO, detener a su secretario de la Marina, al gobernador de Tamaulipas, a sus funcionarios de Aduanas”, etc. Nada de eso ha sucedido, y las probabilidades que acontezca son mínimas. “Sheinbaum podría aprovechar la detención de Hernán Bermúdez Requena y La Barredora, la complicidad de Adán Augusto y la investigación en curso contra él en Estados Unidos para deshacerse de todos los colaboradores heredados del sexenio pasado”. Nada ha pasado, ni va a pasar, además de que no es para nada sencillo determinar cuáles son los colaboradores de AMLO y cuáles de Sheinbaum. “Sheinbaum podría aprovechar la solicitud de detención provisional para fines de extradición de Rocha Moya para llevar a cabo una limpia de todos los narcogobernadores, y echarle la culpa a los gringos: ‘perdimos Pollo’ (dixit Ruiz Cortines a Flores Muñoz)”. Al contrario: la defensa del gobernador de Sinaloa se ha convertido en un asunto de soberanía nacional, y es evidente que no va ser entregado o investigado en México, cualquiera que sea el costo con Washington. “Sheinbaum podría aprovechar la revocación de la visa a López Beltrán para enviar una señal inequívoca a Palenque de que las decisiones ya se toman en Palacio y que no va defender a capa y espada a la familia de López Obrador”. Al revés: ha convertido el tema personal (según ella misma) de la visa de Andy en un asunto —aberrante— de soberanía nacional.
En otras palabras, todos los que pensaban, anhelaban o pronosticaban que en algún momento se produciría un rompimiento entre los dos sexenios de la 4T se equivocaron, y seguirán equivocándose. López Obrador la escogió a ella, como los presidentes del PRI elegían ellos —y no los votantes— a quienes los seguirían en Los Pinos, al sucesor idóneo. De la misma manera que uno de los principales factores en la mente de todos los mandatarios priistas desde Cárdenas fue considerar quién protegería más a su familia, su persona y su “legado”, AMLO actuó igual con Sheinbaum. Solo que la mayoría de los priistas solían no acertar (ver la frase atribuida a Díaz Ordaz frente al espejo cada día después de su presidencia: “Soy un pendejo (por haber escogido a Echeverría)”). López Obrador lo hizo bien, por lo menos en esto. La sucesora va a proteger a su familia, a su pretendida obra, y a él mismo, incondicionalmente.
Entiendo a los profetas de la ruptura. De haberse producido, les hubiera permitido seguir condenando a López Obrador, y elogiar, aplaudir, o por lo menos de vez en cuando, reconocer a Sheinbaum. No se les dio. Sería absurdo pedirles que admitieran su error, y rectificaran. No lo van a hacer. Cuando reviente el nuevo escándalo —mañana, o la semana que entra— volverán a predecir o recomendar que Sheinbaum aproveche la oportunidad para, ahora sí, deshacerse de AMLO. Y se van a aventar todo el sexenio así. ¿Quiénes? A quienes les venga el saco.
Excanciller de México
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