Claudia Sheinbaum tiene casi año y medio de ser presidenta de México. Arrasó en la votación a su opositora Xóchitl Gálvez, con el doble de los votos, además realizó un fraude inmenso al convertir el 54% de su votación para diputados en 73% de curules. Triunfó con un discurso de “izquierda”, lo mismo que AMLO, quien la destapó en el restaurante Mayor al lado del Templo Mayor, lugar maravilloso con muchas deficiencias administrativas. En esas calles se gestaron y desarrollaron las inmensas movilizaciones de trabajadores a fines de los 60, los ferrocarrileros de Vallejo y Campa, los maestros de Othón Salazar, también las del movimiento camionero cuyos líderes murieron casi todos exceptuando al joven cardenista Toño Tenorio y algún otro por ahí. En los tres movimientos participé, aunque era casi un niño entre 12 y 14 años.

En esos días, meses y años triunfó la Revolución Cubana, mi generación se formó en esas grandes luchas, éramos la izquierda independiente, aunque teníamos muchos nexos con la izquierda de la Revolución Mexicana encabezada por el general Cárdenas muy ligado a Fidel Castro, incluso de manera personal.

Nadie dudaba que esas luchas y sus protagonistas éramos de izquierda.

Ahora la cosa está más enredada. Sheinbaum y AMLO son castristas. ¿Eso es suficiente para considerarlos de izquierda? ¿O por el contrario los define como cómplices de una dictadura ominosa que traicionó a la Revolución Cubana?

Para millones en México, en América Latina y en Europa, por lo menos, la defensa de los gobernantes de la isla es hoy la tarea principal y fundamental de la izquierda.

Para la derecha de todo tipo, también apoyar a la dictadura castrista significa ser de izquierda, por lo tanto no debe extrañar, el rechazo de millones que dieron un vuelco electoral votando por las derechas más extremas, algunas casi fascistas, en donde antes fueron bastiones comunistas como en la periferia de París, el norte de Italia, en Madrid, en Portugal, en el centro y este de Europa, con la excepción reciente en Hungría donde triunfaron los liberales, básicamente porque las izquierdas gobernantes fueron muy ineptas, corruptas e incluso contrarias a la libertad, sobre todo en el antiguo campo socialista.

Es muy difícil que los obreros tuvieran como ejemplos a países donde los salarios eran hasta 20, 30 o 50 veces más bajos que los de Europa Occidental, además de no haber ninguna libertad, imposible la existencia de sindicatos verdaderos, cuando había huelgas eran reprimidas a sangre y fuego como ocurrió en Hungría en 1956 y en Checoslovaquia, que fue invadida por las tropas soviéticas para aplastar el ensayo de Socialismo con Rostro Humano, de Dubcek.

Como México no hay dos, aquí se implantó la dictadura perfecta, el PRI operaba en un país capitalista atrasado, con un régimen muy parecido al soviético, que los gringos toleraban a cambio de garantías plenas para sus capitales.

La 4T entregó a los militares las aduanas, los puertos, los aeropuertos, la persecución a los migrantes, a los estudiantes, a los campesinos e incluso a los brotes de pequeñas huelgas de trabajadores.

La 4T se opone a una reforma fiscal progresiva. Reprime a las madres buscadoras de los más de 150 mil desaparecidos, acusa a la ONU de servir a los enemigos de la presidenta por emitir resoluciones a favor de la justicia en los desaparecidos.

La Cuatrote desbarató el sistema de salud, educación, cultura, ciencia; quitó la independencia al Poder Judicial, desapareció los organismos autónomos, es un desastre construyendo obras majestuosas inútiles.

¿Sheinbaum es de izquierda?

@joelortegajuar

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