La presidenta Claudia Sheinbaum al parecer ha tomado la decisión de permitir en México el fracking. Esto es la fracturación hidráulica para extracción de gas vía la inyección de cantidades importantes de agua, arena y químicos a alta presión. Y digo parece, pues el anunció se haría la semana pasada, pero fue pospuesto — por ella misma— pues aún sigue revisando el tema con expertos.
Es probable que la decisión en realidad se haya tomado antes del 18 de marzo pasado, fecha en que se anunció que el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas asumiría el Consejo Consultivo de Pemex. Si bien el ingeniero se encuentra bien de salud, a su avanzada edad, 91 años, pocos consejos técnicos actualizados ya podría dar a Pemex. Su nombramiento es político, pues la idea es que con el peso del apellido Cárdenas, en la izquierda, se avale el fracking. Algo que demonizó López Obrador durante su presidencia. Pero la actual Presidenta hizo lo mismo en sus compromisos de campaña.
Algo que el pasado viernes hizo notar el analista, Julio Hernández, en su columna de La Jornada. Escribió “la Alianza Mexicana contra el Fracking y 70 organizaciones, emitieron un documento en el que señalan…. que la extracción de gas es consolidar el modelo fósil y corporativo que profundiza desigualdades territoriales y debilita la autonomía energética comunitaria”. Cierra el documento “Como bien sabe Claudia Sheinbaum, pues fue uno de sus compromisos electorales que la llevaron a la Presidencia, el fracking no es opción ni es sustentable, el mandato que se pretende ser incumplido se mantiene: ¡No al fracking, ni aquí ni allá, ni hoy ni nunca!”
¿Qué cambió para que unos meses la Presidenta Sheinbaum y, presumiblemente, también el expresidente López Obrador cambiaran de parecer?
La respuesta son los pésimos resultados de Pemex en materia de producción de gas: el año pasado México tuvo que importar 6,800 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) de los Estados Unidos (EU). Así, las importaciones de gas de los EU representaron 91% del consumo del mercado nacional. Con este gas que México importa se genera 60% de nuestra electricidad y, además, ese mismo gas mueve a otras partes relevantes de la industria nacional.
Para este 2026, de acuerdo a los propios datos de la Secretaría de Energía, el panorama empeora: Pemex suministró al mercado privado, en enero y febrero, apenas 507 MMpcd.
Una reducción de 26% frente a lo que suministro el año pasado a la industria privada nacional. Así, mientras la industria nacional –pública y privada- requieren de más gas, Pemex ahora les da menos. Casi nada de hecho, apenas 9% de la demanda nacional y esa cifra va a la baja cada bimestre.
Si los EU, por cualesquiera razones deciden suspender el envío de gas a México, van a paralizar a todo el país. Lo que no es impensable ahora que estamos viendo cóm o en Medio Oriente y Cuba la energía es utilizada como un instrumento de presión militar y económica.
De hecho, nuestras reservas de gas almacenado son tan raquíticas que, de acuerdo con datos oficiales, apenas nos durarían 2.4 días (57 horas) antes de que el país se paralice.
El quedarnos sin gas afectaría principalmente las siguientes industrias: generación de electricidad, automotriz, metalmecánica, papel y cartón, química, textil, alimentos y bebidas, hospitales y lavanderías industriales.
El gobierno federal debe, con razón, tener preocupaciones por esta enorme dependencia energética con los EU.
En este tema, tener más gas a la brevedad no sólo es un tema de soberanía, es uno de seguridad nacional. Y ya vamos tarde pues, aunque tenemos muchos yacimientos de gas, se requerirán meses para el inicio de su extracción de manera relevante.
En este cambio de paradigma, el gobierno federal debe buscar dar incentivos y seguridad jurídica a quienes obtengan gas. Difícilmente los privados van a querer ir con Pemex de socio mayoritario dado el caos de la empresa y dado que los tribunales en México han dejado de ser creíbles en disputas contra el gobierno y sus empresas.
Finalmente, hay que revisar qué tecnología y empresas se buscarán para hacer fracking en México. Hay que asegurar que sus respectivos gobiernos no les puedan ordenar cesar trabajos, pues eso nos regresaría al mismo escenario de donde queremos salir: la dependencia en otro país para poder tener luz.
CAMBIANDO DE TEMA: lamentable todo lo que está saliendo de los pleitos mediáticos entre la familia Aguirre, dueña de Radio Centro. La viuda de Aguirre, Rosa Rubio, trae asesoría de la firma de Nassar Abogados y la familia Aguirre al despacho González Casanova. Ambos despachos serán los ganones de la “herencia” de quienes fueran el principal grupo radiofónico del país. El finado Carlos Aguirre era una gran persona y es injusto que se empañe su legado.
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