Es evidente la incomodidad que el Papa Francisco ha causado en algunos líderes y fieles católicos por las prioridades que ha asumido en su papado y las afirmaciones que ha realizado sobre temas de actualidad y controversiales.

Apoyar a las víctimas de la violencia, defender a los sectores vulnerables, imponer medidas más duras contra los abusos sexuales dentro de la Iglesia, dialogar con representantes de la comunidad LGBTQ+, abogar por el cuidado del medio ambiente, son hechos que le han valido las críticas y ataques dentro de la Iglesia.

Aquellos que se han incomodado por las prioridades y afirmaciones de Francisco buscaron reiteradas veces en el papa emérito, Benedicto XVI, un apoyo para criticar el papado actual, sin embargo, nunca encontraron eco en Benedicto para sus críticas.

El Papa Francisco rara vez ha hablado de este tema. Sus respuestas generalmente suelen ser escuetas y sencillas, como lo fue cuando recientemente un grupo de sacerdotes españoles, en tono sarcástico, dijeron en una transmisión por YouTube que oraban para que el Papa se fuera al cielo “cuanto antes”, a lo que Francisco solo respondió: “es gente triste, les tengo lástima”.

Sin embargo, un nuevo libro ha dejado entrever cómo el Papa ha sorteado estos problemas: “Papa Francisco, El sucesor. Mis recuerdos con Benedicto XVI”, escrito por el periodista Javier Martínez-Brocal.

En este libro, Francisco habla de varias veces en las que obispos y cardenales buscaron el apoyo de su antecesor para cricarlo o desacreditarlo, y como una y otra vez, el Papa Benedicto XVI lo apoyó y lo defendió. “Para mí fue un padre. ¡Con qué delicadeza me acompañó en este camino!”

En otra anécdota similar comenta el Papa Francisco: “Algunos fueron a decirle a Benedicto que yo estaba diciendo herejías y qué sé yo. Él los escuchó y, con mucha altura, los ayudó a distinguir las cosas... Les dijo: ‘Esto no es una herejía’. ¡Cómo me defendió! La situación me ayudó a comprender que tenía acá a personas que estaban medio tapaditas y que aprovechaban la menor ocasión para morderme. Él siempre me defendió”, describe Francisco en el capítulo “Tensiones”.

Sin duda existen diferencias entre el estilo, las prioridades y la manera de expresarse de cada uno de los papas; aunque también ha habido continuidad en temas fundamentales como la evangelización, la disciplina en los casos de abuso y el orden financiero dentro de los organismos que dependen del Vaticano.

La historia deja testimonio del acompañamiento paciente y respetuoso que el papa emérito ofreció al Papa Francisco, siendo siempre fiel a las decisiones que el sucesor de Pedro fue tomando. La relación respetuosa, de admiración y cariño que existía entre ambos pontífices, incluso se cultivó desde que Bergoglio era Arzobispo de Buenos Aires.

Esta entrevista publicada tira y deja sin sustento a los grupos que buscan denostar el magisterio de Francisco, y muestra cómo nunca existió una pelea, ni hubo distanciamientos. Nos deja tambien un claro testimonio de que quienes apuestan por dividir la Iglesia o desacreditar a Francisco, utilizando el pensamiento de Benedicto XVI están muy lejos de poder lograrlo. Benedicto XVI, como papa emérito y Francisco, como papa en función, caminaron siempre en comunión y nos dieron un testimonio de amor a la Iglesia de la que todos podemos aprender.

Director de Comunicación de la Arquidiócesis Primada de México

Contacto: @jlabastida

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