El Papa Francisco habló nuevamente sobre la unión de personas del mismo sexo. En una carta en la que responde a una serie de dudas expuestas por cinco cardenales, el Pontífice responde sobre la bendición a parejas homosexuales.

En una respuesta extensa, Francisco hizo énfasis en que la Iglesia concibe el matrimonio como “una unión exclusiva, estable e indisoluble entre un varón y una mujer, naturalmente abierta a engendrar hijos”.

“No es una mera cuestión de nombres, sino que la realidad que denominamos matrimonio tiene una constitución esencial única que exige un nombre exclusivo, no aplicable a otras realidades”.

El Papa continúa: “Por esta razón, la Iglesia evita todo tipo de rito o de sacramental que pueda contradecir esta convicción y dar a entender que se reconoce como matrimonio algo que no lo es”.

Sin embargo, Francisco señala que es importante que los sacerdotes no pierdan la caridad pastoral en su trato con las personas, algo que debe atravesar todas nuestras decisiones y actitudes.

“La defensa de la verdad objetiva no es la única expresión de esa caridad, que también está hecha de amabilidad, de paciencia, de compresión, de ternura, de aliento. Por consiguiente, no podemos constituirnos en jueces que sólo niegan, rechazan, excluyen”.

El Papa asegura que quien pide una bendición expresa un pedido de auxilio a Dios, un ruego para poder vivir mejor, una confianza en un Padre que puede ayudarnos a vivir mejor.

En su respuesta, Francisco hace un apunte relevante, y es el hecho de que hay circunstancias que no se rigen bajo una norma, pues la vida de la Iglesia corre por muchos cauces además de los normativos.

No es la primera vez que el Papa Francisco habla sobre caridad hacia las personas homosexuales. En 2020, aseguró que "las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia”, pues son hijos de Dios. En 2013, poco después de convertirse en Papa, aseguró que "si aceptan al Señor y tienen buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlos? Ellos no deben ser marginados".

Del 4 al 29 de octubre, en el Vaticano, se está llevando a cabo el Sínodo de la Sinodalidad, una reunión presidida por Francisco en la que participarán laicos, obispos, cardenales, religiosos y más grupos, que tiene como objetivo escuchar a toda la Iglesia Católica, a fin de encontrar métodos que permitan caminar juntos.

El documento que guía las discusiones del Sínodo reúne las preocupaciones de las Conferencias Episcopales y diócesis de todo el mundo sobre los temas más importantes para la Iglesia en la actualidad. Uno de esos temas habla de la inclusión dentro de la Iglesia.

Este documento establece que la etapa de escucha del Sínodo, que consistió en una consulta por diócesis abierta a todos los bautizados, reveló que diversos grupos “no se sienten aceptados en la Iglesia”. Entre esos grupos se encuentra la comunidad LGBT, los divorciados vueltos a casar, y también personas que sufren discriminación racial, migrantes y refugiados, y personas sin hogar.

La pregunta que espera guiar la discusión sobre este tema durante el Sínodo es la siguiente: “¿Cómo podemos crear espacios en los que aquellos que se sienten heridos por la Iglesia y rechazados por la comunidad puedan sentirse reconocidos, acogidos, no juzgados y libres para hacer preguntas?”

No es casualidad que la respuesta del Papa en torno a la bendición de uniones del mismo sexo se dé en el marco de este Sínodo. Por el contrario, hace énfasis en la necesidad de la Iglesia de abogar por la unión y marca la agenda del legado que espera dejar Francisco: una Iglesia donde nadie quede fuera, donde la caridad y la verdad estén siempre presentes y sean el camino para reconocer que el amor de Dios es más grande que todas nuestras diferencias.

Director de Comunicación de la Arquidiócesis Primada de México

Contacto: @jlabastida

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