Esta semana, tres noticias se volvieron tendencia en redes sociales. Por un lado, la controversia respecto al nuevo video de Ariana Grande y la especulación sobre su salud por su extrema delgadez. Por otro lado, Pérez Hilton transmitió en vivo una crisis de salud mental en la que se autolesionaba. Y no podemos dejar de lado el asesinato del influencer mexicano César Gastélum, también en plena transmisión en vivo. Las tres noticias se difundieron por nuestras pantallas, frente a un público cautivo que no podía dejar de ver. Muchos de ellos, adolescentes.

Tiempo en pantallas de adolescentes: 7 horas 32 minutos en promedio

De acuerdo con el subsecretario de Educación Superior, Ricardo Villanueva, los mexicanos mayores de 16 años pasan al día 7 horas 32 minutos frente a una pantalla. Una hora más que el promedio mundial y casi el equivalente a una jornada laboral completa. Frente a esto, el gobierno abrió un debate sobre el uso de redes sociales en niños, niñas y adolescentes, que se ha abordado con expertos los lunes en la Mañanera. Entre los temas que se han tratado se abordan temas como la adicción a las redes sociales, así como la respuesta que se debe dar ante este tema. La urgencia de este debate no está sólo en el tiempo desmedido que pasamos frente a las pantallas, sino en las consecuencias que esto tiene en todos nosotros.

Atención sostenida de 2.30 minutos a 47 segundos

Según la investigación de la psicóloga Gloria Mark, la capacidad de sostener la atención en adolescentes se redujo drásticamente en menos de 15 años. Pasando de poder sostener la atención sostenida durante 2.3 minutos a sólo poder hacerlo durante 47 segundos. Esto ha tenido como consecuencia que las personas no puedan leer textos largos ni tampoco comprenderlos. En Estados Unidos, casi el 30% de los adultos ya no logran parafrasear ni sacar conclusiones de un texto de varias páginas. La atención cortada a lo largo del día no sólo afecta el tiempo libre, sino la capacidad de aprender.

338 palabras habladas menos por día

Otro dato demoledor es la pérdida de la palabra hablada. De acuerdo con la investigación de Valeria Pfeiffer y Matthias Mehl, desde 2005 hablamos en promedio 338 palabras menos al día, una pérdida de 120,000 mil palabras al año por persona. Sin embargo, la pérdida del habla no es pareja, el grupo de menores de 25 años es el que más ha reducido su forma de hablar.

Economía de la atención y el cerebro adolescente

Todos estos son síntomas de la economía de la atención en la que vivimos, donde las plataformas se diseñan para retener nuestra atención el mayor tiempo posible. Pero esa vulnerabilidad no se reparte por igual, el cerebro adolescente es el que más la resiente. Como lo explicó en la Mañanera la investigadora mexicana Lucía Magis Weinberg, el cerebro adolescente es especialmente sensible a la información y a la conexión social, así como a tomar riesgos positivos, por lo que es muy vulnerable al diseño de estas plataformas. En este entorno, los videojuegos y los chats han sustituido muchas veces la interacción social con sus compañeros.

Recomendaciones: integrar, hablar, modelar, revisar

Ante este panorama, la recomendación de la investigadora es clara: no se debe patologizar el cerebro adolescente ni buscar un modelo de prohibición que ignore cómo integrar estas tecnologías. Al final, si los padres en casa pasan su tiempo de ocio pegados al teléfono, los niños y adolescentes recrearán este comportamiento. Por otro lado, en las escuelas se debe enseñar a usar estos dispositivos y otras herramientas, como la IA, de forma responsable para el desarrollo de habilidades; tener niños que no saben leer ni escribir los convierte en autómatas. El gobierno también debe intervenir en esta conversación al dialogar con las plataformas sociales y con la sociedad, como lo ha estado haciendo. Al final, este tema urgente es de corresponsabilidad. No podemos seguir pegados al teléfono viendo tragedias sin reflexionar sobre lo que esto le hace a nuestros cerebros.

Analista de temas de tecnología cívica. @itelloarista

Comentarios