Hasta ayer, México tenía poco más de 32 millones de líneas telefónicas móviles registrados a un nombre de una persona física o moral. Se trata de una cifra muy baja respecto a la meta de 160 millones que se necesita antes del 30 de junio. Con esa meta, los registros tendrían que ser de 15 millones por día. Ni las tandas ni las quincenas fluyen con tanta velocidad.
Siendo sinceros, la meta se antoja difícil de cumplir, y ante semejante hazaña estadística, se activó la campaña “Registra tu Línea” o #YoSíRegistro, también conocida como: ahora sí va en serio. Una cruzada nacional que intenta convencer a millones de personas de hacer un trámite que llevan meses posponiendo (maldita procastinación).
Tanto el gobierno federal y la autoridad regulatoria, como las empresas telefónicas, cámaras empresariales, instituciones educativas, medios públicos y radios comunitarias participan desde ayer en la difusión de la campaña.
La meta está cuesta arriba pues, efectivamente, no hay filas kilométricas que den la vuelta a la manzana en los centros de atención; ni tampoco servidores colapsados por el entusiasmo ciudadano. Sin embargo, como lo expresé hace unas semanas, coincido con la presidenta de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), Norma Solano, quien espera que más cerca de la fecha límite la mayoría de los mexicanos registrarán su número.
Y no es por la amenaza de que las líneas sin registro serán dadas de baja. Creo en el civismo de millones de mexicanos, sobre todo de quienes no tienen nada que temer y de quienes no se sienten tan importantes como para que el gobierno quiera robarles sus “valiosos datos” o los esté espiando en una oficina secreta esperando leer cómo le tiran la onda a su crush o su vecina casada. La fantasía del espionaje personalizado sigue siendo un éxito de audiencia. La realidad es mucho menos glamorosa.
Pero eso sí, es urgente derribar varios mitos que las virtuosas mentes de la influentiza han propagado por distintas redes. Lo primero es muy importante. Es falso que si no registras te quitarán tu derecho constitucional de tener internet con recargas de 50 varitos, sólo se suspenderá la línea y se habilitará hasta que la registres.
Lo básico. El registro no, no, no, no lo hace el gobierno, lo hacen las compañías telefónicas y están obligadas a protegerla conforme a las leyes de protección de datos personales.
Tampoco habrá un padrón único digno de película distópica. Cada operador se queda con su base de datos y solo la comparte si un juez lo ordena. No hay biométricos, no hay escaneo de iris, no hay nada que justifique la paranoia de ciencia ficción, lo único que se pide es un registro de vida; o sea, confirmar que tu foto no es de algún muertito o de una IA. Un simple nombre, CURP y número telefónico, solo eso. El trámite más aburrido del mundo convertido en escándalo digital.
Por último y para frenar mentes calenturientas; usar una línea extranjera como alternativa no es una opción viable. Se requiere la activación en el país de origen y las operadoras extranjeras suelen deshabilitar esas líneas si se usan por un tiempo prolongado fuera del país.
Lo irónico es que México ya vivía con líneas registradas en pospago y telefonía fija desde hace años, sin que eso detonara una crisis de libertades. Pero ahora que se intenta cerrar el anonimato en prepago, resulta que todos descubren su vocación de activistas de privacidad. Justo cuando el objetivo es frenar delitos como la extorsión, que, casualmente, prospera gracias a números imposibles de rastrear.
Los avances por operador parecen competencia de tortugas. Telcel 19%, Movistar 16%, AT&T 29% y Bait 28%. Nadie está cerca de la meta, pero todos confían en el milagro de última hora. Ese fenómeno muy mexicano en el que todo se resuelve cerca del cierre.
Registrarse implica unos minutos y la entrega de datos básicos. No hacerlo implica que la línea se suspenda hasta cumplir. No hay épica en la resistencia, por más que algunos quieran venderla como acto de rebeldía digital. Aquí no hay revolución, hay trámite.
Así que cada quien decide si coopera con una política pública que busca reducir delitos o si se aferra a la idea de que su número es pieza clave en una conspiración global. En ambos casos, el calendario sigue avanzando sin opción a prórroga. Tu sabes si quieres cooperar o sigues con tu resistencia sobrevalorada.
AGUAS CON EL IGAMING
El negocio del iGaming (apuestas por internet) ya encontró su Mundial ideal. No está en la cancha de futbol sino en el tráfico digital que vendrá con ella. Más usuarios, más apuestas… y más fraude.
Datos de la empresa validadora de identidad, Unico, anticipan un aumento de hasta 50% en usuarios activos. El problema es que el fraude crece también. En 2025, los ataques sofisticados con inteligencia artificial crecieron hasta 1000% en América Latina y el robo de identidad subió 84%. Es decir, la fiesta está garantizada, pero los invitados incómodos y tramposos llegan primero.
El panorama se complica conforme se acerca el arranque del Mundial de Futbol. Se proyecta que el phishing y la suplantación de identidad crezcan más de 300%, impulsados por estafas hiperrealistas. Dentro de las plataformas el 28% del fraude ocurre en el onboarding y el abuso de bonos impacta hasta 78% de las operaciones. Un modelo de negocio que termina subsidiando a los defraudadores.
Fernando Paulín, CEO de Unico dice que intentar frenar estos esquemas con procesos largos o validaciones manuales “termina jugando en contra del crecimiento del sector”. Y tiene razón. Cada fricción adicional eleva el abandono hasta 81% y frena la adopción.
En cambio, las empresas que apostaron por verificación avanzada lograron 20% más registros válidos y redujeron 70% el abuso de bonos. En 2025, Unico previno fraudes por 7.1 billones de dólares. Esto confirma que en el marco futbolero hay otro torneo y el ganador será quién controla mejor el fraude sin espantar a sus propios clientes.
TÓNERS EN PAUSA
Siempre es la misma historia, pero vale la pena advertirla. En el sector salud de Mexicali, Baja California, un proceso de compra de consumibles de impresión comienza a sacar ronchas. La licitación LA-50-GYR-050GYR003-T-52-2026 del IMSS, destinada a adquirir tóners para la impresión de recetas médicas y documentos operativos, volvió a posponerse por segunda ocasión. Esto ya puso muy inquietos a varios participantes del concurso, pues en febrero pasado un procedimiento similar fue declarado desierto después de que la empresa Lira y Hernández, S.A. de C.V. presentara una propuesta con precios más altos y condiciones técnicas inferiores frente a otros competidores. Ahora, con el fallo reprogramado para el 21 de abril, en el sector se preguntan si no es tiempo ya de dar un ganador, pues se trata del suministro de insumos necesarios para operación diaria de los servicios médicos.
Columnista y comentarista
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

