Tal vez fue la distracción futbolera, la lucha contra las fuertes lluvias o la alianza de todas las fuerzas del multiverso anti 4T, pero el martes pasado tuve un desliz numérico que siento vergüenza reconocer.
En mi colaboración del martes pasado, te comenté sobre los planes del Grupo OMNI, comandado por Moisés Chaves, para comprar tres bancos en América Latina. En mi texto puse (de manera equivocada) que Bankaool, el brazo financiero de OMNI, atiende a unos 18 mil clientes. El dato correcto, con los últimos números reportados a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) son 175 mil 250, es decir, casi 180 mil. Me faltó un cero.
Sin embargo, la corrección del dato terminó dándome una revelación: la obsesión contemporánea por las métricas infladas también en el mundo financiero. Una enfermedad que no distingue entre bancos, fintechs, operadores móviles, plataformas digitales ni startups que prometen reinventar el universo antes de la siguiente ronda de inversión.
Durante años las empresas de telecomunicaciones presumieron decenas de millones de usuarios. El detalle es que una parte de esos clientes tenía chips olvidados en cajones, teléfonos apagados o líneas que apenas registraban actividad. El número lucía espectacular en las presentaciones corporativas, aunque la realidad cotidiana fuera mucho menos impresionante.
Ahora la industria financiera parece recorrer una ruta similar. Se habla de millones de usuarios, millones de cuentas abiertas y millones de tarjetas distribuidas, como quien regala volantes de la pizzería. Todo suena extraordinario hasta que nos preguntamos ¿cuántos de esos usuarios realmente utilizan los servicios?
La diferencia parece sutil, pero cambia completamente la interpretación de las cifras. No es lo mismo un cliente bancario que un usuario de una aplicación. No es lo mismo una cuenta activa que una cuenta abierta. No es lo mismo una tarjeta entregada que una tarjeta utilizada. Por eso te pregunto. ¿Es mejor tener unos cuantos miles de usuarios que realmente usan su dinero en la aplicación o sumar millones de cuentas de clientes pasivos que no usan su tarjeta guardada en un cajón?
Muchos neo competidores de la banca que se ven muy morados o revolucionarios construyen narrativas de crecimiento apoyadas en la distribución masiva de plásticos. Cada tarjeta entregada suma para la estadística. Cada registro cuenta para el reporte trimestral. Cada descarga de una aplicación ayuda a alimentar la percepción de expansión. Pero pocas veces se discute la frecuencia con la que esos usuarios realizan pagos, transferencias, inversiones o movimientos financieros reales.
El concepto relevante debería ser la transaccionalidad. Un usuario activo no es quien posee una tarjeta. Es quien mueve dinero. Quien realiza pagos. Quien utiliza los servicios de forma recurrente. Quien incorpora la plataforma a su vida financiera cotidiana.
La discusión también alcanza al discurso de inclusión financiera. Algunas compañías aseguran haber incorporado a millones de personas al sistema formal. Sin embargo, la proporción de ciudadanos que permanece sin acceso efectivo a servicios financieros muestra avances más lentos de lo que esas cifras sugerirían. La explicación puede encontrarse en la cruda realidad de que entregar una tarjeta no equivale a transformar hábitos financieros.
Al final, el verdadero desafío para bancos y fintechs no consiste en fabricar números cada vez más grandes para pararse el cuello corporativo. El reto está en construir ecosistemas que las personas quieran utilizar todos los días. Porque una tarjeta olvidada en un cajón genera una métrica, pero un usuario que transacciona genera un negocio. ¿A qué le apostamos?
Hacia la IA conversacional
En el ecosistema tech latinoamericano se dice que Vambe, startup chilena que usa agentes de inteligencia artificial, prepara una batería de lanzamientos para consolidarse como una plataforma integral de automatización comercial con IA. La firma, con presencia en México desde 2025 y que ya es aliado estratégico de más de 2 mil empresas en la región, apuesta por sistemas capaces de atender clientes, ejecutar campañas, llamar prospectos y automatizar ventas desde un mismo lugar.
Entre los movimientos que se comentan está un servidor MCP nativo como el que impulsan jugadores como OpenAI y Anthropic, para conectar Claude, ChatGPT o Cursor directamente con su plataforma. También vienen asistentes V3 con arquitectura tipo “AI agents”, un agente de marketing autónomo capaz de ejecutar campañas y optimizaciones, y AI Calls, su apuesta por llamadas telefónicas operadas con IA.
La apuesta de la IA de Vambe es construir herramientas proactivas y que permitan a sus clientes atraer prospectos, convertir conversaciones en ventas, retener oportunidades y escalar el impacto medible para abrir nuevas conversaciones.
El otro Mundial
Mientras la conversación alrededor del Mundial se concentró en estadios, derrama económica y bloqueos anti 4T, hubo una historia menos visible que terminó siendo más interesante. En Irapuato, Grupo Martex, de Santiago Martí, destinó 35 millones de dólares para ampliar y modernizar su planta desde donde se elaboraron 5 millones de playeras de la Selección para su venta local e internacional. La apuesta consistió en convertir una prenda deportiva en un producto de manufactura avanzada, capaz de responder a estándares globales de desempeño, calidad y velocidad de entrega. Fue en esta planta donde incorporaron CLIMACOOL+, la nueva tecnología textil de Adidas para el ciclo mundialista 2026, diseñada para mejorar ventilación, gestión de humedad y regulación térmica mediante nuevas estructuras de tejido y zonas de enfriamiento integradas. Esta firma vio en la justa mundialista una oportunidad para demostrar que México podía competir no solamente por cercanía geográfica, sino por capacidad industrial y ejecución.
Se dispara
La red global de verificación de identidad, Unico presentó sus resultados de desempeño del primer trimestre de 2026, que demuestran una fuerte aceleración en sus operaciones. La compañía registró un crecimiento de 84% en el volumen de transacciones de verificación de identidad en comparación con el mismo período del año anterior, un reflejo de la creciente demanda de tecnologías de punta capaces de combatir fraudes generados por Inteligencia Artificial. La operación en México se destacó al triplicar su volumen transaccional, registrando un crecimiento de 204% en relación con el último trimestre de 2025, lo que valida la rápida escalabilidad del modelo de negocio de la compañía en mercados estratégicos.
Bit
Hoy comienza un mundial de futbol sui generis en nuestro país. Muchos aprovecharán el momento para hacerse visibles y aguar la fiesta, pero más allá de los balones o las patadas, creo que debemos celebrar y reconocer el trabajo de millones de mexicanos que se la rifaron para sacar adelante este compromiso. Felicitaciones y que siempre gane México.
*Columnista y comentarista
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