Lo vengo diciendo desde hace años, las plataformas de streaming quieren quitarnos los deportes en vivo gratuitos para meterlos en una cada vez más antipática suscripción.

Desde que en septiembre de 2023 ese invento de la Leagues Cup de futbol en Estados Unidos nos quiso obligar a pagar una suscripción por el servicio de Apple TV, veo con claridad que la transmisión de los deportes en vivo es la herramienta que usaran las plataformas de streaming para mantener su cartera de suscriptores y para cobrarnos hasta por no querer ver publicidad.

La fastidiosa televisión abierta de antaño, llena de comerciales, está reviviendo con plataformas como Amazon Prime. Si quieres ver a tu equipo, paga. Si quieres evitar anuncios, paga más. Y si no te gusta, también paga, porque no hay alternativa.

Ahora el juego sube de nivel. Netflix se queda con los derechos exclusivos en México de la Copa Oro y la Nations League de la Concacaf a partir de 2027. Esos partidos del futbol del TRI, de la Selección Nacional, esos que se colaban en la sala del abuelo sin pedir permiso, ahora exigirán contraseña.

Esto representa un nuevo intento de Netflix por subirse a este tipo de contenidos, de los cuales no ha tenido buenos resultados. Ahí está el experimento de la pelea entre Mike Tyson y Jake Paul, que prometía romper internet y apenas logró incomodarlo. O los partidos navideños de la NFL que dejaron más dudas y bostezos que touchdowns.

Mucho ruido, poca estabilidad y, en varios casos, una calidad de transmisión que remite al módem telefónico. Tal vez las plataformas de streaming no son lo mejor para ver deportes en vivo.

Mientras tanto, la vieja y confiable televisión abierta, esa que muchos daban por muerta, observa desde la banca con una sonrisa irónica. Porque resulta que el modelo que tanto criticamos, lleno de comerciales y cortes incómodos, ahora revive en plataformas como Amazon Prime Video. Pagas suscripción y también te venden anuncios. Negocio redondo, para ellos.

Por cierto, habría que preguntarles a los directivos, pero sobre todo a la afición de las Chivas, cómo la están pasando con la transmisión de sus partidos como local en Amazon Prime. Tal vez su cartera ya tiene más fugas que la mía al pagar tantas suscripciones a plataformas para seguir a un solo equipo.

El problema no es sólo el precio, es la saturación. El streaming prometía libertad, pero terminó pareciéndose a un sistema de cable fragmentado, más caro y menos intuitivo. A eso se suman restricciones para compartir cuentas, aumentos constantes y una sobreoferta de contenido que muchas veces no justifica el gasto.

Las plataformas están desviando sus recursos hacia eventos en vivo que no cumplen con las expectativas de calidad ni con las promesas de exclusividad. Sigo pensando que el streaming es una amenaza para los deportes en vivo pues corren el riesgo de perder su esencia.

No es lo mismo ver un gol en comunidad que perseguirlo entre aplicaciones, contraseñas y conexiones inestables. Si las plataformas quieren ser los nuevos dueños del espectáculo, tendrán que hacer algo más que firmar exclusivas. Necesitan invertir en infraestructura, financiar a los proveedores de internet y, sobre todo, entender que el aficionado no es un cliente cautivo.

Si siguen por este camino, no sólo van a encarecer el acceso al deporte, van a provocar que la audiencia abandone el deporte, apueste por el mercado gris o regrese dichosa a la televisión abierta, esa que nunca fue perfecta, pero al menos no te cobraba por cada intento de ver un partido.

Al querer competir contra la TV tradicional en los eventos en vivo, las plataformas de streaming podrían arruinar muchos deportes, como el futbol, que en México desaparece de las pantallas de muchos hogares. ¿Será necesario que se apruebe esa iniciativa de ley que prohíbe la transmisión en exclusiva y en sistemas de paga de las competencias deportivas en las que se tenga una representación nacional?

El streaming llegó como una revolución, pero en los deportes en vivo, empieza a ser una invasión. Se trata de un negocio que confunde exclusividad con exclusión y ahí, como suele pasar, el pueblo termina pagando los platos rotos.

Omisión o simulación

La pasada adquisición de Banco Autofin México por parte de Redem Tech Inc. en septiembre de 2023 está dando mucho de qué hablar pues, al parecer no se hizo de la manera más transparente. Por si no los ubicas, Redem Tech es una fintech mexicana comúnmente conocida como Kapital o Kapital Bank.

Varios meses (casi años) después que se concretara la operación, la entonces Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) acreditó que se trató de una concentración que debió notificarse antes de ejecutarse e impuso sanciones que en conjunto suman 24 millones 377 mil 101 pesos.

Aunque en su momento la Cofece autorizó la operación en el expediente CNT089-2025, en el sector quedaron ciertos malestares no solo por el tamaño de la transacción, sino por la manera en la cual se realizó. La autoridad describió que la toma de control se instrumentó mediante una cadena de actos celebrados entre agosto de 2023 y marzo de 2024 que, según la Cofece, fueron cediendo el control de Banco Autofin antes de que la operación fuera notificada.

En su resolución de septiembre de 2025, poco antes de su extinción, la Cofece sostuvo que Redem Tech Inc., Banco Autofin, Autofinanciamiento México, además de Juan Antonio Hernández Venegas, y sus hijos, Juan Antonio Hernández Páramo y Sule Marina Hernández Páramo incurrieron en la omisión de notificar la concentración. La sanción para cada uno fue de 5 millones 597 mil 696 pesos.

Pero la discusión pública que comienza a revivir todavía es más escandalosa por las cifras. En septiembre de 2023, algunos medios informaron de una inversión inicial de 50 millones de dólares para comprar y capitalizar Banco Autofin, meses después, otros reportes ya referían una adquisición de 70% del banco valuada en 150 millones de dólares. O las cifras no cuadran o alguien “voló la nota”.

Se trata de una operación que, en apariencia, buscaba fortalecer a un banco con capital fresco y soporte tecnológico, pero terminó revelando un esquema contractual escalonado, con notificación tardía y distintas versiones sobre el valor real del acuerdo. ¿Se trató de una simple compra con reestructura legal posterior, o de una transferencia de control que se ejecutó primero y se explicó después? ¿Se trató de una omisión o una simulación?

A simple vista el principal beneficiario de esta operación sería René Saúl Ferro, CEO y Cofundador de Kapital Bank, quien supuestamente sería amigo muy cercano a Antonio Hernández Páramo (hijo de Juan Antonio Hernández Venegas); sin embargo, también podría ser uno de los primeros afectados de esta serie de “inconsistencias”.

Lo que deja el caso, más allá de los nombres y los montos, es una señal de advertencia para el sistema. Cuando una adquisición bancaria se arma por etapas, el costo reputacional no se mide solo en millones de pesos, sino en credibilidad ante reguladores, inversionistas y público.

Crédito sin fraude

En México, donde el robo de identidad representa cerca de 40% de los fraudes financieros, la ineficiencia en los procesos de verificación se ha convertido en el eslabón más débil del crédito digital. Con el objetivo de ofrecer una experiencia de usuario cada vez más rápida y fluida, muchas barreras de seguridad han sido minimizadas, lo que aumenta el riesgo de fraude.

KN Group, que en México opera como MexiCash, reportó la detección de hasta 3 mil posibles fraudes, por mes, de forma recurrente, como parte de un patrón identificado en solicitudes simultáneas a diferentes plataformas, tras implementar la tecnología de validación de identidad de Único.

Dice que con ello logra prevenir casi 13 mil intentos de fraude lo que representa un impacto económico de casi 75 millones de pesos, considerando un crédito promedio de 5 mil pesos y una tasa de detección de fraudes con más de 95% de certeza.

*Columnista y comentarista

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios