Ganar, gustar y golear

Héctor González Iñárritu

Estos son los requisitos de siempre que la afición azulcrema y los Medios le han exigido a las Águilas, sobre todo la de ganar y gustar

Estos son los requisitos de siempre que la afición azulcrema y los Medios le han exigido a las Águilas, sobre todo la de ganar y gustar; no hay respiro, los tres puntos son obligatorios y las formas toman relevancia en cada partido. Si no se cumplen, los “ódiame más” salen a desplumar al equipo y aprovechan la ocasión para hablar o escribir cualquier tipo de críticas contra los de Coapa.

Caso contrario con la afición de los Chivahermanos y prensa, los cuales les perdonan todo, justifican cualquier tropiezo y siempre hay tiempo y esperanza para el resucitar de los rojiblancos. Continúan colgados del campeonato de Matías Almeyda, en el Clausura 2017, el cual se logró de manera no muy convincente. El anterior a este fue en la Apertura 2006.

Han llegado cualquier cantidad de presidentes, directores deportivos, técnicos y no se diga jugadores, que no han podido mantener una consistencia en la filosofía y proyecto que busca el club; así como tampoco en el perfil ideal del ejecutivo o director técnico con un proyecto estructurado y con visión de largo plazo, a prueba de altibajos y donde todas las áreas y procesos estén alineados, comenzando con la presidencia.

La derrota del domingo pasado desafortunadamente vino a desnudar diferentes carencias que tiene este equipo.

En lo deportivo, las Águilas les dieron una demostración de buen futbol con un dominio efectivo tanto en defensa como en ataque; con un Aquino dando pausa cuando se requería, con un manejo del espacio casi perfecto que nos hace olvidar a Guido Rodríguez; Córdova en el mejor de sus partidos y un Henry Martín que expuso la debilidad área que tienen los tapatíos.

En cuanto al compromiso y el estar conscientes del equipo donde están y la responsabilidad que esto conlleva, los jugadores han quedado a deber; ahora ya se cuestiona si el talento de algunos no está sobrevalorado o la mentalidad y la presión los está traicionando. Los Antuna, Macías, Vega, Ángulo, Beltrán, etc., no han podido demostrar su valor de una manera convincente y consistente y sus buenos momentos son a cuentagotas. Hay que recordar los problemas de indisciplinas que eran una constante en el plantel, dejando dudas de sus hábitos fuera de cancha.

Este tipo de derrotas tan dolorosas, sobre todo como se dio, pueden lograr un parteaguas interno y jugadores como Molina, Mier y Briseño tienen la personalidad y carácter para aglutinar y erradicar a los que no se comprometan con los objetivos y filosofía del club, que establece y permea Amaury Vergara, y que ahora estará luchando por la estabilidad corporativa que no ha sido de las constantes de esta gran institución.

“En el futbol siempre hay revanchas”...

Temas para el café.

Once jornadas tuvieron que pasar para que Necaxa y Juárez despidieran a sus técnicos, el Profe Cruz y el Flaco Tena, respectivamente. Las razones podrían ser que al no haber descenso hay más paciencia; la esperanza de calificar que es más accesible (12 lugares); que se confía más en el entrenador y en un proyecto a mediano y largo plazo (ejemplo Tigres).

Los entrenadores en lista de espera ya no son del agrado de algunos clubes, la rescisión de contrato es alta, los técnicos extranjeros exigen contratos costosos por venir; aunque hay casos como el Puebla que tuvieron la visión de contratar a un joven argentino, Lucas Larcamon de 36 años que está dando de qué hablar con resultados y buen futbol.

Los que estaban en riesgo como Lillini (Pumas) y Pezzolano (Pachuca) están resurgiendo.
 

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